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Comedores escolares funcionan a pleno, brindando alimento y contención a los chicos

Aun en días en que las escuelas públicas están casi vacías por el paro, numerosos alumnos van a almorzar. Afirman que se acrecentó la demanda

Jueves 07 de Marzo de 2019

En numerosas escuelas públicas de Paraná las aulas permanecen vacías esta semana. Por el paro docente en reclamo de una mejora salarial se demora la vuelta a clases, y solo asisten a los establecimientos los chicos que llegan a almorzar de lunes a viernes en el comedor escolar, un espacio que suele permanecer abierto incluso durante el receso, para brindar alimento y contención a los alumnos que llegan desde las zonas más vulnerables.
Gabriela Gallo es la directora de la escuela primaria Pedro Giachino, situada en calle Santos Vega 1160 y con una matrícula que supera los 330 estudiantes. Consultada por UNO, contó que el comedor escolar funciona "siempre", y si bien aclaró que durante el descanso estival se reduce la cantidad de alumnos que van a almorzar, aseguró: "Son bastantes los chicos que han venido durante el receso y también esta semana. Por ahí no vienen los días de lluvia y lamentablemente en la casa se quedan sin comer".
A su vez, mencionó que no solo concurren los alumnos de la Primaria, sino también "muchos estudiantes del Secundario". Todos provienen principalmente de los barrio Giachino, El Pozo y el El Sol.
Gallo sostuvo que al comenzar las clases se acrecienta notablemente la demanda y observó que el año pasado, comparándolo con el 2017, "aumentó mucho la cantidad de chicos que van al comedor". En este marco, mencionó que hoy se reunirán con el intendente Sergio Varisco para gestionar una merienda reforzada. Sobre este punto, explicó: "Habitualmente los chicos se quedan con hambre. En la Secundaria, sobre todo, advertimos que la merienda que se les da no alcanza para todos".
En la escuela primaria Benjamín Terán, de calle Yapeyú 549, también ofrecen un alimento a los alumnos. Andrea Romero, su directora, contó que aunque sea más reducida la concurrencia en verano y durante los días en que hay huelga, las cocineras trabajan igual, elaborando el menú diario. "Se hace un listado y esos chicos están asistiendo al comedor, más allá del paro".
Todavía no saben cuántos van a ir a comer cuando las clases se desarrollen con normalidad, aunque adelantó que esperan un número importante de alumnos, habida cuenta de que "en el 2018 aumentó la cantidad de chicos en el comedor". Al respecto, mencionó que fueron más de 100 en el turno mañana, y otro tanto del turno tarde, de un total de 600 niños que integran la matrícula, quienes llegan desde los barrios Rocamora, Hipódromo, la Villa 351 y de las inmediaciones de la Unidad penal N° 1.
Por su parte, Hilda Legizamón, directora de la escuela Juan Carlos Esparza, ubicada en Calle 1314 del barrio Mosconi, comentó que la asistencia al comedor se incrementó y aun cuando no hay clases, como esta semana, hay una importante presencia de alumnos que van a almorzar. En el caso de la institución a su cargo, atienden además las necesidades de las familias, entendiendo la vulnerabilidad social que significa no tener qué comer: "Vienen muchos chicos y además entregamos muchas viandas a las familias. Tratamos de que vengan regularmente. Por ahí en las vacaciones no teníamos suficientes partidas, quedamos a deber a algún proveedor, pero tratamos de dar respuesta a todos", sostuvo.
Asimismo, expresó: "Ahora en marzo siempre nos abren la partida de Copa de Leche y del Comedor, pero sino son bastante escasas durante el receso, y este año ni te cuento. Fue imposible hacer números de lo que necesitábamos en las vacaciones, la pobreza se marcó mucho y tuvimos más demanda. Destaco el trabajo de las cocineras, que hace que podamos dar respuestas a la gente. En el caso de los chicos que vienen al comedor llegamos a servir unos 180 platos, y son 190 las raciones que entregamos aparte a sus familias".
En la escuela Gaucho Rivero, del barrio Padre Kolbe, el comedor funciona a pleno esta semana, al igual que lo hizo durante el receso. Elba, su directora, afirmó: "Vengo trabajando todas las vacaciones y ha aumentando la cantidad de chicos que concurren. El comedor está abierto de lunes a viernes, y aunque llueva o truene vienen igual a comer".
Al igual que sus pares, refirió a que aumentó el número de niños que asisten a este espacio, donde además del almuerzo reciben un desayuno, una merienda y un refuerzo alimentario a media mañana o a media tarde en el caso de quienes tengan algún cuadro de desnutrición. "Durante el ciclo lectivo vienen unos 300 chicos. Ahora en el verano fueron entre 60 y 70, varios más que otros años", manifestó.
En la escuela Privada María Auxiliadora las clases ya empezaron el lunes y se sumaron más alumnos al comedor, que estuvo abierto en el verano. Provienen desde los barrios Villa Yatay, 1° de Julio, Maccarone y la zona cercana al Thompson. "Al comedor vienen más chicos que antes, y también con más hambre", se apenó Analía, la secretaria de la institución.




En la escuela Giachino necesitan guardapolvos

En tiempos difíciles la escuela se transforma en un espacio donde se suplen muchas carencias. Y atento a la situación económica de las familias de los chicos que van a la escuela Pedro Giachino, la comunidad educativa hizo un llamado a la solidaridad: "Estamos necesitando donaciones de guardapolvos para los chicos de Primaria, desde el talle 6 hasta el 16", comentó a UNO Gabriela Gallo, la directora.
Quien esté en condiciones de colaborar, puede acercarse al establecimiento, sito en calle Santos Vega 1.160, en barrio El Sol, de lunes a viernes de 8 a 12 y de 13 a 17. También les hace falta zapatillas para niños y niñas, de distintas numeraciones. "Ahora hace calor, pero advertimos que en invierno no concurren a clases porque no tienen calzado. Así de triste es nuestra realidad. Por ahí las mamás les ponen otro tipo de calzado más grande, de alguien de la familia, pero no quieren usarlos porque les da vergüenza", confió.

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