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Cómo la Biodanza puede brindar herramientas para lo que vendrá

La facilitadora Estela Gariboglio imaginó una salida basada en el cuidado para que el retorno a la actividad sea sanador.

Lunes 08 de Junio de 2020

Escuchar a Estela Gariboglio es siempre interesante y en cuarentena, aún más, porque ella es facilitadora de Biodanza, una técnica creada en 1960 por Rolando Toro Araneda, que se basa en el contacto progresivo entre los y las participantes.

La entrevista tuvo dos partes, la primera fue el lunes 25 de mayo y en el soleado feriado patrio, reconoció: “El fuerte de Biodanza es recuperar la capacidad de contacto porque para el humano, mamífero, es un instinto básico”. Iluminada por una gran puerta ventana explicó que el objetivo de la práctica es sanar los vínculos.

Antes del aislamiento, las clases comenzaban con una ronda del grupo y hoy, en la etapa de “distanciamiento social”, siguen mirando lo que hacen en otros países para saber cómo volver a las prácticas.

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En la región funcionaban cerca de 25 grupos de Biodanza que experimentaban el sistema que “aborda la rehabilitación existencial (porque) es una técnica de integración humana, para que consigamos esa coherencia para vivir. Pensar, sentir, accionar en la misma dirección”, contó en el segundo encuentro que se realizó el martes, también en el hogar familiar, durante una típica siesta otoñal.

Ese día, suelta y optimista, advirtió que antes de la pandemia, como sociedad “creamos una cultura que nos ha disociado en cuanto al sentir y al pensar. Creamos un sistema violento, en cuanto a la represión de las ideas, de la identidad, poco a poco todo esto se fue grabando en nuestro cuerpo. Sabemos desde distintos abordajes que el cuerpo guarda la historia y la biografía del ser”.

En estos días, pensando en la postpandemia, las tres preguntas que propone el Sistema creado por Rolando Toro Araneda toman mayor preponderancia: ¿Vivo con quien quiero vivir? ¿Vivo donde quiero vivir? ¿Hago (trabajo) lo que deseo hacer para vivir? Sobre esta última interrogación se explayó: “Poco a poco, en la medida que pueda, gestando mis pasos, buscando trabajar de lo que me gusta para ganar el dinero necesario para el sustento de la vida, porque son muchas horas las que estamos en el trabajo, lo ideal es que te dé alegría y placer”.

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Entonces ¿Quién puede practicar Biodanza? “Todas las personas pueden practicar Biodanza, desde niños a ancianos, el grupo cumple la función de matriz, de contención, de renacimiento, donde el otro / la otra se convierte en la alteridad a través de la otra persona, recibimos noticia nuestras, se deflagra una novedad, un nuevo potencial”.

En un momento crucial, donde el encuentro en familia y grupal se volvió vital, el sistema que, inclusive se estudia en Paraná, brinda herramientas para ser utilizadas en la vida cotidiana: “La metodología de Biodanza nos trae la posibilidad de estar en el instante presente, en el instante vivido plenamente, que los que estamos sintiendo, viviendo, pensando nos atraviese. Sentirlo y no estar pensando en lo que pasó todo el tiempo o en lo que vamos a hacer después. Podemos planificar pero tenemos que estar en este instante. Estar siendo la vida en este momento”, enfatizó.

A la hora de la primera entrevista el fin de la cuarentena estaba más lejos, al otro día ya se hablaba de una flexibilización y este lunes, luego de dos semanas, llegó el momento de pensar en cómo prepararse para la apertura. Estela, que mantuvo los encuentros con la comunidad de Biodanza vía Zoom, advirtió que si bien nadie sabe cómo será lo que se viene, reflexionó: “Costará salir. Siento que retrocedimos un poco, por otro lado estamos más maduros, más maduras. En cuanto al sentido de qué es lo importante, qué es lo superfluo y en qué estamos perdiendo el tiempo. No será fácil, sé que hay miedo por lo que tenemos que cuidarnos para que pueda ser sanador el retorno”.

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