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Causa Céparo

Continúa el juicio al genocida Atilio Céparo

El expolicía de la provincia es juzgado por delitos de lesa humanidad cometidos contra tres víctimas, durante la última dictadura.

Jueves 31 de Octubre de 2019

En el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Paraná continúa hoy el segundo juicio a Atilio Ricardo Céparo, expolicía de la provincia, ya condenado en 2017 a 11 años de prisión por delitos de lesa humanidad. En esta oportunidad es juzgado por tres casos de privaciones ilegales de la libertad y torturas, mientras continúa con arresto domiciliario.

Céparo integraba una de las patotas de la Policía de Entre Ríos que tenía a su cargo la represión ilegal durante la última dictadura cívico militar, en coordinación con otras fuerzas. Se desempeñaba en la división Investigaciones y participó en secuestro de militantes y en centros clandestinos de detención donde se practicaba la tortura. Esto fue comprobado en el juicio que hace dos años se realizó por el caso de una víctima a quien arrestó en su lugar de trabajo, el sanatorio La Entrerriana.

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Ahora se lo somete a juicio por su responsabilidad en las privaciones ilegales de la libertad y la aplicación de tormentos contra tres mujeres, víctimas del terrorismo de Estado. En la primera audiencia se escucharon los testimonios de dos de ellas, quienes relataron que fue Céparo quien, mediante amenazas de nuevas torturas, las obligó a firmar sin leer sendas declaraciones que luego fueron utilizadas en su contra en el Consejo de Guerra, una parodia de juicio que se realizó para “blanquear” la situación de los presos políticos. En esa tarea estuvo acompañado de otro policía, Carlos Horacio Zapata, quien estuvo imputado en la megacausa Área Paraná pero falleció antes de la sentencia. Zapata era oriundo de Diamante y conocido por el apodo de “Zapatita”.

En la segunda audiencia declararon mujeres que compartieron cautiverio con las víctimas que denunciaron a Céparo, en la Unidad Penal N° 6 de Paraná. Si bien estas testigos no pudieron reconocer al genocida, sí afirmaron que su nombre estaba en los comentarios de las internas de la cárcel de mujeres.

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El juicio también es importante porque permite dimensionar en perspectiva de género el horror del terrorismo de Estado, que además de la violencia típica hacia las personas detenidas por razones políticas, anexaba una violencia especial contra las mujeres. Dos de las testigos pusieron esto en palabras durante sus declaraciones, al afirmar que fueron vulneradas en su condición de mujer, mediante abusos físicos y psicológicos de todo tipo.

El caso

Céparo está en el banquillo como acusado por los casos de tres jóvenes docentes que fueron secuestradas en noviembre de 1976 en Cipolletti, Neuquén, y llevadas al centro clandestino de detención conocido como La Escuelita en donde fueron sometidas a torturas. Luego fueron trasladadas a Paraná, en donde se las mantuvo detenidas ilegalmente en un primer momento en la Unidad Familiar (o Casa del Director) de la Unidad Penal N° 1, para posteriormente ser llevadas a la cárcel de mujeres (Unidad Penal N° 6).

Según la acusación, estando en esas condiciones en la UP Nº 6 fueron sacadas de allí por Céparo y Zapata, quienes las obligaron a firmar una declaración que luego fue usada como prueba de cargo en el Consejo de Guerra al que fueron sometidas.

El juicio es llevado adelante por la jueza Noemí Berros, quien integra el tribunal una integración unipersonal. Para el próximo jueves, 11 de noviembre, se prevé una inspección ocular en la cárcel de mujeres, lugar donde ocurrieron parte de los hechos investigados.

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