Tarifazo
Jueves 17 de Mayo de 2018

Comercios locales luchan por subsistir ante los tarifazos y la baja de ventas

Jaqueados por alquileres y servicios costosos, y una fuerte caída del consumo, intentan no cerrar sus puertas, aún cuando trabajan a pérdida

El cierre definitivo de numerosos negocios en Paraná se transformó en una constante. La mayoría de los propietarios que se ven obligados a tomar esta decisión optan por liquidar el stock que les queda y dejar de atender al público en vez de seguir trabajando a pérdida.
La situación se manifiesta sobre todo en el microcentro y en la zona de la Peatonal, donde la gran concentración de locales comerciales que yacen vacíos y no vuelven a alquilarse evidencian la crisis.
Los que quedan luchan por subsistir renovando estrategias para tratar de incrementar las ventas, achicando costos en la medida de lo posible y aguantando las cuentas en rojo con tal de seguir adelante a la espera de que la economía del país mejore e impulse nuevamente el consumo.
En la Peatonal predominan las tiendas de ropa, que en otros tiempos supieron concentran gran cantidad de público atraído por las ofertas y los extensos planes de financiación. Hoy ni liquidando al costo alguna mercadería consiguen vender de manera sostenida para garantizar el margen de rentabilidad, que en muchos casos ya se redujo notablemente al hacer frente a los costos de los servicios, las cargas sociales de los empleados y el alquiler del lugar donde montaron su negocio hace tiempo, muchas veces con gran sacrificio, con la idea de poder progresar.
En un contexto donde el grueso de la gente que era clienta percibe un salario promedio, los consumidores priorizan pagar las boletas de luz y gas para que no les corten los servicios y adquirir alimentos. El recorte en los demás gastos se tornó ineludible porque el efectivo tantas veces no alcanza, y endeudarse –o endeudarse más todavía– puede llegar a ser una decisión desacertada si uno no puede asegurarse de pagar el total de la liquidación de la tarjeta de crédito cuando las tasas de interés fluctúan elevándose más.
Hugo es propietario de un local de indumentaria unisex desde hace 25 años y trata de no sucumbir. Tenía dos empleados y hace unos meses se vio obligado a despedir a uno de ellos. "Están bastante caídas las ventas, por no decir por el suelo. Se ha resentido mucho la demanda. Siempre ha habido altibajos en las ventas, en la parte económica, política, pero no por tanto tiempo. En estos 25 años hemos pasado otras crisis, pero no tan sostenidas como esta", afirmó a UNO.
A su vez, analizó: "Se empezó a notar esta recesión en la última parte del gobierno anterior, pero desde que asumió el actual se profundizó. Como nunca, en los últimos meses hemos estado debajo de los márgenes de utilidad, soportando largo tiempo con el negocio abierto a pérdida, comiéndonos el capital, con tal de llegar. Y menos mal que había capital".
El comerciante confió que le cuesta reponer mercadería debido a que "los costos están cada vez más altos", y con tristeza acotó: "Tuvimos que prescindir de gente que trabajaba acá, alguien que llevaba 15 años en el negocio; nunca imaginamos tener que tomar una decisión de ese tipo y el año pasado tuvimos que hacerlo".
También lamentó la "rigidez de los bancos para otorgar descubiertos o créditos", y señaló: "Resulta imposible recurrir a esta opción, por lo tanto estamos comprando de otra forma, con plazos cortos o al contado. Ya tuvimos cheques que vinieron de vuelta, no porque los comerciantes seamos malos pagadores, pero dependemos de lo que pasa en el mostrador y si las ventas no están se empiezan a cruzar las líneas y comienzan los problemas financieros. Si entrás en una refinanciación se complica".
"Es lo mismo que está pasando en el país, que se está endeudando: se toma deuda para financiar el pago de intereses y esto no termina bien", marcó como analogía, y agregó: "Al mercado interno los han descuidado y debilitado, favoreciendo a sectores que no incluyen al comercio, que es el que paga los impuestos. Ahora estamos padeciendo las consecuencias", acotó decepcionado.
