Proyecto de vida

Colombiano que recorre el mundo en bici pasó por Entre Ríos

Miguel Hernández es colombiano. Visitó en su bicicleta La Paz, Santa Elena y Paraná. A su paso, destacó la belleza de la provincia y la hospitalidad de su gente

Miércoles 02 de Noviembre de 2022

Miguel Hernández es profesor de Educación Física, tiene 33 años y es colombiano. Partió en bicicleta desde Bogotá –ciudad situada a casi 6.400 kilómetros de Paraná– a finales de 2020, con las primeras flexibilizaciones que hubo a partir de la pandemia, dispuesto a recorrer diferentes países.

Su idea previa había sido salir en moto, pero finalmente optó por hacerlo pedaleando, conjugando sus pasiones por la actividad física, los deportes y los viajes.

Comenzó su itinerario en su propio país, para conocerlo mejor. Y luego de cinco meses, siguió hacia Ecuador, Perú, Bolivia y la Argentina, adonde ingresó por Salta, continuó por Jujuy, Catamarca, La Rioja, y prosiguió hacia San Juan y Mendoza, pero lo sorprendió el invierno. “El invierno es muy fuerte acá para mi estilo de viaje, que es acampando y viviendo el día a día. Así que estuve en San Rafael, El Nihuil, el Athuel, La Pampa hasta Buenos Aires. Ahí iba a trabajar, pero tuve un incidente: me chocó un auto yendo a La Plata, así que tuve que quedarme unos días quieto”, contó a UNO en su paso por Entre Ríos, donde visitó varias localidades, entre ellas La Paz, Santa Elena y Paraná.

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Miguel es colombiano y visitó Paraná, adonde llegó pedaleando

Miguel es colombiano y visitó Paraná, adonde llegó pedaleando

Luego de este accidente decidió retornar a Bolivia para recuperarse e irse luego a Paraguay, Brasil y retornar a la Argentina, llegando por Misiones, para recorrer luego el Litoral.

Sobre su paso por la provincia, destacó su belleza y la hospitalidad de su gente, y afirmó: “Entre Ríos muy bonita. Había hecho ya una pequeña parte, pero ahora empalmé en Corrientes y pasé por La Paz y Santa Elena, y algunos otros pueblos antes de llegar a Paraná. Me quedé dos días en la capital de la provincia y estuve con la familia Motera, que vive en la zona de la Circunvalación, que me ayudó y me permitió quedarme a descansar”.

En Paraná permaneció tres días, reponiendo energías en el hogar de quienes gentilmente lo alojaron. Por un par de jornadas dejó la bici de lado y en auto sus anfitriones lo llevaron a conocer la costanera y el microcentro, donde pudo estirar las piernas caminando por las calles locales y fotografiarse en lugares emblemáticos de la ciudad, como la plaza 1° de Mayo y la Catedral, imágenes que compartió luego en su fanpage Apedalporelmundo, espacio en el que va difundiendo su viaje.

“Paso por la provincia de Entre Ríos, costeando el río Paraná”, posteó en este muro de Facebook junto a las fotos, y agregó: “Varios días de ruta desde el empalme con la provincia de Corrientes. Varios puntos de referencia y bastante apoyo en el camino, en especial de Cristian en Santa Elena y Fabiana Motera, que me recibió en su hogar para compartir y descansar unos días en Paraná. Espacios muy bonitos, en especial las costaneras. Ya empalmando con la provincia de Santa Fe”.

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Casi dos años en el camino

Hoy Miguel ya rumbea por Santa Fe hacia Córdoba, con ganas de llegar al sur del país. Su objetivo ahora es unir Ushuaia con Alaska y si bien en el inicio de este recorrido se había propuesto solo ir por toda América pedaleando, las ganas de seguir conociendo otros sitios del mundo lo llevaron a expandir sus horizontes y planea seguir pedaleando hacia otros continentes con su periplo. Sobre este punto, explicó a UNO: “Inicialmente a la bandera que llevaba le puse ´En bici por América´. La idea era conectar los dos extremos, de Ushuaia a Alaska, pero hoy mi objetivo es mucho más global y es pedalear por el mundo”.

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Con su bici, Miguel pasó por Santa Elena

Con su bici, Miguel pasó por Santa Elena

Sobre cómo se gestó esta iniciativa que le permite conocer ciudades y personas de otras culturas, Miguel comentó que toda su vida realizó actividad física y decidió recorrer Sudamérica para llevar un mensaje promoviendo la vida saludable: “Estaba un poco cansado de la monotonía y varias cosas, y si bien quería hacer este viaje en moto, me lancé finalmente en bicicleta y me va muy bien, camino al sur. Llevo conmigo mis campañas sobre el ciclismo, el respeto por el ciclista, el no consumo de drogas, y la actividad física. Con este mensaje tengo stickers y llaveros para quienes quieran colaborar en la vía”, refirió.

La venta o canje de los stickers y llaveros le sirven para subsistir en un viaje en el que es mejor ir liviano de equipaje. Ahora apenas le hace falta: en el camino va cosechando amigos que le tienden una mano cuando llega a alguna localidad, y gracias a la fraternidad y la solidaridad de quienes van enterándose de su historia y su proyecto, no le falta un lugar donde dormir ni un plato de comida, ya que muchas personas lo invitan incluso a sus casas para que descanse y comparta la mesa. “Al principio del viaje, que comenzó en 2020, la gente tenía más miedo por el Covid, pero luego se fue relajando y se fueron acercando más personas con alimentos y ganas de conversar. Hoy normalmente paro en los pueblos, en las estancias, en los campos. Duermo en carpa o simplemente he estado compartiendo con amigos o conocidos de motos o de ruta que me invitan a su casa, a su hogar, y nunca me falta un plato de comida”, destacó.

Gracias a su recorrido en estos casi dos años, pudo experimentar las similitudes y las diferencias de las culturas en el territorio sudamericano: “Todos los países tienen sus particularidades. Lo que pude apreciar es que el norte de la Argentina tiene más similitudes con Bolivia que con el resto del país. La gastronomía es bastante variada en todo lados. El mate también es distinto según donde se tome, como por ejemplo en Paraguay es el tereré, en Corrientes también lo toman un poco más frío. El asado es un tema muy recurrente acá. Siempre voy apreciando lo que ofrece cada cultura”, manifestó.

Aún no sabe cuándo llegará a Ushuaia, porque se propuso ir disfrutando del trayecto y descansar todo lo que le haga falta. “No recorro todos los días. Normalmente el ritmo es de tres a cinco días por semana, con un promedio de entre 80 y 100 kilómetros”, contó por último, antes de seguir viaje hacia el sur del país, adonde seguramente llegará con buenas temperaturas y lo recibirán hermosos paisajes.

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