La Provincia
Sábado 04 de Agosto de 2018

Convivir entre la corrupción y la crisis

Como se puede salir de la grieta profundizada por el gobierno nacional autor de los aumentos desproporcionados y el aumento de la pobreza. La alternativa para el futuro no es el kirchnerismo vinculado directamente con el mecanismo de corrupción.

Todos los días nos desayunamos con noticias impactantes, rimbombantes que son capaces de hacernos pensar que estamos inmersos en una maldita grieta de la cual no podemos salir. Creo a esta altura de los acontecimientos que todos nos mienten.
Los que están, los que se fueron, y entre ellos hacen todo lo posible para mantener el negocio de hacernos creer que no hay otra alternativa. La verdad es que me resisto a tener que vivir con este presente lleno de problemas económicos, laborales y sociales. Como también el de hacernos creer que estábamos mal, pero íbamos bien.
El fracaso de los políticos marca que entre peronistas, radicales y macristas, desde 1983 hasta hoy nos han dejado este presente: un país recontra endeudado, con un 33% de pobres, con 12 millones de personas cobrando planes sociales, la industria pulverizada y la población de clase media más cerca de caer al escalón de la pobreza que en mantenerse, o bien en mejorar su situación social. Causa risa, o más bien dolor, cómo nos siguen tomando el pelo nuestros gobernantes actuales haciéndonos esperanzar en que en el próximo semestre algo va a cambiar para mejor. Nos vienen corriendo las fechas de los anuncios con el plan de crecimiento y desarrollo. Da más bien la sensación de que venimos de fracaso en fracaso, y con este panorama a la población ya no se la convence tan fácil con el mentado argumento de la herencia recibida.
La pésima gestión del macrismo se hace evidente porque no entendieron el problema, lo minimizaron, lo ocultaron o no tuvieron la inteligencia y el plan para revertirlo. Hasta el momento es así, todo lo que instrumentaron fracasó, por el contrario, agravaron la crisis con un futuro lleno de incertidumbre. A mi entender perdieron todo el crédito, tiraron por la borda la esperanza que habían acumulado y profundizaron la maldita grieta criticando la corrupción. En la práctica, da la sensación de que se transformaron en ladrones de guante blanco, donde sus amigos e intereses se vieron beneficiados con la timba financiera u otros negocios desde el Estado, como es la venta de las acciones de Anses.
Sin embargo ante esto, parece como un chiste malo llegar a considerar que los que durante 12 años estuvieron gobernando sean ahora la alternativa para que se les dé la opción de un nuevo mandato. Los que escondieron las estadísticas para no mostrar la realidad o la inflación, los que naturalizaron el robo y la corrupción, y lo peor, los que dijeron preocuparse por la pobreza, la tuvieron tan en cuenta que la llevaron hasta el 30%. Como querían tanto a los pobres... los multiplicaron.
Es increíble que los que en los tiempos de vacas gordas, con una soja a 600 dólares y de una verdadera lluvia de billetes verdes el país no haya crecido, por el contrario, cayó en todos los indicadores. Es imperdonable que hayan tomado al Estado como un botín. Haciendo cuentas con todo lo que se robaron, solo en la causa de los cuadernos Gloria, la Justicia los acusa de la sustracción de 160 millones de dólares. Cuántos hospitales, rutas, escuelas, sueldos públicos y mejoras se pudieron haber hecho.

La torpeza y la miopía llevan a pensar lo siguiente: algunos creen que esto podría favorecer al gobierno de Mauricio Macri, y que el PRO estaría detrás de estas últimas causas con detenciones de exfuncionarios y empresarios. Deben entender que la población ya le bajó el pulgar a esta gestión, se cansó de los ajustes, de los tarifazos y el crecimiento de la crisis. Como también debe tenerse en cuenta la estupidez que cree el kirchnerismo, que el mismo electorado les perdonará u olvidará el mecanismo de corrupción impuesto en el Estado. Anhelo que la dirigencia política asuma la responsabilidad y que de una buena vez se esté a la altura de las circunstancias. Que se trabaje en verdaderas políticas de Estado priorizando un programa de consensos que permita iniciar la recuperación tan esperada, que termine con los ismos, las posturas fundamentalistas, y por sobre todas las cosas que se cierre de una buena vez y para siempre la maldita grieta.

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