Por otra parte, hizo alusión a los costos que debe afrontar, como el del alquiler de un local en la Peatonal: "Los alquileres acá rondan los 50.000 pesos. Y en cuanto a la luz, tuvimos que invertir en lo que es tecnología LED, que es luminaria de bajo consumo. Estamos tratando de soportar esto, pero achicándonos de todos lados, reduciendo nuestro presupuesto como podemos y apretando los dientes hasta que esto cambie, cosa que no se avizora que va a pasar pronto", sostuvo.
Hugo comentó que ellos no adhirieron al Hot Sale que se lanzó durante tres días en distintos rubros con importantes descuentos para movilizar stock: "Nosotros ya hemos reducido al máximo los márgenes de utilidad y tenemos buenos precios en todos los productos de esta temporada. No podemos bajar más los valores", aseguró.
Respecto de la venta financiada en planes más extensos, tales como los en 6 y 12 cuotas que siguen vigentes y que en algún tiempo lograron dinamizar al sector, manifestó: "El consumidor tiene la posibilidad de pagar tranquilo de esta forma y de esta manera le gana a la inflación, pero de todas formas no compra ropa porque no es de primera necesidad. Usa lo del año pasado, recicla. Esto no es prioritario porque antes debe pagar los servicios, la medicación y tiene que comer".
"Incluso quienes venden calzado están un poco mejor que los que trabajamos con ropa, porque con los zapatos rotos no se puede andar, pero en el caso de los pantalones hasta se usan rotos", ironizó.
Frente al panorama que vislumbra ante tantos negocios que cierran, dijo temeroso: "Es como un ola que se nos viene encima. Si esto se sostiene en el tiempo nos va a tocar también".
Por su parte Maximiliano, referente de otro comercio en la Peatonal en el rubro indumentaria, apostó a abrir una nueva sucursal en diciembre en un punto estratégico intentando remontar la caída de la demanda, y decidió junto a sus colaboradores atender al público los domingos a la tarde con tal de sumar alguna venta. Sin embargo, confió: "Tratamos de marcar una nueva tendencia abriendo los domingos, pero estamos muy preocupados porque las ventas están muy mal. Todos los comerciantes de la zona estamos tremendamente complicados".
A su vez, aseveró: "Ver que están cerrando otros comercios nos afecta, porque es el trabajo de toda la vida metida acá. Lo que pasa es que la política macroeconómica y las decisiones de este gobierno están perjudicando profunda y seriamente a la actividad económica y comercial. Se ven claramente afectados el consumo, el mercado interno y la capacidad de compra de la gente y eso se refleja drásticamente en la demanda".
Con la mayoría de las luces de su local apagadas para ahorrar luz, hizo referencia al tema del incremento de las tarifas: "El aumento de la tarifa eléctrica fue brutal. Acá pagamos por mes 25.000 pesos de luz y es una cifra descomunal, y eso que tenemos focos de bajo consumo". En el mismo sentido, resaltó: "Los alquileres también cuestan fortunas, y en la Peatonal pueden oscilan los 70.000 y los 100.000 pesos o más".
"A las tarifas por las nubes y el poco consumo interno, se suma la presión tributaria, que es altísima: de cada producto que se vende hay que pagar un 21% de IVA, y si los clientes te abonan con tarjeta es un 10% para el banco. O sea que en una venta común hay más del 30% que se lo llevan entre el banco y el Estado", expresó, y rememoró: "Cuando iniciamos este proyecto comercial en 2012 no aceptábamos tarjetas ni de crédito ni de débito y de todas maneras vendíamos muy bien, porque había condiciones favorables. Después tuvimos que incorporarlas para seguir vendiendo, y hoy no vendemos de ninguna manera".
También contó que llegaron a tener siete locales y tuvieron que cerrar cuatro. En los tres que quedan extendieron el Hot Sale y no logran torcer la balanza que se inclina hacia las pérdidas y la recesión. "Hay una crisis muy notoria. Seguimos más tiempo con el Hot Sale. En este momento estamos solo con tres locales y se ha trabajado con mercadería que trajimos de los que cerramos, lanzando liquidaciones en las que ni siquiera salvamos los costos, con prendas a 50 o 100 pesos, cuando en realidad cuestan el triple. Podemos decir que mantenernos es una guerra a la que nos enfrentamos todos los días", concluyó.

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