Ludopatía
Sábado 18 de Agosto de 2018

Cada vez más entrerrianos piden ser excluidos de casinos y salas de juego

El riesgo latente para la salud del uso indebido de los juegos azar y el impacto en el entorno familiar, se tradujo en un mayor grado de conciencia

"Pasé muchos años horribles por problemas del juego y hace casi tres años decidí parar de jugar, volver a hacer la terapia y hoy en día me siento bien sin jugar". El testimonio pertenece a un jugador anónimo en recuperación, que primero en soledad y luego con asistencia profesional viene luchando para vencer sus propios fantasmas. El primer paso fue haber tomado conciencia del problema, dando el consentimiento para ser excluido de las salas de entretenimiento y casinos que administra el Instituto de Ayuda Financiera a la Acción Social (Iafas). Después de varios años de aquella decisión recordó que si bien comenzó un tratamiento psicológico, lo abandonó a mitad de camino y hasta tuvo varias recaídas. Pero siguió adelante con la terapia y hace un año que está en un proceso de abstinencia de juego. "La gente que tiene problemas con el juego está pensando constantemente en ir a jugar", reflexionó sobre aquellos días donde pasaba la mayor parte del tiempo planeando apuestas. Con la satisfacción de haber podido darse una nueva oportunidad, aseguró que la decisión de dejar de jugar "es muy personal" ya que "cada persona tiene su fondo. Había tocado fondo anteriormente y me negué a reconocerlo. La persona que está enferma con respecto al juego tiene ese problema, que es la negación, no aceptarlo. En mi caso me cansé de la clase de vida que hacía. Volví a hacer terapia y estoy bien, estoy feliz. Hago una vida normal y no juego".
A medida que avanzaba en el tratamiento y a partir de la experiencia de otras personas en su misma situación comenzó a asistir al grupo de Jugadores Anónimos, de Paraná. En ese momento asumió que estaba padeciendo una enfermedad: "La ludopatía es una enfermedad con respecto al juego". En esa época los encuentros tenían lugar en el hospital San Martín de Paraná, pero la pertenencia a ese espacio no pudo sostenerse por mucho tiempo. "Abandoné, y luego tuve cuatro años de recaídas; pero todo tiene solución. Di mi testimonio y les dije que se miren para adentro, que traten de ayudarse. La terapia consta de 12 pasos, y el último consiste en ayudar a otra persona", confesó. El Grupo de Ayuda para Jugadores Compulsivos de Paraná Nueva Vida se reúne todos los martes de 17 a 19, en el hospital Illia, ubicado en Almirante Tomás Cochrane y Artigas, en barrio Paraná V.
La vida no es una tómbola
La relación problemática con el juego afecta a personas de diferentes edades y en forma indirecta a su entorno familiar. El juego compulsivo o inmoderado tiene como característica la pérdida de control en la manera de jugar, en el tiempo que la persona invierte y en el dinero que la persona pierde, siendo las principales diferencias con el juego responsable. El gobierno provincial, a través del Iafas, creó en 2008 el programa Prevenjuego como una herramienta para prevenir, asesorar y orientar a las personas que padecen síntomas y conductas inadecuadas resultantes del juego problemático. Si bien esta patología tiene un bajo impacto en el universo de usuarios de este tipo de entretenimientos en Argentina (según sondeos nacionales se estima que un 4% tiene problemas con el juego y entre un 2,3% y un 2,6% presenta un juego problemático), sigue siendo una de las principales preocupaciones en materia de salud pública.
De acuerdo a datos proporcionados por los responsables del departamento, en los 10 años de vida del programa más de 1.000 entrerrianos firmaron el compromiso de autoexclusión, una de las primeras estrategias de prevención pensadas para iniciar el proceso de recuperación del jugador compulsivo.
"Este tipo de patología hace que la persona pierda el control en la manera de jugar, el tiempo que invierte y en el dinero perdido", dijo en una entrevista con UNO la licenciada en Psicología (matrícula profesional Nº 914) y que está a cargo de Prevenjuego, Yris Carolina Molina. En su experiencia cotidiana con las personas que se acercan a pedir ayuda coincide en que la mayoría reconocen que no puede evadir la tentación. "Siempre que la persona viene sola hay mayor posibilidades de que tome un tratamiento posteriormente y mayores chances de no tener recaídas. Por lo general, cuando una persona viene acompañada, no tiene conciencia de la enfermedad. Esto es voluntario y personal, no puede venir un tercero", subrayó.
Molina mencionó que entre las acciones de prevención la línea gratuita de información y asesoramiento reviste una vital importancia. "Al 0800 tenemos alrededor de 10 a 12 consultas por mes. Es un número bajo porque todavía se considera que esta problemática tiene un bajo impacto, por lo cual se relaciona estrechamente con este número de llamadas. También se relaciona con el número de otras provincias", aseveró.
El procedimiento de autoexclusión es el instrumento por el cual se identifica al programa Prevenjuego. "El formulario de autoexclusión es lo primero que la persona tiene que realizar. Las encargadas del departamento le leemos a la persona de qué se trata, hacemos hincapié en los tiempos porque el compromiso firmado tiene validez por un año. Pasado ese año hay dos opciones: o se renueva automáticamente por otro año más, o también se puede solicitar la habilitación, que significa que la persona puede volver a ingresar a la sala de juegos, siempre cuando esté dentro de los tiempos previstos. Hablamos de esto como una herramienta y no como un tratamiento. A la persona se le saca una fotografía para que, en el caso de que intente ingresar a la sala, se lo pueda reconocer", ilustró.
Desde el programa se confecciona un listado de las personas que dieron su consentimiento, y esta a su vez se distribuye entre los jefes de sala de toda la provincia. El paso siguiente consta de un cuestionario que se le toma a la persona para determinar el nivel de compromiso que tiene con el juego (leve, moderado o grave). En base al resultado que arroja este estudio se le sugiere que realice un tratamiento psicológico o psiquiátrico. En julio se firmó un convenio entre el Iafas y el Ministerio de Salud de la Provincia que permite tener un seguimiento más personalizado de cada caso.
"Si bien el programa tiene 10 años y ha ido evolucionando, hay muchas propuestas que tienen su tiempo de desarrollo", planteó.
"Este año por primera vez nos sumamos al Día Internacional del Juego Responsable, que se conmemora todos los 17 de febrero. Sucede que comenzamos a formar parte de la Asociación de Loterías Estatales de Argentina (ALEA), desde donde se bajaron acciones hacia las provincias. Y además obtuvimos en 2017 el nivel 1 de la World Lottery Association, que es un certificado internacional, porque creamos un departamento que se dedica a juego responsable, desarrollamos una línea gratuita 0800 y se logró que el programa estuviera a cargo de profesionales de la salud mental. Y otro de los requerimientos es que se realizara la autoexclusión y la prevención", repasó la profesional.

