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Descubriendo Entre Ríos

Chajarí organiza un ciclo plural de charlas sobre el federalismo

Luchas por la soberanía particular de los pueblos, analizadas por estudiosos desde distintos ángulos con eje en el Supremo.

Sábado 23 de Enero de 2021

Es el tema de hoy, pleno siglo XXI. Autonomías sí, o autonomías no. Poder vertical, o encuentro de regiones autónomas.

Entre los primeros conflictos desatados en la Argentina desde 1810 aparece la división de los patriotas que querían un poder condensado en Buenos Aires, y los patriotas que proponían una confluencia de regiones con el respeto de modos, costumbres e idiosincrasias; los que defendían el control de los ingresos portuarios desde la ciudad heredera de la colonia, y los que les disputaban ese poder con la pretendida habilitación de varios puertos.

Fueron dos proyectos, ha dicho el historiador Juan Vilar. Las peleas se apaciguaron un poquito cuando los federales lograron que la Constitución dijera federalismo, mientras los porteños lograban que las prácticas fueran unitarias. De ahí que casi siempre, o siempre, los dirigentes que militan en la oposición de cada gobierno de turno dicen con razón que en la Argentina el federalismo es letra muerta. Y cuando esos dirigentes llegan al poder, lo ejercen al modo unitario, con relato federal. Esa es en la Argentina una política de Estado.

Entre Ríos es una de las provincias argentinas que más luchó por el federalismo, si nació en una batalla de resistencia a la prepotencia porteña un 22 de febrero de 1814, entre los arroyos Sauce y Espinillo. Artigas, Ramírez, Urquiza, López Jordán, fueron nombres familiares en esta comarca por décadas, por lo que encarnaban: el espíritu autonómico.

Ese protagonismo llevó también a los dirigentes a emprender caminos sinuosos a veces. No por nada, el libro más reciente escrito por entrerrianos sobre Francisco Ramírez se llama “El Supremo, ¿héroe o traidor?”. En los aportes compilados por Américo Schvartzman y Jorge Villanova se escuchan voces diversas.

El Ciclo

Este 3 de febrero lanzarán en Chajarí una serie de encuentros referidos a la vida y la obra de Francisco Ramírez, en el denominado “Año del federalismo”, en recuerdo de la muerte del Supremo Entrerriano ocurrida hace 200 años, un fatídico 10 de julio.

Además de los temas variados previstos, en torno de Ramírez y la revolución federal encabezada por José Artigas, con exposiciones también sobre Urquiza y López Jordán, sobresale la voluntad de la comuna presidida por Pedro Galimberti de dar participación a estudiosos que provienen de diversas disciplinas y con orientaciones políticas también divergentes.

Los organizadores promueven el estudio del federalismo aplicado a nuestro país y la región desde sus comienzos hasta el día de hoy, de modo que podrán extraerse jugosas conclusiones no sólo para la relectura de la historia sino también para la mirada crítica del presente.

El comunicador Gustavo Pizzio y el periodista y músico Gustavo Surt tienen a cargo el programa y las invitaciones, con criterio plural, y esta semana se conocieron fechas y nombres para las charlas, que comenzarán dentro de diez días en el aniversario de la Batalla de Caseros y el Combate de San Lorenzo.

La profesora Graciela Pelayo hablará de Urquiza y el federalismo el 3 de febrero, a las 10,30, en el Centro Cultural Municipal, de Chajarí.

En ese mismo lugar, el jueves 18 de febrero, nosotros estaremos exponiendo sobre la Batalla del Espinillo y su contexto social, político, natural, cultural, a las 19 horas. Allí, entonces, la proeza de entrerrianos y orientales enfrentando una invasión con éxito, y dando el puntapié decidido al federalismo en el cono sur del Abya yala (América), además de obligar a la creación de la provincia, que se concretó meses después. Aprovecharemos para presentar allí el libro editado por la Cooperativa El Miércoles y la Junta Abya yala con una veintena de autores de la región, con datos poco conocidos sobre la vida de Francisco Ramírez e interpretaciones críticas.

Las mujeres

Días después, el 26 de febrero, hablará Heriberto Pezzarini sobre el Tratado del Pilar, fuente de tantos encontronazos entre los dirigentes y también entre los historiadores, hasta el día de hoy. La cita del 26 es también a las 19 en el Centro Cultural.

El lunes 8 de marzo a las 19 será el turno de la profesora Griselda de Paoli para hablar de la huella sutil pero imborrable de la Delfina, y para la presentación del libro “Las mujeres de Ramírez”, de Daniel González Rebolledo.

El profesor Juan José Rossi estará el 26 de marzo a las 19 en el Centro Cultural para referirse a Andrés Guacurarí y su cosmovisión tupí guaraní, como base de su encuentro con Artigas. En estos días Rossi se encuentra con ciertas dolencias en su casa de Chajarí, pero confiamos que se recuperará pronto.

