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Cayó en un 60% la venta en panaderías desde el inicio del aislamiento social

Referentes del sector explicaron que la estrepitosa baja en la demanda se debe a que mucha gente no sale y elabora el pan en su casa.

Miércoles 20 de Mayo de 2020

Desde el inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio, decretado en el país a partir del 20 de marzo con el objetivo de frenar el avance del coronavirus, numerosos sectores se vieron afectados por la falta de ingresos al no poder trabajar.

Y si bien las panaderías están contempladas entre las actividades esenciales por comercializar alimentos, también sintieron el impacto de la cuarentena al sufrir una merma en la demanda. Según afirmó Rubén Borgetto, presidente del Centro de Panaderos de Paraná, las ventas en el rubro cayeron un 60%. “Todos estamos trabajando menos, porque la gente en general no sale de sus casas por los temores al contagio y a las sanciones si no pueden justificar por qué están circulando en la calle, y esto hizo que el consumo cayera”, explicó a UNO, y agregó: “Bajó el movimiento y en consecuencia el consumo en la ciudad cuando se implementó el cierre de los demás comercios, y no hubo colectivos, ni clases, ni empleados públicos. Por eso también optamos por hacer un horario reducido”.

La “temporada alta” de las panaderías es la época del otoño y el invierno, cuando descienden las temperaturas y el consumo de los panificados suele incrementarse. Pero a poco de terminar el mes de mayo, no hubo demasiados días fríos y el clima templado tampoco ayuda a que repunten las ventas.

Por otra parte, el titular del Centro que nuclea a los panaderos de la capital entrerriana señaló que en la actualidad la mayoría de las personas que cumplen con el confinamiento suelen comprar un paquete de harina y los demás insumos y elaboran pan, tortas y facturas en sus hogares. “La gente compra harina en paquete y hace cosas en la casa, y esto genera que caiga el consumo. Nosotros vamos regulando la producción en base a lo que se vende en el día, y según el consumo de cada jornada, determinamos qué cantidad hacemos para el día siguiente”, refirió.

En este contexto, el presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cifarelli, aseguró semanas atrás que “en promedio, la persona que antes se llevaba un paquete de harina, durante la cuarentena pasó a llevarse hasta siete para hornear sus propios productos”.

Esta tendencia se puede observar en las redes sociales, en las que numerosos usuarios que comparten fotografías o videos de esta repentina predisposición a mantenerse ocupados preparando, amasando y cocinando en sus viviendas aquellos panificados que consumen y comparten con la familia.

De acuerdo a los datos aportados por la FAIM, desde el primer mes de la cuarentena se elevó en un 70% la demanda de harina en los hogares, si se lo compara con el mismo período del año anterior.

El informe además da cuenta de que “en un mes normal, la industria molinera destina solo el 10% de la producción de harina al consumo hogareño, pero en las últimas semanas creció notablemente la demanda en las góndolas de los almacenes y supermercados”.

Sobre este punto, César Fontana, propietario de un tradicional supermercado de calle Churruarín, en Paraná, sostuvo que la harina es “lo único que ha aumentado últimamente” y manifestó: “La suba fue de alrededor de un 10% y por otra parte hay poca entrega de parte de los proveedores”. Sobre los precios, sostuvo que en su comercio arranca en los 36,99 pesos el kilo de la harina que tiene en oferta.

Subieron los insumos

Rubén Borgetto indicó que la bolsa de harina de 50 kilos se consigue con facilidad, a diferencia de los paquetes de un kilo, que tienen una demanda inusitada en este tiempo de cuarentena, y confirmó que el precio subió: “Aumentó casi un 10%. La estaba pagando 1.200 pesos hasta hace dos o tres semanas atrás, y ahora cuesta 1.300 pesos”.

Asimismo, aseguró que aumentaron también las margarinas y los demás insumos a partir del aislamiento: “El huevo subió un 20% y la margarina un 15%. Y la bolsa de azúcar de 20 kilos estaba 2.000 pesos y se fue a 2.500”, lamentó.

No obstante, aclaró que en el sector definieron no trasladar estos incrementos al precio de los panificados, atento a las bajas ventas: “Nosotros por ahora estamos absorbiendo los costos, porque con esta pandemia no podemos subir el precio ahora que vendemos menos: en mi caso estoy elaborando unos 30 kilos, y otras panaderías llegan como mucho a los 200 kilos”.

“El precio del pan sigue igual: yo lo vendo a 110 pesos, y en otros comercios está entre 100 y 120 pesos el kilo”, aseguró, y concluyó: “Tampoco incrementamos el valor de las facturas: están entre 20 y 30 pesos por unidad; ni los bizcochos, que valen entre 340 y 360 pesos”.

Cumplen un protocolo de prevención del coronavirus

Al igual que en otros sectores, desde el Centro de Panaderos de Paraná presentaron al Ministerio de Salud provincial un protocolo para poder trabajar, minimizando los riesgos de contagio del Covid-19. Al respecto, Rubén Borgetto, presidente de la entidad, comentó a UNO: “Desde el área de Bromatología de la Provincia nos dieron un protocolo que tenemos que cumplir y nosotros tenemos aprobado el que presentamos en Salud”.

Acerca de las medidas que se contemplan, señaló: “Usamos en la entrada un trapo grande con lavandina, se cumple con el distanciamiento social de dos metros aproximadamente en la fábrica y en el local de ventas, se usa barbijo, y cuando llegamos a las 6 lavamos todo con lavandina”.

En este contexto, a la preocupación por el virus se le suman las bajas ventas, los fuertes incrementos de los insumos y la pérdida de rentabilidad.

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