Concepción del Uruguay

Concepción del Uruguay: admiración por una vieja locomotora

Tiene más de un siglo de fabricación. Estuvo abandonada por casi 40 años. En Concepción del Uruguay se recuperó como espacio de recreación.

Domingo 16 de Mayo de 2021

Sus casi 60 mil kilos de puro hierro quedaron allí estacionados para siempre luego de su último viaje en el año 1983. El óxido y el tiempo la transformaron en parte del paisaje desolado en que se transformaron los talleres ferroviarios ubicados en el cruce de los bulevares Irigoyen y Constituyentes, en el predio de la vieja estación del ferrocarril en Concepción del Uruguay.

Pero esta locomotora en particular, a diferencia de las otras que aún están en la misma estación, no estaba encerrada. Se encontraba de cara a la calle, casi toda afuera de un galpón del que parecía estar saliendo. Altiva, de frente a las vías. Siempre a punto de salir.

Después de 38 años, hoy ha vuelto a la vida. Ya no rodando sobre las vías, pero si rodeada de gente, de voces, de vida y de admiración.

Hace algunos meses el Ferroclub de Concepción del Uruguay comenzó las tareas de recuperación de la Locomotora Número 85 del ferrocarril General Justo José de Urquiza, una máquina fabricada en Bélgica en el año 1910, y que llegó a la Argentina en los año 30 del siglo pasado.

La obra demandó un largo tiempo, “no hubiera sido posible sin la ayuda desinteresada de los vecinos, que con mucho esfuerzo han aportado su granito de arena para que este sueño que durante tanto tiempo tuvimos hoy se haga realidad”, señalan desde el Ferroclub.

Comenzaron en febrero con la limpieza de la superficie de este gigante de acero, que posee un peso estimado en más de 57.000 kilos.

Quitaron el óxido, pulieron muchas de sus partes y luego procedieron a pintar todo su cuerpo con el esquema de colores que llevó hasta su abandono, a mediados de 1983.

Uno de los puntos salientes de este trabajo, fue la recuperación del miriñaque, esa estructura triangular que llevan las locomotoras en la parte delantera para apartar a un lado los objetos que pudieran impedir su marcha.

En el caso de esta locomotora, el miriñaque estaba construido con maderas las que fueron restauradas una a una hasta devolverles parte del esplendor que alguna vez tuvieron surcando las vías de diferentes lugares del país.

Con el rescate minucioso de este vehículo histórico, el Ferroclub se apresta a continuar con su idea de conformar un museo ferroviario en el ala oeste de la estación del tren, para lo cual vienen realizando acciones de limpieza y restauración de otros sectores alrededor de la locomotora, con la idea de poner allí una exposición permanente que rescate las huellas que dejó el ferrocarril en “La Histórica”.

Fabio Ferreyra, uno de los responsables del trabajo que se llevó adelante durante todos estos meses en nuevo espacio que se le ganó al olvido, destacó el enorme trabajo de todos los miembros del ferroclub, y de una gran cantidad de gente que se acercó para colaborar de diferentes maneras.

A fines del año pasado comenzaron realizando intensas tareas de limpieza y reacondicionamiento sobre el pequeño espacio que da al Boulevard Los Constituyentes, paralelo a las vías. Con el transcurrir de las semanas el lugar fue apareciendo como un lugar nuevo a la vista de la gente.

Finalmente, hoy se ha transformado en un espacio de esparcimiento que las familias visitan como parte de un circuito de paseo, que invita a conocer más sobre los trenes, su historia, y también sobre su futuro.

Un espacio para el encuentro

El pasado sábado por la tarde, este pequeño parque temático ya comenzó a cumplir también sus funciones como sede del ferroclub, y fue el escenario para una nueva reunión de los socios y amigos.

“Juntos, estamos trabajando para llevar nuestra agenda de trabajo al día, transformando en realidad aquellos sueños que nos permitirán poner en valor el Patrimonio Ferroviario de nuestra Ciudad”, señalan desde sus redes sociales mientras se los puede ver con su recuperada locomotora como parte del encuentro.

Dentro de su agenda de trabajo se encuentra muy presente la tarea de difusión y sumatoria de socios al ferroclub. Para ello cuentan con calcomanías y marcadores de libros a modo de marketing. Como no podía ser de otra manera, todos estos artículos llevan la imagen de la Locomotora N° 85.

“Queremos agradecer la donación de todo este material a un gran amigo de nuestro Ferroclub, el ex-ferroviario Germán Amarillo, quien desde la localidad de San Marcial se ha sumado a nuestra causa y ha decidido hacer su aporte para que nuestro grupo siga creciendo y cumpliendo sus sueños”.

El sueño del museo propio

El propósito final de los integrantes del Ferroclub Concepción del Uruguay, es crear un Museo del Tren en La Histórica, una ciudad con una gran cantidad de museos, pero ninguno dedicado a este tema. “Hemos estado recibiendo varias donaciones de diferentes personas, las cuales solidariamente han querido colaborar con nuestra causa y la realización de este, que es uno de nuestros más ambiciosos proyectos”, sostienen.

Entre las adquisiciones de los últimas días, se cuenta un picaboletos, diferentes chapas de identificación que correspondían al Puesto de Guarda, y un Reglamento Interno Técnico Operativo (RITO), “que pertenecieron a nuestro querido amigo y compañero Jorge Monzón, trabajador por más de 20 años en el FCGU”, recuerdan.

“Agradecemos a Jorge el compromiso y la voluntad de compartir con nosotros estas piezas tan simbólicas de su vida en el ferrocarril, y que muy pronto podrán ser disfrutadas por todos los vecinos y las vecinas uruguayenses en el espacio que pretendemos conformar”.

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De Europa a Entre Ríos

La locomotora restaurada en Concepción del Uruguay es de la marca belga “Societe Anonyme Couillet – Hainaut”, fue fabricada en 1910, y ensamblada en Londres por la Empresa “Kerr-Stuart” durante los años siguientes. Fue traída a la Trocha Media del FCGU durante la década de 1930, usando para ello el enlace ferroviario que la Red Mesopotámica mantenía con el puerto de la Ciudad de Diamante.

Se sabe que en un principio su combustible era leña, aunque más tarde cambió a Fuel Oíl. Dicho cambio ocurrió durante la década de 1950/60, y se realizó a fin de abaratar los costos de transporte y operatividad. Ferrocarriles Argentinos le dio su número 85 y un apodo interno entre los Ferroviarios, que en su caso fue el de “La Sortija”. Con la entrada de las locomotoras diesel en los 60 y 70, la tracción a vapor de los trenes empezó a mermar, siendo paulatinamente eliminada. De esa forma, el destino de la “Sortija” se selló el 10 de Junio de 1983 a las 10. En ese día y a esa hora, la 85 corrió por las vías de tres ramales muy importantes de la red, el U4, desde Gualeguaychú a Faustino Parera; Ramal Central, desde dicha Estación hasta Basavilbaso; y U5 desde Basavilbaso a Concepción del Uruguay, donde finalmente quedaría para repuestos de otras locomotoras, y finalmente abandonada.

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