Y el 9 de abril escucharemos a Bernardo Salduna con referencias a Ricardo López Jordán.

Debate hondo

La revolución federal tiene como principal objeto la soberanía particular de los pueblos. A partir de allí uno puede ver la diferencia abismal con el estado-nación uniforme que inventó Buenos Aires para quedarse con la herencia de la colonia. Cada comunidad en su paisaje, con sus modos de conocer, sus artes, sus montes, sus ríos, sus montañas o llanuras, sus aves, sus luchas, sus pueblos diversos: algo muy distinto a la verticalidad del despotismo porteño que sucedió a la invasión europea y se aprovechó de sus privilegios para mandar.

El Supremo

La cooperativa El Miércoles (De Concepción del Uruguay) y el centro de estudios Junta Abya yala por los Pueblos Libres -JAPL- acaban de editar una obra, como decíamos, con la participación de estudiosos de la región.

Américo Schvartzman escribe allí a modo de introducción “Deconstruyendo al Supremo”. Jorge Villanova le sigue con el ensayo “Francisco Ramírez: el enigma y sus hitos”, y una “Cronología ramiriana”.

Mauricio Castaldo publica: “Qué festejar de Pancho Ramírez? Los tres bicentenarios. Recuperar la cabeza”. Continúan Fortunato Calderón Correa con esta pieza: “El asesino murió, el asesinado vive. Sarratea: la mano y el oro detrás de la traición a Artigas”. Después D.T. Fiorotto con la columna “Luces y sombras” de la República de Entre Ríos. Aníbal Gallay con “El costo de la traición”. Antonio Gamboa Igarzábal con “Ramírez y el Tratado de Pilar: ni traición ni entrega”. Pedro Kozul con “Un caudillo a medida de su sociedad; Francisco Ramírez y los reglamentos”.

Y hay más: Guido Marengo y Juan Manuel Marengo escriben “Ramírez y el final de la revolución artiguista”. Lorena Muñoz: “El ascenso de un caudillo”. Gustavo Surt: “Artigas y Ramírez: la importancia de tomar los dos para no perder la obra de uno de ellos”. Y Juan Antonio Vilar: “Ramírez, un héroe de la ‘patria chica’”.

Griselda Mona Gastiasoro aporta a este colectivo la obra “Yo, la coronela. Soliloquio de la Delfina”. Atahualpa Puchulu explica los pasos seguidos para la recuperación de la Epopeya de Marcelino Román. Y está la Epopeya del Supremo Entrerriano. Luis Alberto Salvarezza escribe “Ramírez y la Delfina en nuestras poesías”. Y como si fuera poco, Emiliano Gurí Pereyra y Américo Schvartzman nos ofrecen una composición gráfica literaria: “En los ojos del Supremo”, donde el que habla es Anacleto.

La tapa del libro tiene una caricatura de Sergio Goki Benítez, y en el interior se suceden ilustraciones varias, fotografías, bustos, poemas.

Porteñocentrismo

Dicen los recopiladores: “en esta publicación se revisa la entronización de Ramírez como símbolo máximo de la entrerrianía. Autores de procedencias y perspectivas diferentes, con textos seleccionados o producidos especialmente, contribuyen con apertura y rigurosidad a superar la visión del pasado como un relato de buenos y malos, dejando de lado no sólo el eurocentrismo sino el porteñocentrismo de las miradas tradicionales, tanto liberales como revisionistas”.

Las dos organizaciones sociales editoras tienen como logos la cabeza de loro de las cerámicas del Paraná, y el mate: ambos símbolos tradicionales que aparecen en la tapa del libro son herencias de los pueblos antiguos y vigentes de la región, y fuentes de inspiración para la relación del ser humano con el resto de la biodiversidad.

Chajarí, antigua Villa Libertad; Concepción del Uruguay, cuna de caudillos federales; y Paraná, capital de la Confederación, confluyen pues en este 2021 para poner sobre la mesa el federalismo y sus principales referentes. No faltarán debates, claro está.

Cuando el Estado nacional distribuye según la conveniencia y según el grado de sumisión; cuando las corporaciones mandan verticalmente desde el centro; cuando los medios masivos de mayor alcance reciben dinero de todos los argentinos pero dan trabajo en el centro y cuelan las informaciones según el interés del colonialismo interno; cuando los propietarios de los principales medios de producción se amontonan en Buenos Aires; cuando entre las obras que necesitan las provincias se priorizan las que convienen al centro; cuando los encuentros del presidente con el gobernador de Buenos Aires y el jefe porteño son llamados “cumbres”; cuando los modos de conocimiento, organización, trabajo, en las provincias sólo importan como curiosidad; cuando los mismos artistas son favorecidos si rinden obediencia al poder concentrado; volver la mirada a lo comunitario, a la soberanía particular de los pueblos, a la diversidad de modos de organización y de vida, y revisar tanta mentira bajo el nombre “federal” parece un ejercicio necesario, estimulante, decolonial.

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