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Conseguir talles reales, una odisea que una nueva ley intenta subsanar

La norma nacional que se aprobó recientemente abrió el debate sobre un mercado que excluye a la mayoría.

Sábado 07 de Diciembre de 2019

“Para vos no hay talle” es una de las frases que muchas mujeres, de distintas edades, tuvieron que soportar alguna vez al pretender comprar una prenda en el restrictivo mercado de la moda, que históricamente pretendió instaurar medidas que no se condicen con las de los cuerpos reales de la mayoría de las argentinas.

Le pasó a siete de cada 10 mujeres, según una encuesta realizada por la organización Anybody mientras se debatió el proyecto de la nueva Ley de Talles, que se aprobó finalmente el 20 de noviembre, estableciendo un Sistema Único Normalizado de Identificación de Talles de Indumentaria (Suniti) con medidas corporales estandarizadas para fabricar, confeccionar, comercializar e importar indumentaria destinada a la población a partir de los 12 años. La iniciativa procura ponerle fin a la odisea de quienes buscan determinada ropa y solo encuentran prendas de talles chicos, o medidas de talles que difieren entre locales, o no se ajustan a las normas IRAM.

Si bien en el país ya hay 14 normativas provinciales y municipales que buscan regular este tema, la mayoría no está reglamentada, o directamente no se cumple, y las marcas de ropa utilizan una tabla de medidas europea con más de 10 años de antigüedad.

Sobre este punto, Brenda Mato, la modelo plus size que militó para que se apruebe la ley, contó en su cuenta de Instagram: “Yo tenía un cuerpo distinto al de la mayoría. Es una locura ese nivel de confusión que te generan los estereotipos, los mandatos culturales. Nunca llegás a ser lo suficiente delgada”. Asimismo, destacó que se haga un estudio antropométrico, ya que nunca antes se efectuó en Argentina: “Necesitamos conocer los cuerpos de los argentinos para poder empezar a fabricar ropa para argentinos y no para gente que no habita este lugar y que no consume acá”, explicó.

Sobre este punto, la licenciada en Psicología Soledad Moreno, coordinadora general de Fundación Centro y auditora de la delegación de Entre Ríos, señaló a UNO: “En esto de los talles, en Paraná ha habido una movida muy grande desde hace muchos años apoyando los proyectos de ley. Las personas se sienten discriminadas, porque van a una casa y no encuentran talles, inclusive talles normales, porque hay medidas del sistema IRAM que se tienen que cumplir, pero nuestros cuerpos son diferentes a los de América del Norte o de Europa. Siempre instamos, a quien tiene estas dificultades, a que presente la denuncia en Defensa al Consumidor”.

Asimismo, analizó: “Hicimos un estudio en escuelas Secundarias que revela que el 85% de los adolescentes no está conforme con su cuerpo. Muchas veces al no conseguir ropa de su talle, empiezan con dietas, restricciones alimentarias, actividad física intensa, que llevadas a un extremo pueden desencadenar trastornos alimentarios como bulimia y anorexia”.

Yanina Gioria, licenciada en Nutrición, realizó su tesis analizando la vinculación entre la Ley de Talles, la imagen corporal y los trastornos alimentarios, y uno de los pilares de su trabajo se basó en la medición de los talles de jean de varios modelos en comercios de la capital entrerriana, concluyendo que los que se ajustan a la ley son habitualmente los que van en el rango de talles 38 y 42. “Si bien los negocios cumplen con la norma que indica que deben tener todos los talles, los fabricantes lo hacen de manera parcial, ya que pude advertir que los de talles más grandes cada vez van reduciendo un par de centímetros: un 50 no tiene las medidas que debe tener un pantalón de ese talle, por ejemplo”, comprobó.

“No conseguir un talle de ropa le genera malestar a la mayoría, y con más razón a una chica joven que recién está desarrollando su cuerpo y quiere estar igual al resto. En mi investigación incluí encuestas a mujeres para conocer cómo se sentían al momento de no encontrar una jean a su medida, y el 77% manifestó sentimientos negativos, como molestia, culpa, depresión o preocupación. A una chica que se prueba un talle 50 y no le entra, le genera cierto trauma”, evaluó la especialista, quien atiende trastornos como la bulimia y la anorexia.

“Pasa con la ropa interior, que viene en talle único, y eso también es una forma de violencia. Además, las prendas que superan el talle 42 o 44, son más caras; que tengan otro precio mientras más grande es el talle, es discriminación. Y no solo lo padecemos las mujeres, sino que los hombres también los sufren”, reflexionó, y recordó a UNO que en Buenos Aires rige desde 2005 la Ley 12.665 y en Entre Ríos se sancionó la Ley 9.703 en mayo de 2006.

Gioria también indicó que un alto porcentaje de quienes se encuentran expuestas a esta situación, decide hacer dietas. “No hablamos de un plan de alimentación sana guiada por un profesional de la salud, sino ayunos o dietas que aparecen en revistas o Internet. Y en casos de mujeres con tendencia a la bulimia o la anorexia nerviosa, potencia los riesgos”, afirmó.

Por otra parte, mencionó: “Una diseñadora decía que las medidas que se usan para la costura argentina se basan en un modelo europeo, y una mujer europea no tiene nuestra contextura. Por eso es importante que la ley haya planteado establecer las medidas antropométricas actuales, que contemplen cómo es la persona argentina, hombre o mujer, y confeccionar la ropa en base a nuestra fisonomía”.

Demanda concreta

Adriana Roldán es propietaria hace casi una década de Melodrama, un comercio de Paraná que vende “talles reales”, como prefiere definirlo, y contó a UNO: “Más chicas jóvenes se acercan a buscar talles normales en este tipo de negocios, porque en otro lado no consiguen. Para mí siempre fue un problema buscar talle, pero mi hermana es diseñadora y me hacía saquitos y esas cosas. A este local lo abrió ella porque había una demanda, pero no fue fácil porque eran pocos los proveedores que fabricaban talles más grandes. Ahora se ven un poco más y hay más negocios”.

Asimismo, aseveró: “Viene gente de todas las edades, desde nenas de 12 años a señoras. El 80% o 90% de las personas adultas usa talle 46 en adelante, y cuando sos más grande o fuiste mamá, tu cuerpo no es el mismo y ya buscás no solo algo lindo sino también cómodo. Son prendas más caras, aunque no hay mucha diferencia, por la cantidad de tela que se usa”.

Por su parte Constanza, empleada de Gitana, otra tienda de la Peatonal que ofrece talles reales, evaluó: “Hay lugares donde te muestran un talle L como talle especial, pero un L es súper real, lo usa una nena de 14 años”.

Nadia, otra de las vendedoras, indicó: “Tenemos clientas de 13 años hasta adultas mayores, porque abarcamos todas la edades en cuanto a la confección y la calidad de las prendas. Ahora se están viendo más colores y una de las normas a la que apunta el negocio es abarcar todos los estilos, porque está la clienta a la que le gusta el negro y lo elige, y hay quienes quieren ponerse más estampados, colores, modelos, topcitos, estilos distintos al clásico batón negro que incluye estos talles. Se consigue más variedad y creo que pasa por haber entendido que hay mucha más demanda también, y que las mujeres nos empezamos a aceptar. Antes una capaz que se escondía o se vestía con ropa de hombre o con remeras grandes. Pero cuando una se siente bien y se acepta está dispuesta a probarse y usar todo tipo de prenda”.

Por último, refirió: “Es importante que haya una ley de talles para incluir a todo el mundo. En muchos lugares tienen un talle único, donde conseguimos los mismos modelos, pero hay un sector importante de la sociedad que queda excluido”.

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