Loable tarea

Con muchos logros, el Hogar de Cristo cumple cuatro años

Este lunes 14 de febrero es el aniversario del Hogar de Cristo, un espacio de contención y amor que se gestó basado en la propuesta del padre Pepe Di Paola.

Domingo 13 de Febrero de 2022

Es tiempo de festejos en el Hogar de Cristo: este lunes cumplen cuatro años en Paraná. La obra, que refleja la propuesta erigida por el padre José Pepe Di Paola en Buenos Aires, en la que se impulsa “una red de centros barriales que trabajan en los problemas de adicción en las zonas más vulnerables de todo el país”, se forjó a nivel local ante el avance del flagelo de las adicciones en los barrios y la escasez de dispositivos y de políticas públicas para atender esta problemática.

Con una red de contención que se fue consolidando a lo largo de este tiempo, hoy siguen sumando talleres y espacios en los que muchas personas de los barrios más vulnerables encuentran quien les tienda una mano, quien las escuche y las mire a los ojos sin discriminarlas, juzgarlas o estigmatizarlas por el lugar en el que viven o porque la desesperanza muchas veces las lleva a consumir algún tipo de sustancias intentado evadir la desazón de sentir que es muy difícil poder salir adelante.

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El Hogar de Cristo cumple cuatro años en Paraná.

El Hogar de Cristo cumple cuatro años en Paraná.

En el Hogar aprenden un oficio o comparten un encuentro, junto a un grupo de voluntarios que los acompañada en sus ganas de superarse. Son alrededor de 60 los jóvenes y adultos que llegan todos los días o algunas veces durante la semana a calle 25 de Junio 826, al salón contiguo a la capilla de Lourdes, a veces con sus hijos pequeños.

El viernes estaba ahí Leonel, de 24 años, quien contó a UNO que vive en “la zona del Volcadero” y que va al Hogar desde hace dos semanas. “Estoy aprendiendo muchas cosas acá. Vine porque consumo drogas y tengo ganas de salir de esto”.

El joven llegó de la mano de Jorge, de 30 años, también del barrio San Martín: “Vengo por el mismo problema que él. También voy al SUM de Anacleto, así que de lunes a viernes estoy enfocado en hacer cosas para seguir adelante. Conocí el Hogar por otro compañero que me invitó, me anoté porque quiero salir de las drogas”, refirió, y comentó: “Para mi futuro me gustaría conseguir un buen trabajo. Quiero estar enfocado en eso, porque tengo cuatro hijos, tres nenas y un varón”.

A Jorge lo acompañaban ese día sus hijas Yamila, de 12 años; Luana, de siete; y la más pequeña, de dos años. Mientras la más chica deambulaba por el salón, las más grandes también participaban entusiastas confeccionando alfombras o haciendo denarios que se van a obsequiar en el festejo de este lunes, cuando se junten en el almuerzo.

Otra de las presentes ese día fue Nadia Taleb, a quien le falta poco para recibirse de terapista ocupacional y desde que comenzó la actividad del Hogar forma parte de esta iniciativa, compartiendo sus saberes en algunos de los talleres. Mientras comentaba que este lunes, para festejar este aniversario, habrá una misa y una cena, destacó: “Fueron cuatro años de mucho crecimiento. Hemos crecido como familia y vemos los cambios en los chicos. Hay muchos que vienen desde el comienzo y ver sus avances es lo que nos motiva a seguir en el día a día”.

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Hogar de Cristo, un lugar en el que abrazan un porvenir.

Hogar de Cristo, un lugar en el que abrazan un porvenir.

Otro de los coordinadores de este espacio, que trabaja desde que inició esta loable labor social, evaluó: “Esto cuatro años del Hogar de Cristo nos han hecho crecer mucho. Nos han brindado una gran capacidad de comprender y de meternos más en la realidad de la situación de consumo, sobre todo en Paraná, donde esta problemática está muy presente. Y sobre todo nos dio la posibilidad de aprender a acompañar, que es nuestro trabajo, y como decimos siempre, hacerlo cuerpo a cuerpo, recibiendo a todos como vienen y acompañarlos como también ellos nos permitan hacerlo”.

El joven, quien prefirió no difundir su nombre, sostuvo: “Han sido años de mucha alegría y mucho dolor también. Hemos pasado por situaciones en la que hemos perdido a algunos chicos. Pero a la vez logramos ir sorteando distintas cuestiones sobre las que al principio no sabíamos nada. Ha sido un camino muy interesante, muy rico y también muy fructífero en cuanto a constituir redes y poder desarrollar un acompañamiento sociocomunitario, a veces articuladamente con organismos como Desarrollo Social, Salud, Salud Mental, y principalmente con los organismos de la Justicia”.

