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Educación

Cada vez más alumnos recurren a las clases particulares

Por la pandemia se vieron vulnerados los procesos de aprendizaje en clases. En la Primaria hay déficit en Lengua y, en Secundaria, en las ciencias exactas

Domingo 09 de Mayo de 2021

El sistema educativo, al igual que el resto de las actividades cotidianas, enfrentó diferentes desafíos cuando irrumpió la pandemia de coronavirus. El aislamiento social estableció nuevas estrategias de aprendizaje, todas articuladas por la virtualidad y el uso de plataformas que reemplazaron al intercambio en el aula. La adaptación fue compleja y de algún modo desigual, sobre todo para los estudiantes que no tenían acceso a la conectividad. Más allá del esfuerzo titánico de los docentes para garantizar ese derecho, fueron muchos los alumnos que en el camino debieron abandonar la escuela. Con la vuelta a las clases presenciales se pudo comprobar que estudiantes de los primeros ciclos (comienzo de Primaria y de Secundaria) no pudieron asimilar algunos conocimientos. Y ante la falta de continuidad en el cursado por la implementación del sistema de burbujas muchos padres recurrieron al acompañamiento de docentes particulares.

En un relevamiento realizado entre algunos profesores, UNO pudo acreditar que aumentó la demanda del apoyo escolar por fuera del circuito convencional. La mayoría brinda el servicio en sus domicilios y hasta algunos crearon academias donde asisten alumnos de diferentes niveles educativos. La profesora Jésica, de la academia Animate de Paraná, contó que la trayectoria en la escuela Primaria ha sido la más afectada, en base a diferentes situaciones que se fueron dando. “Los niños que asisten a la Primaria son los más afectados porque la actividad áulica estimula el aprendizaje grupal y al acompañamiento pedagógico lo necesitan como guía en cada tarea. El proceso de socialización con sus compañeros también es muy importante porque funciona como un estímulo y un apoyo para el niño”, describió.

La docente fue contundente al señalar que las consultas de padres y madres se incrementaron desde marzo de 2020. “Desde el comienzo de la pandemia vislumbramos un aumento exponencial de la demanda de clases particulares, tanto para el nivel Primario como Secundario”, ilustró. La docente refirió que en esta “nueva normalidad” muchas familias no pudieron acompañar a sus hijos en este proceso educativo. En su experiencia dijo que “los padres al verse desbordados con las múltiples obligaciones familiares y las tareas escolares que debían ser enviadas por distintos medios, buscaron el apoyo de profesores que guiaran, ordenaran, y muchas veces estructuraran a sus hijos con sus deberes”.

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Distinta fue la transición para los adolescentes que cursaban la Secundaria y en especial aquellos que comenzaban 1° año. Según la educadora para ellos fue “más sencilla la adaptación a esta nueva normalidad ya que el tener conocimientos sobre redes sociales y nuevas tecnologías facilita la misma. Aquellos que comenzaban 1° año de Secundaria tuvieron un gran desafío para asimilar el pasaje a un nuevo ciclo que debían superar desde sus casas”.

Así las cosas, se deduce que en el corto plazo habrá que aprender a convivir con los cambios, algo que nos enseñó la dinámica del coronavirus y las restricciones que trajo consigo. Al respecto la docente reflexionó: “Es difícil para padres y alumnos manejar la frustración académica de no entender los conceptos que se deben aprender. Solo nos queda seguir poniendo nuestro mayor esfuerzo y esmero hasta volver a las aulas”.

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“Hay déficit en Lengua”

Fabián es otro de los docentes que se dedican a la enseñanza en forma particular. Explicó: “En la actualidad la demanda es muchísima, es mayor al 2020, porque ahora se comenzó con la presencialidad, que es lo que más demanda”. Entre los déficits que pudo identificar prevalecen la falta de comprensión en algunas materias. “Hay déficit en Lengua, sobre todo en la lecto-escritura. Tengo chicos que van a 3° grado, tanto de escuela pública como privada, que por ejemplo transcriben tal cual lo leen: usan la letra imprenta cuando copian el texto que le dan. No lo llevan a manuscrita. Me he encontrado con chicos de 3° grado que ni el abecedario saben, saben las vocales y alguna que otra consonante. Por ejemplo a una familia de palabras no saben completarla; de cinco letras que tiene una palabra, le ponen tres y a las otras dos se le dificulta completarlas porque no tienen conocimiento”, advirtió el trabajador.

En este caso, las clases presenciales se dividen en dos turnos -no superan la hora y media- de seis alumnos, respetando un estricto protocolo con el uso de barbijo, lavado de manos y distancia social. “Tiene buen resultado con los alumnos en forma particular”, afirmó.

De la virtualidad se pasó a un sistema bimodal que alterna la presencialidad y la virtualidad, algunas veces alterada por los paros docentes en el ámbito público. Para el docente la vuelta al aula puso al descubierto una situación al menos preocupante: “En la presencialidad se observa que los chicos no hacen el trabajo, entonces se llega a la cuenta de que los conocimientos que los chicos dicen tener, en realidad no lo tienen”. También manifestó con inquietud que el uso de las nuevas tecnologías carece de regulación en el aula. “A mí me llamó poderosamente la atención que en el nivel presencial permiten el uso de celulares, entonces todo lo googlean: desde las tablas hasta el resultado de las divisiones. No tienen un desarrollo, simplemente dan el resultado y se lo dan por aprobado”, cuestionó.

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“El docente está presente”

No todas las opiniones son coincidentes en relación a la incidencia de la pandemia en esta nueva forma de aprender. La profesora en Derecho y abogada Sabrina Soledad García, que se dedica a la docencia en escuelas secundarias, descartó que haya más demanda de maestros particulares. Y lo fundamentó de la siguiente manera: “Es un contexto difícil para todos los integrantes de la comunidad educativa, que hace que todo sea complejo y no sé si puedo decir que los estudiantes necesitan hoy de clases particulares, porque creo que los docentes estamos dejando muchísimo. Y estamos acompañando desde un montón de lugares. Si no tienen acceso a Internet, algunos les damos nuestros teléfonos y son las 22 y nos están escribiendo. No puedo decir que haya más demanda, porque tal vez el docente no está tan presente. De hecho estamos más presentes que nunca”.

La profesional también reparó en que la “presencialidad es importante, pero en este contexto es más importante cuidarnos y no volver al aula. Y dar la educación que se pueda dar en este contexto”.

Al ser consultada por las dificultades puntuales que se presentan en algunas materias y niveles educativos, especificó: “En el nivel Secundario están teniendo problemas con materias como Matemáticas, Físico-Química, que desde el momento cero presentan dificultad. Cuestan también las materias teóricas”. Para García no es el único déficit, porque algunos alumnos no entendían las consignas e insistió que a la falta de conectividad se le sumó “la falta de estímulo familiar o por desinterés de los estudiantes”.

“La pandemia tuvo consecuencias en el proceso de aprendizaje y no le puedo atribuir toda la culpa al docente, porque ejerzo la actividad. Hemos puesto todo de nuestra parte”.

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