Secciones
La Provincia

Coronavirus, jóvenes y un discurso de estigmatización

Una especialista analizó cómo piensan y sienten los jóvenes. Qué se percibe detrás de sus conductas luego de un año de encierro por la pandemia de coronavirus.

Domingo 10 de Enero de 2021

Ser joven en esta etapa de la pandemia de coronavirus equivale a cargar con muchos prejuicios, muchos de ellos estigmatizantes y que no reparan en la esencia de una etapa de la vida convulsionada como pocas. El común denominador de las acusaciones alega que este segmento es responsable de los contagios masivos de coronavirus, por las fiestas clandestinas que organizan o por las concentraciones masivas que se observan en playas o islas. La veda a la circulación nocturna, que rige desde la madrugada del sábado en Entre Ríos, se impuso sobre todo por los adolescentes.

Para bucear en el sentir de este sector generacional, UNO convocó a la psiquiatra especialista en adultos y de niños y adolescentes Belinda Morosoli. La médica especialista en Salud Mental, que es parte del equipo profesional de Casa del Joven en Paraná, sostuvo: “Primero situamos qué entendemos nosotros por adolescentes como institución, porque ahora estoy dando una respuesta desde Casa del Joven. No es la misma mirada que tiene otro lugar o que tiene la misma sociedad acerca de qué son los adolescentes. La adolescencia es señalada como una etapa introductiva. Nuestro concepto es que la etapa de la adolescencia es una etapa de conquistas, intelectual, de descubrimiento de nuevos intereses. Una conquista del espacio afectivo, porque vivir las emociones se descubre de otra manera”.

La profesional explicó que en este proceso se conjugan muchos sentimientos y contrariamente a la mirada que tienen los padres, “es un momento de muchísima productividad a nivel simbólico, de mucho cambio y de consumo de la parte psíquica para ir sobrellevando todos estos cambios”. La profesional explicó que en este proceso se conjugan muchos sentimientos y contrariamente a la mirada que tienen los padres, “es un momento de muchísima productividad a nivel simbólico, de mucho cambio y de consumo de la parte psíquica para ir sobrellevando todos estos cambios”.

Morosoli, al hablar de los comportamientos de esta franja etaria, manifestó: “En este momento las adolescencias son más señaladas, por todo el tema de las redes, de las transgresiones. Está muchísimo más marcada esa brecha que antes”.

En relación a las consultas recibidas en la atención privada, Morosoli dijo que se observan planteos de adolescentes que “quieren seguir haciendo su vida normal o seguir yendo a un montón de lugares, pese a que tienen familiares con factores de riesgo en el caso de contraer Covid-19. “No toman conciencia de los cuidados. El adolescente no va a presentar un cuadro grave, más bien una cuestión asintomática o algún resfró banal, no hay casos graves en los adolescentes. Lo que pasa es que está el tema de la transmisión, eso sí es real y esta es una de las preocupaciones que traen los padres. No sucede así en el ámbito público”, consignó.

Restricciones y juventud

En relación a las nuevas restricciones para evitar la circulación durante la noche y así mitigar el impacto de la propagación de los contagios, dijo que es un tema que involucra directamente a los jóvenes. “Si vos escuchás a los adolescentes, dicen ‘no importa, nos juntamos y nos quedamos a dormir. Fueron tantos meses de encierro y de aislamiento, por lo que los chicos se vienen juntado igual. El hecho de la época del año, del clima, la playa o el río, todo favorece. Escuchaba a un adolescente que decía, ‘podemos hacer la juntada igual porque nos quedamos en una casa’. Las políticas públicas de salud, no son tan aplicables en los adolescentes, habría que hacer algunas variaciones”, indicó sobre la efectividad de las medidas dispuestas por los gobiernos.

Egresados y prejuicios

Durante la charla uno de los disparadores abordados fue el caso del contingente de egresados de Paraná que viajó a Bariloche, entre los cuales se detectaron 20 positivos de coronavirus. Sobre esta situación la psiquiatra entendió: “Fue una cuestión muy estigmatizante para los chicos, porque todo Paraná estaba hablando con nombre y apellido de un montón de cosas que no eran verdad. Lo sabemos porque trabajamos en salud, pero ahí hubo una cuestión súper persecutoria. Son cuestiones de salud o de adultos, que no tienen porqué involucrar a los jóvenes en este sentido tan público. Los chicos se hicieron el hisopado, pero hubo un montón de otras cosas. Pero ese grupo quedó súper estigmatizado en Paraná”.

