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Con guardias mínimas, mantienen el ritmo de producción en las escuelas agrotécnicas

Hay 26 establecimientos educativos de este tipo en Entre Ríos. Muchos tienen tambo, huerta y elaboración de alimentos que requieren atención.

Viernes 10 de Abril de 2020

Una de las medidas que se decretaron para frenar el avance del coronavirus en el país fue la suspensión de las clases. Sin embargo, hay establecimientos educativos que no pueden cerrar del todo sus puertas, ya que cuentan con actividades que necesitan un seguimiento. Tal es el caso de las escuelas agrotécnicas en la provincia, abocadas a la producción de leche, quesos, dulces, conservas y otros alimentos.

Habitualmente son los estudiantes los que participan en este circuito productivo, adquiriendo los saberes necesarios vinculados a este trabajo.

Gustavo Casal, director de Educación Técnica Profesional del Consejo general de Educación (CGE), comentó a UNO: “Hay 26 escuelas agrotécnicas en Entre Ríos y en mayor o menor medida, todas tienen sistemas productivos. Hay algunas más grandes, como por ejemplo Las Delicias, en Gobernador Etchevehere, o La Carola, en Nogoyá, que tienen ordeñe y no pueden interrumpir el trabajo; inclusive en los períodos de las vacaciones siguen funcionando. Hay otras que se dedican a la horticultura y tienen que seguir cosechando, porque sino los cultivos se pierden”.

Casal aclaró que en estos ámbitos se realizan actualmente guardias mínimas e indispensables para poder garantizar los requerimientos que hay que atender para la cría de animales, la producción de vegetales, la elaboración de quesos y otros productos. “El personal tiene autorización del CGE para trasladarse y el riesgo ante el coronavirus es menor, porque es poca la gente que trabaja en esos lugares, y por lo general lo hacen a la intemperie, con las medidas de seguridad necesarias”.

Una de las instituciones que prosigue con sus labores es la Escuela de Educación Agrotécnica (EEAT) N° 39 Villa Urquiza, situada en la localidad homónima. Ernesto Cogo, jefe de Enseñanza y Producción de este establecimiento, explicó a UNO que “las actividades de los sectores productivos siguen desarrollándose de manera normal, aunque con una reducción de horarios del personal”. En este marco, indicó: “Las actividades de rutina no se pueden suspender. Tenemos muy poco personal y las tareas productivas demandan su tiempo. Algunas ya están planificadas, como la siembra, la producción de leche, dulces, huevos y quesos; también tenemos cría de aves y eso debe continuar, ya que hay que alimentar a los animales. Se hace lo indispensable, pero a veces este trabajo insume casi todo el día”.

Son alrededor de 160 los estudiantes que en épocas de clases llevan adelante estas labores, que ahora quedan relegadas al personal de la escuela. “Normalmente los sectores son atendidos por los alumnos, pero como ahora las clases presenciales están suspendidas, decidimos no hacer por el momento cría de pollos parrilleros”, explicó Cogo, y contó que todo lo que se está produciendo se comercializa en una proveeduría de la escuela.

Por su parte, Fabiana Prinsich, la vicerrectora, acotó: “Se garantizan las guardias mínimas e indispensables por el tema del ordeñe, porque hay que alimentar a los animales y seguir con la producción de quesos, que se está haciendo ahora una o dos veces por semana”.

En la Escuela Normal Rural Juan Bautista Alberdi, ubicada en Oro Verde, también prosiguen con las actividades habituales vinculadas a la producción, aunque sin la participación de los alumnos, y con mínimo personal para garantizar el distanciamiento social.

Valeria Tiropolis, directora de la institución, señaló a UNO: “El personal atiende sobre todo los sectores del tambo, de la granja y la parte de la industria. Tenemos árboles frutales que han sido plantados hace poco tiempo que requieren cuidados, y si bien estamos trabajando, lo hacemos a media máquina, sosteniendo algunos servicios esenciales nada más”.

La escuela depende de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) y se ajusta a sus normativas. Sobre este punto, la directora expresó: “El 17 de marzo cerramos todo directamente, que fue cuando salió la resolución de la Uader. Estamos yendo los jefes de guardia y yo, que soy la directora, a ver cómo está todo, a acompañar un poco a los empleados. En lugares donde trabajan evitamos la concentración de personas, respetando la distancia y extremando los cuidados”. A su vez, aclaró: “Ahora no se está atendiendo al público, pero hacemos algo de venta solo por encargo por teléfono o redes sociales, ya que si bien somos una escuela, producimos y vendemos alimentos, que preparamos y entregamos con los cuidados que corresponden en este tiempo”. Acto seguido, subrayó: “Los quesos tienen su tiempo de estacionamiento y hay que tratar de movilizarlos para que no se pasen, y es complicado. Tomamos los pedidos y coordinamos un horario de entrega, ya que en este momento no se puede llegar a la escuela”.

Además de elaborar quesos y dulce de leche, cultivan verduras orgánicas, crían pollos, entre otras actividades. “Justo nos tocó este momento con los pollos ya casi al final de su ciclo de crianza, entonces es bastante complejo todo”, confió Tiropolis.

Por otra parte, recordó que “en tiempos normales” los estudiantes participan en el circuito de producción y destacó: “Para nosotros mantener la producción y todo lo que tenemos es muy importante, porque los chicos participan también de todos estos procedimientos. Es una escuela agrotécnica y debemos sostener esto aunque sea de manera mínima, para que cuando los estudiantes regresen a clases se puedan insertar en los procesos productivos”.

Son 342 los alumnos que cursan el nivel Medio en la escuela Alberdi, y si bien actualmente continúan con el aprendizaje desde sus hogares a través de una plataforma virtual, mantienen un contacto asiduo con la comunidad educativa: “Nos hemos organizado con el equipo pedagógico y recibimos todas las clases que nos van enviando los profesores, y confeccionamos todo un cronograma de entrega de los trabajos. Los alumnos pueden acceder a los contenidos de la plataforma fácilmente a través de la página web de la escuela, y desde ahí a las carpetas de su curso. Se bajan sus clases y tienen los materiales para trabajar”.

Asimismo, mencionó: “Los profesores han facilitado su número de teléfono y habilitado el WhatsApp, y varios están trabajando con alguna plataforma que posibilite las videoconferencias, ya que es una comunidad muy particular, donde hay una relación muy estrecha entre los docentes y los estudiantes”.

“El docente facilita esta comunicación que contribuye no solo a la cuestión del aprendizaje, sino también a la contención, ya que este es un cambio muy brusco que debemos afrontar en los modos de enseñar. Se suspendieron las clases cuando recién habíamos empezado el año, con todas las energías”, concluyó.

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