Diagnóstico
Silvio Vivas asumió la presidencia del Iafas en noviembre de 2017. El contador que se desempeñaba en la gerencia del organismo sucedió a José Spinelli. Consultado acerca de su percepción sobre el juego problemático dijo: "Es una problemática que como Estado no podemos dejar de atender y hacerlo para que tenga el justo equilibrio. Y cuando las actividades de las personas exceden el justo equilibrio es cuando aparecen los problemas. Nosotros nos dedicamos al ámbito del entretenimiento y cuando una persona deja de hacerlo pasa a tener un uso excesivo del mismo. Tenemos que trabajar en la prevención, porque las personas que por decisión propia llegan a ese exceso, hay que educarlas como corresponde y si siguen con esa decisión atenderlas para que no lo vuelvan a hacer. El punto óptimo es llegar a que no haya ninguna persona con un problema de exceso de juego", sostuvo.
Vivas reconoció que en la actualidad el Iafas opera en la provincia con alrededor de 4.000 máquinas y que pese a esa oferta el porcentaje de ocupación sigue siendo bajo, dependiendo del horario y otros factores. "Es un público muy chico el que puede tener problemas. Hacemos mucha capacitación para el colaborador o la persona que interactúa o convive con los usuarios. Se trata de un registro de buenas prácticas para identificar a las personas y acompañarlas, sacarla de la sala en el caso de que sea una medida muy extrema. Hay un trabajo muy profesional hecho al respecto", valoró en comunicación con UNO.
Del mismo modo se refirió a las conductas respecto del juego de azar y la irrupción de las nuevas tecnologías. "Si trazamos una línea de los últimos cinco o seis años, es muy considerable la baja que tiene el paño o el juego vivo en comparación con los tragamonedas", afirmó, y brindó datos respecto de los niveles de recaudación: "El crecimiento interanual en tragamonedas es del orden del 16%, es decir que está muy por debajo de la inflación. Niego que el juego aumente en tiempos de crisis. Por ejemplo, la tómbola que es un juego tradicional de la Argentina viene creciendo al 18% interanual, con una inflación que llegará al 30%".


El proyecto legislativo de Mattiauda

El senador provincial Nicolás Mattiauda (Cambiemos) impulsó una iniciativa que apunta a prohibir el ingreso a las salas de juego del Instituto de Ayuda Financiera a la Acción Social (Iafas) "a toda persona física que sea beneficiaria de un plan de asistencia social otorgado por el Estado, nacional o provincial, y que posea deudas líquidas y exigibles con el gobierno provincial, deudas por cuota alimentaria, a entidades bancarias, entidades financieras, y todo otro organismo, público o privado, que corresponda".
Silvio Vivas, presidente del Iafas, salió al cruce de esta iniciativa y de otras que se orientan a la prohibición. "Sin individualizar ningún proyecto, se cometen varios errores. Se prioriza la buena voluntad de varios legisladores pero por encima del conocimiento explícito de atacar el problema de una forma troncal. Hay proyectos que impulsan la prohibición del ingreso a determinado rango de gente y otros que limitarían la banda horaria. Es poner una barrera que generaría hábitos por fuera del juego legal", criticó.

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