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Coceramic se encamina a una nueva instancia judicial

Cooperativas harán demanda por "robo y hurto, falsificación de documentación e incumplimiento de acuerdo" o contrato en el caso Coceramic

Domingo 23 de Agosto de 2020

Coceramic, la casi centenaria industria ubicada en el Puerto Viejo de Paraná, a casi cuatro años de su última actividad, sigue envuelta en una larga batalla legal y judicial que le impide intentar recuperarse.

Esa maraña con componentes políticos y corporaciones de poder, han dejado a sus verdaderos dueños, los integrantes de la cooperativa, sin el trabajo, ni las herramientas, sin indemnizaciones y sin sustento para vivir.

Detrás de un negocio mega-millonario por tierras en el Parque Urquiza de enorme valor económico, y kilómetros de hectáreas en la zona de los anegadizos entre Bajada Grande y casi hasta Diamante, se esconden intereses que han impedido cualquier avance para reactivar la emblemática empresa.

En los últimos días, volvió a fracasar una nueva instancia en la Justicia, para que lleguen a un acuerdo los cooperativistas y el empresario Juan Carlos Acevedo Díaz, presidente de En Premieur SA, que se presenta como propietaria de los terrenos, adquiridos en un remate judicial y registrados entre 2016 y 2017 durante el proceso de quiebra, teniendo en cuenta que la cooperativa estaba en convocatoria de acreedores.

De hecho, hoy sigue sin estar regularizada la situación, por lo que Juan José Salzman está al frente de la comisión normalizadora.

En diálogo con UNO, Salzman dijo que el viernes expiró el plazo que la Justicia había determinado para que Acevedo Díaz acepte la propuesta de negociación presentada por los cooperativistas. Pero sin acuerdo, no pudo evitarse el inicio de juicio y finalmente, avanzará una demanda judicial de la cooperativa contra Acevedo Díaz, “por robo y hurto de propiedad privada, falsificación de documentación de terrenos e incumplimiento de acuerdo”.

En el medio, hubo innumerables audiencias de conciliación, sin resultados. Idas y vueltas sin sentido, graficó el vocero del medio centenar de obreros que hoy se encuentran abandonados y sin perspectivas.

Luego de dos ofertas de Acevedo Díaz, consideradas insuficientes, los cooperativas presentaron otra, que el viernes no fue aceptada por el empresario. Proponía un arreglo económico de venta del predio de 5 hectáreas en el Puerto Viejo a Acevedo Díaz, por un cuarto del valor real de ese terreno, e incluía la propiedad de los anegadizos para la cooperativa. Ese dinero permitía cobrar indemnizaciones a los 50 extrabajadores, y la posibilidad de instalar una nueva fábrica en un terreno lindante a la aceitera de Bajada Grande “para poder trabajar”, señaló Salzman.

La empresa Coceramic fue uno de los emblemas de la dorada historia industrial de Paraná y Bajada Grande en particular, que integraban también la fábrica Llave, la de Portland y la Aceitera, entre otras de ese polo del que hoy solo quedan ruinas.

La crisis de la fabricante de ladrillos y tejas comenzó en los 90, con su quiebra, pero su continuidad fue posible con la conformación de una cooperativa de trabajo, una experiencia que con el paso de los años fue ganando terreno en el país.

Sin embargo, en casi dos décadas, fueron innumerables los inconvenientes económicos y productivos, derivados de la falta de inversión en maquinarias, entre otras medidas que permitiesen una mejora en los costos operativos. Los salvatajes e intervenciones fueron constantes.

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Derrotero

En 2015, de la mano de gestiones políticas, llegó la sociedad anónima presidida por Acevedo Díaz.

La idea original de ese acuerdo fue invertir y poner una nueva fábrica, a cambio de los valiosos terrenos, tal como consta en los archivos periodísticos de UNO. Se habló de un traslado, que tampoco avanzó.

Pasó el tiempo, la fábrica dejó de producir pocos meses después, y desde entonces se desarrolla una batalla legal que dejó atrás cualquier esperanza de reactivación y directamente se centró en el valioso predio lindante al Parque Urquiza.

La cooperativa quedó al borde de perder la matrícula según admitió Salzman, y por otro lado la empresa En Premieur SA registró los lotes a su nombre. El año pasado, el conflicto tomó mayor estado público: primero, tras el desmantelamiento del equipamiento de la fábrica, y posteriormente, tras conocerse la intención de realizar un barrio privado.

El debate se trasladó al Concejo Deliberante. Con apoyo de sectores civiles que exigían la preservación del lugar y de la entonces oposición municipal (Partido Justicialista) se impidió que prospere un proyecto de ordenanza del bloque radical, que pugnaba por una permuta entre la comuna y la empresa a cargo de Coceramic. La idea de la anterior gestión municipal era que las 507 hectáreas ubicadas en la zona de los anegadizos pasen a la órbita pública, a cambio de la cesión del inmueble donde se encuentra la Dirección de Parques y Paseos Municipal.

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Realidad

El desmantelamiento se dio fuera del acuerdo, ya que recién podía hacerse cuando esté operativa la nueva fábrica, recordó Salzman.

Salzman transmitió el malestar y lamento de los cooperativistas, que se sintieron “abandonados” por el Estado, fuera de toda asistencia social, e incluso recuerda que todavía no se sabe qué ocurrió con los fondos que en agosto del año pasado, se habían girado de Nación para comprar una empresa brasileña, que hubiese permitido mediante ensamble, reactivar la producción local. “Antes de la pandemia me llamó el ministro de Acción Social Daniel Arroyo, preguntándome sobre la producción de la fábrica. Y le dije qué producción, si solo cortábamos el pasto” en el predio, definió.

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