El Hogar, que hoy tiene un mínimo aporte estatal que no alcanza, se sostiene básicamente con donaciones. Y sobre este punto, destacó la ayuda de la comunidad para poder seguir con esta tarea solidaria que llevan adelante. “Creo que sentirnos acompañados por la gente a través de las donaciones es también uno de los logros mas lindos que hemos tenido en estos cuatro años, y en esto tiene que ver la fe”, afirmó.

En este marco, indicó que lo que más precisan son donaciones de alimentos, ya que en el Hogar se brinda un almuerzo a quienes asisten, que pueden ser fideos, arroz, salsa y demás.

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El Hogar de Cristo logró consolidarse como un dispositivo de contención para muchas familias.

El Hogar de Cristo logró consolidarse como un dispositivo de contención para muchas familias.

Por otra parte, remarcó la importancia de acompañar a los concurrentes en un proceso en el que pudieron “recuperar sus vínculos, salir poco a poco del consumo, reinsertarse socialmente; tejer lazos en la familia, con la educación, lo laboral; y agilizar cuestiones de todo tipo, desde lo legal hasta lo cotidiano”.

Asimismo, destacó: “Lo positivo es que además se han podido sentir sostenidos desde la fe, que cuando falta no se tiene ningún piso que nos sostenga. Entonces, creo que también está este aporte, desde este tipo de acompañamiento que hacemos y que es único, por este tema de ver a la persona en la integralidad y en la que no puede faltar Dios en este camino que nos nutre y nos llena tanto el corazón a todos”.

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En este proyecto, gestado desde la capilla de Lourdes, hoy a cargo del padre Horacio Correa, aferrarse a la fe es parte del proceso y sobre esto, el joven que forma parte del equipo de coordinadores, comentó: “Hay que aprender a amar cada vez más y mejor, y nuestra regla de oro es pensar qué haría Jesús en mi lugar, cómo acompañaría, cómo lo haría mejor, cómo ayudaría. Y ahí creo que está el centro y el núcleo de este acompañamiento particular que hace el Hogar de Cristo a las personas que están en situación de consumos problemáticos”.

También hizo alusión al flagelo de la droga, que se hizo más visible por unos días tras el debate originado por la muerte de 25 personas que en Buenos Aires consumieron cocaína adulterada, y manifestó: “Esto, sobre lo que recién muchos se dan cuenta, y que ahora es noticia porque falleció gente por droga adulterada, es una realidad constante. Nosotros vemos los daños que produce la droga en sí desde que abrimos el Hogar. Vemos cómo se van los chicos por la droga, directamente o indirectamente, por el consumo, por los tranzas, por todos los que están trabajando en esta red terrible que destruye a tantas personas, y también a su familia y a su entorno. A esto lo vivimos día a día”.

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En el Hogar de Cristo funcionan diferentes talleres laborales.

En el Hogar de Cristo funcionan diferentes talleres laborales.

Acerca de cómo la sociedad puede colaborar con esta obra, subrayó que “pueden rezar por nuestros chuicos, para que puedan estar bien”, y expresó: “No podemos juzgarlos porque no sabemos la realidad que viven, que fue lo que vivieron en su pasado, y porqué llegaron a estas condiciones en las que están”.

Una obra que crece

En el Hogar de Cristo son alrededor de 20 los voluntarios que acompañan la tarea cotidiana, algunos unos días y otros los restantes, tanto en las actividades que se hacen en la capilla de Lourdes como en un salón próximo a la parroquia La Piedad, en calle Italia, donde funciona un espacio que se gestó exclusivamente para las mujeres, atendiendo sus problemáticas particulares y compartiendo entre pares la posibilidad de encontrar las herramientas que dignifique su rol frente a ellas mismas, en el seno de sus familias y en la comunidad.

“Creemos que es necesario que las mujeres de nuestro Hogar tengan un espacio que sea solo de ellas, donde puedan compartir su vivir, apoyarse mutuamente y charlar de los temas que las inquietan”, habían comentado en abril del año pasado en su Fanpage: Hogar de Cristo Lourdes.

Gabriela Tour, otra de las coordinadoras del Hogar de Cristo, comentó que son unas 20 mujeres las que van, entre las que se encuentran niñas en cuya familia alguien atraviesa un consumo problemático, y se trabaja mucho en la prevención, y concluyó: “Se fue formando este espacio para mujeres que necesitaban hablar de su propia realidad”.

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