Cerveza artesanal: ni el calor ayuda a que el consumo recupere el nivel de años atrás

Si bien el verano es la época de mayor demanda de la cerveza artesanal, bares y fabricantes notan el impacto de la pérdida del poder adquisitivo

Sábado 08 de Marzo de 2025

Si bien los meses de verano son los más fuertes en ventas para el mercado cervecero, no se logra alcanzar los niveles de años anteriores. Así lo advierten en Entre Ríos los fabricantes de cerveza artesanal, un producto que se expandió notablemente en la última década y que impulsó en la provincia alrededor de un centenar de emprendimientos que elaboran este tipo de producto; algunos con más experiencia, y otros que hace menos tiempo en este emocionante mundo de maltas, lúpulos, levaduras, fórmulas, espumas, sabores y saberes, y sobre todo mucha pasión.

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Menor demanda de cerveza artesanal

La baja en la demanda se sintió con fuerza en el primer semestre del 2024, tras la devaluación de diciembre de 2023, cuando los precios se dispararon y esto generó una retracción en las ventas generales en diferentes rubros. En este contexto, se estima que la caída en la demanda de cerveza artesanal fue de un 40% a nivel país, según un informe elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CACS), en tanto que las marcas comerciales redujeron en ese entonces su oferta y su producción en un 25%. Esta cifra reflejó el retroceso en la capacidad de compra de los argentinos por la pérdida real del poder adquisitivo. Si bien los valores se estabilizaron luego de ese cimbronazo y hubo un recupero del consumo, todavía no llega a los caudales esperados.

Mariano Ledesma, propietario de Lagash, en Concepción del Uruguay, reconocida como una de las 10 mejores cervecerías artesanales del país y con múltiples premios, dialogó a UNO y confirmó: “En verano, y sobre todo en esta época con estos tremendos calores, la gente obviamente que aumenta su consumo de cerveza, pero lamentablemente está atado a la cuestión económica. Y en ese sentido nosotros vemos que, comparado con otros años, la demanda ha mermado por la situación económica del país. Se nota que la gente cuida mucho más el bolsillo y más cuando llega fin de mes, que es cuando los bares en general, y no solamente el nuestro, lo padecen. No hay un consumo como antes. La realidad es que las cosas van subiendo y la gente tiene un poder adquisitivo menor. Es lo que le pasa a todo el mundo”.

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Si bien no hay estadísticas actuales sobre esta merma en el consumo, Ledesma observó: “Antes una persona que se tomaba capaz en promedio cuatro pintas, hoy se toma sólo dos debido a la situación económica”. No obstante, aclaró: “Por ahí es difícil comparar el consumo actual con el de otros tiempos, porque el público ha ido mutando mucho. Había clientes que venían en grupo y se tomaba ocho pintas cada uno, y hoy viene capaz un pibe de 20 años y toma sólo dos pintas en toda la noche y ahí terminó su consumo. O viene un estudiante que quizá cuida más del mango, porque es entendible que está con la plata justa, y ya con dos pintas no quiere seguir gastando y no consume más. Y después tenés gente que sigue siendo de esos parroquianos duros que van tomando cuatro, cinco, seis pintas y siguen, pero son los menos”.

El impacto de los precios

El mercado de bebidas alcohólicas en Argentina muestra una preocupante tendencia: el aumento constante de precios está generando una fuerte contracción en el volumen de ventas, según afirma la consultora Scentia procesados por el Observatorio Vitivinícola Argentina, que asegura en su informe que el de las cervezas es el segmento más afectado: “Con un aumento del 216% en facturación, fueron las que sufrieron la mayor caída en volumen, con un 22,8%. Este dato es especialmente relevante considerando el alto consumo de cerveza en el país”.

En este marco, las cervecerías artesanales tuvieron que aumentar sus precios para compensar mayores costos, y a su vez, la brecha entre la cerveza artesanal y la industrial se amplió. Sobre esta cuestión, Martín Boan, presidente de la Cámara de Cerveceros Artesanales de Argentina (CCAA), analizó: “La baja es por diferentes factores, como el poder adquisitivo de la gente, y los precios de vinos, extremadamente baratos”.

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El consumo de cerveza artesanal no repunta

Ante la consulta sobre los incrementos en los valores, que en verano suelen ser muy marcados en el caso de las cervezas industriales, Ledesma aclaró: “No puedo hablar con respecto a lo industrial porque los costos de ellos son tremendamente distintos a los nuestros, primero porque usan otro tipo de insumos que son más económicos, y segundo que no conozco el mundo desde adentro como para opinar sobre el tema de los costos. Pero puedo decir que una lata de Heineken en Barcelona sale 1.000 pesos y acá en Argentina sale 1.500, o 1.600 pesos. O sea que tiene un 50% de sobreprecio en Argentina el mismo producto que se vende en España. Y si bien es de los países europeos más baratos que hay, de todas formas llama la atención de que en Europa la birra sea más accesible que acá. En nuestro caso, que vendemos cerveza artesanal, hace como seis meses que no aumentamos: en ese entonces estaba a 3.000 pesos la pinta y la llevamos a 4.000, y no lo hemos tocado después a este valor por la situación general de la gente, básicamente; no porque no lo necesitemos”.

Caída de la rentabilidad

Acto seguido, subrayó: “Uno va resignando rentabilidad en función de no castigar el bolsillo de los clientes y poder seguir trabajando. Pero el lúpulo por ejemplo, que es lo que te marca el paso en una IPA, es lo que más caro sale y sigue subiendo. Son lúpulos americanos que usamos y una bolsa de 5 kilos sale hoy en día 400.000 pesos, cuando el año pasado estaba 200.000. O sea, tenés un 100% en un insumo que tiene un montón de impacto en tu producto, y nosotros no trasladamos esa suba, porque sino deberíamos cobrar 8.000 pesos la pinta”.

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“Obviamente que todo el sector cervecero artesanal también viene sufriendo la merma en su margen de ganancia", aseguró, y comparó: “Antes, para poder vivir de esto, tenías que fabricar, por tirar un número, 1.000 litros al mes, después fueron 2.000, después 4.000. Tenés que elaborar cada más litros para que el negocio sea redituable”.

En referencia a las consecuencias de esta caída de rentabilidad en el sector, sostuvo: “Hay un montón de cervecerías acá en Concepción del Uruguay que han cerrado, porque al no poder producir ese volumen y no tener una venta constante o una boca de expendio directa como tenemos nosotros, que tenemos bar y fábrica, básicamente han dejado de producir”.

En su caso, la producción está volcada a básicamente a su bar: “Le vendemos también a algunos bares de Concepción, y en otra época vendíamos a algunos bares de Villa Elisa, de Colón, de San José, pero fue rotando eso, ya que hoy por hoy el 100% de nuestras cervezas se venden en nuestro bar, por una cuestión de que tenemos una demanda sostenido por suerte, y todavía no nos hemos podido acomodar, tal es así que no podemos abrir el bar todos los días. Abrimos el jueves, que es nuestro día fuerte, abrimos el sábado, y obviamente a futuro tenemos que abrir de jueves a domingo, que es la idea al tener un bar”, concluyó.