Gauchito Gil
Martes 09 de Enero de 2018

Cientos de promesas se cumplieron ayer en el santuario del Gauchito Gil

En Paraná, los devotos se congregaron en Circunvalación y el Acceso Norte en una verdadera demostración de fe ante el santo pagano

Uno de los muchachos de musculosa y gorra –en la mano, porque se la sacó al entrar al santuario–encendió una vela roja. La quiso poner en el altar, pero había tantas que prendió fuego una manta también roja que apagó de inmediato. Estiró el brazo hasta tocar la imagen que tenía enfrente. El calor era insoportable, y si bien parecía transpirar, lo que le caían eran lágrimas. Agachó la cabeza y atrás de él otros dos hombres jóvenes hicieron lo mismo y también una chica. Afuera sonaba un chamamé. Era la hora de la siesta en Circunvalación y el Acceso Norte de Paraná.
Algunos se hacían la señal de la cruz, otros simplemente le prendían velas y había tantas que sumado al calor de las chapas del santuario era difícil quedarse mucho tiempo en el lugar. Unas niñas vendían imágenes, medallas, colgantes rojos. Un cartel daba cuenta de la importancia de colaborar para ayudar a sostener el lugar y en la puerta, sentado, se encontraba el hijo menor de Norma Lescano, una mujer de 60 años y fuertes convicciones. Cuando UNO la entrevistó repartía unas porciones de pizzas a las familias que se encontraban en el lugar. El acordeón salía excesivamente fuerte de los parlantes. "Nosotros no organizamos nada. Es la gente que le cumple promesas al Gauchito Gil, cumple para que le cumpla. Algunos traen una guitarra y se ponen a cantar, otro le trajo el sonido", contó la mujer.
El 9 de abril el santuario que hoy cuida Lescano con sus hijos cumplirá 25 años, y fue ella y su marido quienes lo sostuvieron en el tiempo. Es como una parada necesaria, una posta para quienes no pueden llegar a Corrientes.
"Algunos se quedan un rato, otros se van y vuelven a la noche, también están los que se preparan un asado y pasan el día", agregó, y explicó que si bien todo el año hay movimiento, son los 8 de enero los momentos cumbre.
Habrá que reconocer que el lugar está limpio, con el piso corto, no hay basura tirada y la gente, se les nota en lacara, es buena. Ayer eran familias trabajadoras, mujeres que pedían por sus hijos, hijos que pedían por sus padres, vecinos que estaban en el lugar por salud, trabajo y una vida mejor. Adrián Maza, por ejemplo, llegó desde Santa Fe y contó que al no poder viajar a Corrientes, aprovechó la oportunidad de visitar a la capital provincial. Fue a agradecer por salvarle las piernas al hermano y a su padre de un cáncer. Es cuestión de fe, pero el tatuaje del Gauchito Gil que tenía el hombre daba testimonio.
Desde Puerto Viejo llegó la familia Bonacich a pedir por trabajo y salud y a agradecer. Contaron que van siempre al santuario, al menos cada enero.
Algunos le sacaban fotos, como un recuerdo, para el Facebook o para simplemente atesorarlo. Además de las velas y las imágenes el santuario está lleno ofrendas, cosas importantes que los devotos dejan como muestras de agradecimiento. Hay guitarras que cuelgan desde el techo, rosarios, una vitrina repleta de cuchillos, botellas llenas de bebidas alcohólicas, gorras, prendas de vestir, remeras de fútbol y cuanta cosa se prometió porque los que creen en el Gauchito Gil son cumplidores, tanto como el santo de su devoción.
Mariela llegó desde el barrio Giachino y dijo a UNO: "Pido por salud y para que mis chicos puedan ir a la escuela, para que les vaya bien". Desde el barrio Humito llegó una familia entera y contaron que lo tienen en imágenes en sus casas y hasta lo mostraron tatuados en el pecho.
Claudia, del Maccarone, dijo que le pide siempre salud y protección, y que además cuando tiene un familiar enfermo el Gauchito Gil le cumple. Había trabajadores que le llevaban sus herramientas de trabajo, madres que acercaban a sus hijos a las velas, hombres y mujeres que estiraban sus brazos y tocaban la imagen del santo.
Tanta es la demostración de fe que ya en la víspera de ayer, en Mercedes, Corrientes, donde se encuentra el santuario "oficial" que venera a la figura de Antonio Mamerto Gil Núñez –nombre real del Gauchito Gil–, decían que esperaban recibir a unos 300.000 peregrinos de todo el país en un predio que se encuentra a ocho kilómetros de la ciudad.
Además de Turismo, intervino la Dirección de Salud de esa localidad con distintos puestos de atención primaria en los lugares con mayor afluencia de visitantes hasta en la terminal de ómnibus. Tránsito recomendó circular con precaución en inmediaciones del empalme de la ruta N° 123 y N° 119; y en el lugar trabajó Gendarmería Nacional junto a la Policía provincial y las múltiples áreas del municipio. Desde hace unos días, dicen en Mercedes que ya no quedan lugares de alojamiento y varios vecinos abrieron hasta las puertas de sus casas.
La devoción al Gauchito Gil se conmemora cada 8 de enero, fecha que marca el aniversario de su muerte en 1878 a manos de la Policía, tras ser perseguido por desertor de las filas autonomistas de Corrientes, al menos esa es una de las versiones de su historia. El mito del Gauchito Gil creció tras el milagro de salvar con oraciones en su memoria al hijo de su verdugo. Aunque no es reconocido por la Iglesia Católica, su conmemoración es acompañada por diversas iglesias, sobre todo de la diócesis correntina.
En Paraná, ayer, el chamamé sonaba a todo volumen. Habían llegado familias desde distintas localidades cercanas y los barrios más humildes. Más que a pedirle, fueron a agradecerle, a devolver con la promesa cumplida la ayuda recibida. Por eso la emoción de aquel muchacho, el de musculosa y gorra en mano bajo las chapas del santuario.

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