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Con esmero acompañan a los sacerdotes que están en el atardecer de la vida

Quedó a cargo del Arzobispado de Paraná el cuidado de los ocho curas mayores de 75 años que viven en la residencia Jesús el Buen Pastor.

Lunes 27 de Julio de 2020

Actualmente son ocho los sacerdotes mayores de 75 años los que viven en la residencia sacerdotal Jesús Buen Pastor, ubicada en Italia al 450, en Paraná. Hasta hace un tiempo eran las Hermanas Siervas de la Divina Providencia quienes se ocupaban del cuidado de los curas, pero al reducirse las vocaciones se vieron imposibilitadas de continuar esta tarea que llevaron adelante durante largos años.

En este marco, desde el Arzobispado de Paraná informaron que “mediante decreto de monseñor Juan Alberto Puiggari se erigió la residencia sacerdotal Jesús Buen Pastor con la finalidad de que residan en ella y se les preste el debido cuidado, los sacerdotes que se encuentren en situación de enfermedad o ancianidad, sean de la Arquidiócesis o, en la medida de las posibilidades, de otras iglesias particulares”.

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Actualmente son ocho los sacerdotes mayores de 75 años los que viven en la residencia sacerdotal Jesús Buen Pastor

Actualmente son ocho los sacerdotes mayores de 75 años los que viven en la residencia sacerdotal Jesús Buen Pastor

El padre Luis Anaya es el coordinador de esta iniciativa, y se designó a los presbíteros Benito Vernaz y Miguel Ángel Velazco como miembros del equipo de sacerdotes colaboradores para la atención y acompañamiento de la residencia sacerdotal.

Sobre esta propuesta, el padre Vernaz contó a UNO: “Es una obra de caridad muy grande, a la cual la gente le agradece y quiere mucho a los sacerdotes que allí residen, que han servido a la Iglesia y a la comunidad de Paraná. Muchos de ellos han creado escuelas, colegios, hogares, y ahora les toca estar en el atardecer de la vida y esta es una manera de brindarles la oración, el acompañamiento espiritual y material a quienes han dado su vida generosamente por la Diócesis de Paraná”.

A su vez, recordó que las hermanas de Don Uva vinieron de Italia hace aproximadamente unos 25 o 30 años, se instalaron en calle Alem primero, y luego en calle Italia. Ahora atienden y cuidan a unos 110 niños con discapacidades diferentes y a unos 40 ancianos en la zona del Paracao, donde construyeron su sede, pero por falta de vocaciones no pudieron seguir acompañando a los religiosos que viven en el inmueble lindero a la parroquia La Piedad.

En esa casa seguirá funcionando la Residencia un tiempo más, hasta que consigan un lugar con las condiciones necesarias para albergar a personas de edad avanzada y en muchos casos con problemas de movilidad. “Ellas nos prestaron esa casa y se ha organizado muy bien la tarea. Hay una enfermera permanentemente todo el día”, comentó el padre Benito. Quien se ocupa de esta labor es Graciela, que hace años trabaja en este espacio, primero como hermana de la Congregación, y ahora como enfermera profesional.

Desde que se decretó la pandemia redujeron al mínimo el ingreso de otras personas a la institución, y para evitar que haya más personal, la comida para el mediodía y la noche es enviada desde el Seminario Arquidiocesano. A la limpieza la hace una empresa, y el padre Vernaz se encarga del desayuno y la merienda, gracias a la colaboración de personas que conocen y abrazan esta obra, que contiene con calidez y misericordia a quienes entregaron su vida a Dios y al prójimo. “Hay gente que nos ayuda donando galletitas, dulces, miel, caramelos, mermeladas, y una leche especial que se consiguió por cantidad”, destacó.

Quienes comparten este espacio se transformaron casi en una familia. Sobre este punto, recalcó: “En general es para ancianos o algún sacerdote con dificultades físicas. Hay además entre ocho y 10 sacerdotes en Paraná que están en edad avanzada que todavía viven en sus parroquias, pero en cualquier momento pueden necesitar usar esta casa. Esta es una gran familia, con sus comodidades básicas resueltas. No sobra nada pero tampoco falta”.

El padre Luis Anaya es el encargado y vive en la Residencia. Sobre las actividades cotidianas que realizan, señaló: “Se trata sobre todo de atender su estado de salud, ya que son sacerdotes ancianos, algunos con alguna enfermedad. Son prioritarios los controles, la atención y todo lo que está vinculado a la salud de cada uno”.

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Asimismo, aclaró: “Además, como son sacerdotes, al cuidado de su salud lo tratamos de hacer en un marco de fe, procurando que los padres puedan continuar con su vida sacerdotal en la medida de lo posible, celebrando la misa todos los días, compartiendo el rosario, haciendo algunos retiros y momentos espirituales. Es decir, todo aquello que, pese a la edad, los pueda ayudar a continuar con el sacerdocio, que es a lo que se dedicaron toda su vida”.

“En nuestro caso, nuestros padres ya no están, porque han fallecido. Si tenemos hermanos, están cada uno con sus cosas, y como hijos no tenemos, nos quedamos medio solitos. Y acá se trata de que la Iglesia sea como una familia. De hecho tenemos dos sacerdotes que no son de nuestra Diócesis: uno es de Gualeguaychú y el otro es de Venado Tuerto”, manifestó Anaya.

Por otra parte, analizó: “No es fácil montar una estructura de este tenor, con todo lo que es la atención sanitaria, ya que todo es muy costoso. A esta obra la financia el Arzobispado y los que vienen de afuera, desde otras diócesis, también colaboran. Tenemos nuestra obra social, que es San Pedro, y contamos con ese apoyo económico”.

Por el momento las visitas están prohibidas, ya que los sacerdotes que residen en este espacio integran la población de mayor riesgo ante el avance del Covid-19. No obstante, hay quienes se acercan con algún presente o alguna donación, haciendo las entregas con sumo cuidado: “Agradecemos mucho la colaboración de numerosos benefactores y personas que nos ayudan. Ahora no pueden venir por la cuarentena y se siente, porque el afecto en nuestra vida es esencial, pero en el hogar tratamos de que se recree y se cultive este clima de acompañamiento, de estar presentes. Y cuando esto pase esperamos a las familias que suelen acercarse para ayudar, para visitarlos y ese tipo de cosas”, concluyó.

Quien desee colaborar con esta iniciativa se puede contactar a través de Facebook: Residencia Sacerdotal “Jesús Buen Pastor”, o llamar al teléfono (0343) 4074717.

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