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Cuarentena

Coronavirus: insólita manera de iniciar la cuarentena

Estuvo de vacaciones con su pareja en Barcelona, pero recién fue advertida en Paraná del avance de la pandemia de coronavirus. Le quedan 8 días de aislamiento.

Lunes 16 de Marzo de 2020

La vida cotidiana de los argentinos cambió para siempre por el avance del coronavirus, un enemigo invisible que solo se combate con prevención e información. En medio de la crisis sanitaria surgen historias de vida de personas, que por cuestiones azarosas, se vieron afectadas por el avance de la pandemia. Cristina Ripari, una paranaense que regresó hace seis días desde Barcelona en España, todavía se lamenta porque no dispuso de la información adecuada. El viaje tuvo un doble objetivo: visitar a su hija que reside en esa ciudad y compartir junto a su pareja unos días de vacaciones. Durante la estadía compartió espacios comunes con turistas de todo el mundo, y todavía no puede creer que nadie haya tomado los recaudos adecuados. Sin saberlo, en el viaje de regreso a Paraná, se enteró que por una disposición gubernamental debía cumplir una cuarentena de 14 días. Por desconocimiento volvió a la casa que comparte con sus dos hijos, quienes también deberán acatar el aislamiento.

“En España se subestimó la enfermedad”, afirmó con cierto grado de angustia, durante el contacto con UNO.

Desinformación peligrosa

Ripari, que es directora de la Asociación de Padres y Amigos de Niños y Adolescentes Aminorados (Apana), dijo que estando en el exterior no estuvo al tanto del avance de la enfermedad. “No se daba mucha difusión, inclusive los lugares donde nosotros frecuentábamos, había turistas normalmente. No había ningún problema para poder manejarse en las calles. No sé que pasó con España que no tomó cartas en el asunto rápido. Sé que cuando volvimos se tomaron medidas”, relató todavía sorprendida.

Cristina trató de reconstruir en forma cronológica su regreso al país y en ningún momento recordó haber sido advertida de las recomendaciones para prevenir el coronavirus. “Antes de viajar me dirigí a una oficina de turismo en Barcelona para preguntarles si ellos tenía alguna información, si teníamos que usar barbijo para viajar o teníamos que llevar algún tipo de protección. Me dijeron que no, que no se había tomado ninguna medida. Que si quería llevar barbijo era por mi cuenta. No hubo ningún protocolo”, expresó.

Explicó que en el avión de bandera española viajó mucha gente, y que algunos se habían colocado el barbijo.

En Argentina, otra realidad

El arribo a la Argentina la enfrentó a una situación totalmente opuesta, en el plano social y político. Antes de descender del avión los pasajeros debieron completar un formulario con datos personales. Era una de las primeras medidas dispuestas aquel 11 de marzo, aunque luego se extremaron los controles. “Nadie nos informó de la obligatoriedad de la cuarentena”, precisó.

La mujer y su pareja continuaron el viaje desde Ezeiza a Paraná, en un vehículo particular conducido por un chofer. “No tuvimos contacto con nadie, solamente con el hombre que nos fue a buscar”, advirtió.

Si bien la situación puede tener ribetes de comedia, pero recién al arribar a Paraná Ripari tomó conocimiento de la cuarentena obligatoria y la imposibilidad de concurrir a su lugar de trabajo. “Recién me integraba hoy –por ayer– a mi trabajo. Con el paso de los días la situación fue tomando más gravedad, por el hecho de que hubo que tomar más precauciones. No me moví de mi casa, y mis dos hijos están conmigo”, manifestó acerca de esta nueva realidad.

Así, por el solo hecho de haber tomado contacto con su hijos, ambos debieron interrumpir sus actividades cotidianas. Ella, por haber viajado a un país donde circula el virus, debió informar a sus empleadores que estaba cumpliendo con el aislamiento. Su rutina cambió de un día para otro.

Su familia la ayuda a comprar los productos de primera necesidad, mientras todavía trata de elaborar un momento difícil en su vida. “Uno entiende que tiene que cumplir con esto y obviamente que es por el bien no solamente de mi círculo familiar, sino también del resto de la gente con que nos encontramos en el día a día. Siento que no entiendo qué pasó, por qué tengo que estar encerrada y no puedo salir. Si bien tengo patio en el fondo de mi casa y me causó mucho impacto el hecho de que también mis hijos se vieron afectados, tuvieron que cortar todas sus actividades. Porque drásticamente ellos dejaron de ver a sus amigos, dejaron de tener su vida social por mi llegada. Y a eso no lo sabía de esta manera”, indicó aún conmovida.

Mientras dialoga con este cronista, Cristina se esfuerza por asimilar este momento y se reprocha una y otra vez no haber tenido la información de primera mano. “No lo sabía de esta manera, a mí nadie me informó y yo tampoco lo pregunté, que tal vez me tendría que haber interiorizado más. Pero como venía de vacaciones y venía de otro lugar y en ese país no le habían dado tanta importancia a la epidemia, cuando llegué a Paraná me dijeron que no tenía que ir a trabajar porque había estado en España. Nadie me dijo que podría haber previsto el hecho con mi familia y mis hijos, y de haberme ido a otro lado para que ellos puedan prever su vida normal”, argumentó.

Sin síntomas

La docente contó que la cuarentena transcurre entre la convivencia con sus hijos y el permanente control de posibles síntomas, que por el momento no son para preocuparse. “Hemos tenido algunas molestias en la garganta, con eso me refiero a que no son problemas para tragar sino que tenemos como áspera la garganta. Es decir que no tenemos problemas, sin fiebre y sin nada. Hablaba con la médica con la cual tengo contacto y me dijo que los síntomas son fiebre, acompañada con un fuerte dolor de garganta o fiebre acompañada por tos, dolor de cabeza, dolor en el cuerpo y mucha dificultad para respirar. Esa pequeña molestia en la garganta puede ser producto de la humedad, del cambio de clima. Estamos atentos a eso, sé que tengo que llamar al 107, en el caso que no me lleguen a contestar me voy al hospital San Martín, también tengo un número del hospital de la Baxada”, sentenció.

En el medio de la cuarentena familiar, la mujer planteó una situación hipotética: “Si llego a tener el virus, lo debe haber contraído en el avión porque, sino me hubiera enfermado días atrás.

La importancia de tomar conciencia para “vivir sin miedo”

Cristina Ripari, que comenzó ayer a trabajar virtualmente con la comunidad de Apana, llamó a tomar conciencia social respecto de un problema sanitario de impacto global. En este punto recalcó que la falta de información oportuna le jugó una mala pasada. “Solo recibí unos links donde se hablaba del decreto presidencial y la resolución de la cuarentena de 14 días. En lo sucesivo esa medida se volvió a más estricta, en función de garantizar su cumplimiento. Y estoy totalmente consciente y de acuerdo, porque esto no solamente pone en peligro a mi familia, sino que además pone en peligro a un montón de gente que está con nosotros. El virus es muy grave y nos tenemos que cuidar entre todos y ayudarnos. La mejor forma de ayudar es quedándome en mi casa”, subrayó.

Ripari aseguró que su pareja cumple con la cuarentena en su domicilio particular y volvió a lamentarse por no haber sido advertida a tiempo. “Si hubiera sabido que tenía que estar aislada, inclusive del resto de mi familia, no volvía a mi casa y me quedaba con él. Entonces no afectaba el normal desenvolvimiento de mis hijos. Entre España y Argentina faltó información: no puede prever esta situación para no complicar a las personas que están viviendo conmigo”, concluyó.

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