Con respecto al trabajo que se realiza desde Casa del Joven, una institución de atención en salud mental que convoca a jóvenes de 13 a 21 años, Morosoli se refirió a las principales demandas con las que llegan los padres. “No saben qué hacer, no saben cómo poner límites, no saben qué hacer con esto de la pandemia”, graficó. Desde agosto -consignó la especialista- se está observando un aumento en las consultas, sobre todo de padres desbordados “que no saben poner límites. Hay padres que llegan y dicen ‘no hace nada, no sé que hacer, lo único que hace es quedarse a la noche con la play, o con Instagram o con cualquier red. Después duerme todo el día’”. Con respecto al trabajo que se realiza desde Casa del Joven, una institución de atención en salud mental que convoca a jóvenes de 13 a 21 años, Morosoli se refirió a las principales demandas con las que llegan los padres. “No saben qué hacer, no saben cómo poner límites, no saben qué hacer con esto de la pandemia”, graficó. Desde agosto -consignó la especialista- se está observando un aumento en las consultas, sobre todo de padres desbordados “que no saben poner límites. Hay padres que llegan y dicen ‘no hace nada, no sé que hacer, lo único que hace es quedarse a la noche con la play, o con Instagram o con cualquier red. Después duerme todo el día’”.

LEER MÁS: Bariloche: la Justicia investigará posibles casos positivos

la salle bariloche.jpeg
Se detectaron 20 casos positivos de coronavirus entre los que viajaron a Bariloche.

Se detectaron 20 casos positivos de coronavirus entre los que viajaron a Bariloche.

Otra de las dificultades surgidas en las entrevistas obedece al cambio en el modelo de enseñanza que impuso la pandemia, lo que generó problemas en las juventudes para organizarse, que no pudieron tener una continuidad pedagógica o que directamente abandonaron la escuela.

“En muchas escuelas y con tantos chicos, no estaban detrás de quién hacía o quién no hacía las actividades. Muchos padres y madres tuvieron que salir a buscar banco en otras escuelas porque se llevaron todas las materias. Además en muy pocas escuelas se podían buscar los materiales para poder estudiar”, completó.

Las “fiestas” que se trasladan a circuitos paralelos

“Es impresionante la cantidad de previas que se realizan. Los chicos hacen listas. Un padre pone una casa y los chicos hacen una lista de los chicos que van a ir. Después tiene que ver con el tema de la pertenencia de los adolescentes, porque ahí es cuando empiezan los problemas de algunos que quedan afuera de esa lista, entonces sienten que no pertenecen. Surge el dilema de cómo pueden hacer para pertenencer a ese grupo. Se manejan así”, enfatizó Morosoli.

Explicó que estas reuniones clandestinas son habilitadas por adultos mayores, que a su vez ponen a disposición una vivienda y se arma una lista. “Ahí los adultos responsables, no sé como lo manejan. Pero ese es el circuito que hay”, advirtió.

Sobre la forma de abordar la experiencia de los jóvenes afectados por esta nueva normalidad, aseguró: “En Casa del Joven se tuvo que suspender la actividad de los talleres (de fútbol, de paseo, de panadería, de rimas). Ahí perdimos un montón de chicos que iban por el taller, que era algo que los convocaba. Después armamos un protocolo, y muy de a poco estamos empezando. Ahora abrimos el taller, que lo hacemos al aire libre. Es un grupo que armamos los días miércoles, se convoca a los usuarios que quieran ir y se organiza una salida para conocer Paraná”.

Entre las actividades más demandadas está el taller de panadería, al igual que el de rimas. “Este es muy convocante; en realidad el taller se llama Manos a las letras, y es una actividad de lectura y escritura. Así surgió el taller de rimas que se hacía como un extra. Convocábamos a las escuelas o a diferentes grupos”.

La Casa del Joven funciona en su sede de calle Perú 460, y depende de la Dirección de Salud Mental y del Copnaf.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario