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Con las redes sociales como vidriera, los emprendedores locales le ganan a la crisis

En medio de los problemas económicos que generó la pandemia, hay quienes con ingenio logran resistir y triunfar vendiendo sus productos.

Jueves 04 de Junio de 2020

Hay quienes afirman que detrás de cada crisis hay una oportunidad. Y en medio de las situaciones económicas adversas que causó la pandemia, muchos de los emprendedores se vieron obligados a agudizar su imaginación y adaptarse a los tiempos que corren para poder seguir generando su sustento.

En el caso de Lucio López, un estudiante de Educación Física, venía capacitándose hace un par de años en el Club de Emprendedores de la Facultad de Ciencias Económicas (Universidad Nacional de Entre Ríos), pero no tenía decidido cómo aplicar los conocimientos adquiridos. Sin embargo, atento a las necesidades que surgieron a partir de la proliferación del Covid-19 comenzó a comercializar barbijos a través de Instagram, que fabrican su mamá y su hermana. “Empecé con mi primer emprendimiento el 20 de abril. Trabajo junto a dos amigas: Candela Ríos es quien maneja la parte contable, y Agustina Deharbe se encarga de los diseños. Entre los tres juntamos nuestros ahorros y compramos tela y demás. Lo que ganamos con la primera tanda lo reinvertimos”, contó a UNO, a la vez que aseguró que les está yendo muy bien con las ventas.

Cada barbijo cuesta 200 pesos y ocasionalmente lanzan alguna promoción. “A veces hacemos tres por dos, o algún descuento, o envíos gratis”, indicó.

“Trabajo en un gimnasio y por la cuarentena está cerrado. Como hace cinco meses me fui a vivir solo, tenía urgencia de generar un ingreso. A mucha gente le gustó de entrada lo que hacemos y tenemos constantemente pedidos. En promedio estamos produciendo unos 150 barbijos por semana”, explicó, y destacó: “Nos ayudó mucho estar en contacto con otras personas del Club de Emprendedores, porque a quienes nos compran un barbijo le ofrecemos un voucher con descuentos para adquirir productos de otros emprendedores, y de este modo podemos potenciar las iniciativas locales y que se pueda conocer lo que se hace en Paraná”.

Antonella Lell tiene un delivery de sushi desde hace seis años. “Tuve la suerte de entrar dentro de las excepciones, porque produzco alimentos, y seguir trabajando, pero de manera más limitada. La comida es algo muy solicitado durante la cuarentena y creció la demanda, pero solo somos dos personas las que elaboramos y definimos tomar pedidos con anticipación”, comentó.

Asimismo, señaló que si bien ya venían trabajando con un protocolo en cuanto a la higiene desde antes, modificaron la forma de envolver las cajitas, para que sean más seguras para el cliente que las recibe.

Según contó, las ferias gastronómicas fueron un espacio para exhibir sus productos y que la gente los conozca y los pruebe. Sin esa opción ahora, las redes sociales son la plataforma principal de ventas, con tanto éxito que en Facebook lanzaron hace pocas semanas un nuevo producto: una hamburguesa de sushi con tapas de arroz.

Vanina Alessi también encontró la veta en el contexto de aislamiento social con sus aceites de oliva saborizados Athenea. “Tengo un trabajo en relación de dependencia, pero hace tres años que además tengo este emprendimiento. Empecé con este producto para consumo personal, y después lo ofrecí a mi familia y a mis amigos”.

Con la venta a través de Instagram y otras redes le está yendo bien e incluso durante la cuarentena está vendiendo más que antes, según afirmó, y explicó: “Me fui preparando con el stock por si dejaba de conseguir algún insumo”.

Fernando Nano López es comunicador social y tiene un programa de radio. Para sumar ingresos recurrió a su pasión por la cocina y empezó a preparar alfajores de maicena caseros hace tres años, que vende a sus conocidos. Con esta experiencia, ahora sumó otras opciones culinarias, ya que se le hace difícil conseguir auspiciantes por la cuarentena. Sándwich de bondiola y sorrentinos son los nuevos productos que elabora y ofrece a través de WhatsApp. “Le vendo a mis amigos y conocidos. Estoy con este pequeño emprendimiento porque la situación no da para más. Hace dos meses y medio que no tengo ingresos de publicidad en la radio y no me queda otra”, confió a UNO.

Respecto a lo que produce, aseguró que primero prepara algún menú para su familia, y según la aceptación comienza a comercializarlo: “Hice sorrentinos para nosotros y salieron muy buenos. Ahí empecé a ofrecerlos. Los hago con una máquina hogareña y eso significa un esfuerzo, pero es un ingreso que ayuda bastante en la economía doméstica. Además preparo sándwiches riquísimos de bondiola braseada con verduras asadas a la chapa”, contó con orgullo, y mencionó que durante este período su pareja, Norma, comenzó a fabricar barbijos para vender y también tuvieron bastante demanda.

Andrés Ocampo es otro de los emprendedores gastronómicos de Paraná que se adaptó a la cuarentena y manifestó: “La carta de El Almacén es amplia, con ocho variedades de pizzas, hamburguesas; sándwiche s de milanesa, bondiola o lomo, todos con papas fritas; empanadas, o platos especiales, como milanesa de boga con guarnición, cazuelas de mondongo, canelones caseros o los típicos platos de locros sin dejar de resaltar que nuestra insignia fueron, son y serán las picadas de fiambres, encurtidos y quesos”.

Si bien sostuvo que “se han potenciado las ventas a través de plataformas digitales, vinculadas a los usuarios de este tipo de apps”, aclaró: “Aunque desde un principio la venta de comidas fue una de las actividades autorizadas, hubo una merma en las ventas, debido a que mucha gente está en su casa y con más tiempo disponible, lo que ha hecho que se dediquen a cocinar; y por otro lado la incertidumbre en las economías familiares, con la consecuente prudencia a la hora de efectuar gastos”.

Andrés Cano y su esposa, Lorena Comar, también incursionaron en la cocina para garantizar una entrada en su familia, ya que la situación se puso difícil: él tiene transporte escolar y es fotógrafo de sociales, dos rubros que se interrumpieron en este tiempo de aislamiento. “Ya veníamos haciendo este tipo de ventas de tortas, pero no siempre. Dada la situación económica, ahora nos organizamos y tenemos más encargos. Publicamos en Facebook sobre todo. Lorena prepara las cosas y yo hago el delivery. Estoy llevando desayunos, bandejas de panificados dulces, tortas, alfajores, budines, helados y postres”, señaló Andrés. En este marco, comentó que determinan la cantidad que elaboran en base a los pedidos, y por último, subrayó: “Ahora estamos fabricando bizcochuelos para el Día del Padre, todo casero y hecho en una cocina familiar”.

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