Gustavo Bordet
Martes 26 de Diciembre de 2017

Columna de opinión: La segunda mitad

Carlos Matteoda analizó los 23 meses de gestión que le quedarán al gobernador Bordet cuando vuelva de sus vacaciones. Adelantó que comienza una disputa interna en el peronismo entrerriano.

Cuando el gobernador regrese de la semana de vacaciones que se tomará a principios de enero le quedarán 23 meses en el cargo. Dispone por supuesto de la posibilidad de buscar un segundo mandato.

Se ha dicho muchas veces que la segunda mitad de los mandatos pasa más rápido que la primera por aquello de que generalmente resulta más complicado llevar adelante determinados objetivos. Tal vez no sea este uno de esos casos, pero es claro que pasado el mediodía de la gestión, el tiempo se mide por lo resta para terminar.

Digo que tal vez no sea el de Gustavo Bordet el caso de las dificultosas segundas etapas porque el mismo mandatario ha dicho varias veces cómo pudo avanzar en el ordenamiento de las cuentas provinciales, en la reducción del déficit, en el freno del ingreso de personal al Estado o en el achique del denominado gasto político, de una forma que bien podría interpretarse como el establecimiento de condiciones para, en la segunda mitad, consolidar objetivos que van atados a ese ordenamiento.

Esto es solo a modo de ejemplo, ya que también pueden señalarse actos de gobierno enderezados a darle a la provincia un determinado perfil en lo productivo, por ejemplo la política portuaria; o en materia de salud, educación u otros aspectos. Lo que también aparece con claridad es que la definición del gobernador por llevar delante una gestión en base al entendimiento con el gobierno nacional será la constante hasta el fin del mandato.

Sin pretensión de realizar una evaluación de esa estrategia, en estos días de intensas polémicas por el tratamiento legislativo en el Congreso Nacional de varias reformas impulsadas por la administración macrista, Bordet dejó el claro que actuó convencido de que la firma del Pacto Fiscal y sus consecuencias eran el mejor modo de defender los intereses de los entrerrianos y, a la vez, la única manera posible de garantizar la gobernabilidad y la paz social en la provincia.




Las definiciones del mandatario en esta instancia tuvieron su costo interno. Como no había ocurrido en los dos primeros años, algunos actores del peronismo entrerriano lo cuestionaron con dureza, y aunque muchos lo hicieron en el fluctuante mundo de las redes sociales, existe un sector del justicialismo que ya no se siente representado por la posición del gobernador.

Por supuesto que Bordet gobierna en función de intereses superiores, o al menos de sectores más amplios como es la totalidad de los entrerrianos; pero esta circunstancia es un rasgo distintivo de este momento. No se había dado antes, y no se acaba con la sanción de las citadas leyes. Es obvio que resulta difícil cuantificar esa pérdida de apoyo, y también difícil determinar si se compensa por otro lado, con otras opiniones, o con la evaluación positiva que otros hagan de sus decisiones. No es por ahora una cuestión de cantidad, sino de visibilidad. El dato no afectó, por ejemplo, los niveles de evaluación positiva que le otorgan las encuestas al concordiense.

También se sabe que la imagen positiva no siempre es sinónimo de votos, algo tan cierto como el hecho de que el gobernador no tiene elecciones a la vista ni está pensando en ese aspecto.

Desde el punto de vista de la gestión, el mandatario cuenta con un año y medio por delante hasta el momento en que su trabajo vuelva a ser evaluado masivamente, cuando se inicie la campaña para las elecciones de 2019. Con la vista en ese horizonte, hoy es el principal candidato. Casi el único. La dura derrota electoral de octubre no cambió ese panorama, tal vez por lo generalizado del triunfo del macrismo. Más bien licuó otras alternativas. Pero lo que no hizo esa elección, puede haberse iniciado con el debate legislativo de estos calurosos días.

Ahora hay sectores o referentes del peronismo que no disimulan que Bordet no los conduce. De eso, a convertirse en un oponente en el plano interno, hay un trecho. Sin embargo, esta es la novedad, la chance de que emerja la disputa interna de poder en el peronismo entrerriano.

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