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Buscan castrar, estudiar y regular la venta de cachorros en la capital entrerriana

La idea de los profesionales que trabajan en Zoonosis es llegar a intervenir al 10% de la población canina de la ciudad. Luego investigar el por qué del aumento y generar proyectos legislativos.

Domingo 11 de Noviembre de 2012

Juan Manuel Kunzi / Redacción de UNO
jkunzi@unoentrerios.com.ar

El que camina por Paraná sabe que cada vez se ven más perros que sobreviven a la buena de los vecinos; y el que navega por Internet también sabe que miles de personas trabajan todos los días para encontrar hogares que adopten a esos mismos perros.
 

La única solución posible para evitar enfermedades y el sufrimiento de los animales es llegar a castrar al 10% de la población canina que vive en la capital provincial.
 

“Todavía estamos lejos de ese porcentaje”, le dijo a UNO el subsecretario de Zoonosis de la Municipalidad de Paraná, Pedro Ríos. En la repartición pública tienen un promedio anual de 5.000 animales castrados.
 

Ahora están intensificando las campañas para que los vecinos se acerquen al edificio de República de Siria 500 con sus perros y gatos. La operación es gratuita y lo único que hay que hacer es pedir un turno al 4201849.
 

También está la posibilidad que los vecinos de una cuadra o de una manzana se reúnan y garanticen a los profesionales unos 10 animales para castrar. En ese caso, llegan con el móvil del área y los llevan hasta el consultorio que está ubicado en el barrio La Floresta, en el oeste paranaense. Una vez castrados son devueltos a sus dueños.
 

La esterilización de los animales es la única solución para controlar la fauna urbana. En otros lugares del mundo se intentó reunir los perros abandonados en un mismo lugar y la situación se terminó desbordando porque no alcanza la comida, comienzan a reproducirse y se generan situaciones muy crueles debido al instinto de supervivencia.
 

Entonces lo que se necesita es pensar qué es lo que está pasando para que sigan apareciendo animales sin dueños.
 

En Zoonosis están preocupados porque su principal función es, justamente, controlar las enfermedades zoonóticas. La tarea es monitorear en forma permanente enfermedades como la rabia, dengue, leptospirosis, leishmaniasis. Es decir todas las que son transmisibles al hombre. “En el marco de todos estos controles lo que tenemos que hacer es tratar que haya cada vez menos animales sueltos en la calle”, explicó Ríos que resaltó el trabajo de las asociaciones protectoras de animales y de algunas comisiones vecinales que han llegado a organizar un mapeo de la situación en los barrios.
 

Más allá de los esfuerzo de vecinos y funcionarios públicos, uno de los grandes problemas está en la venta indiscriminada de perros de raza. Ahora, la idea es generar proyectos legislativos para intentar tener cierto control. Es que cada vez son más las bocas de expendio. Hay dueños que piensan salvarse vendiendo los cachorros de sus mascotas. En toda esta historia, lo que se intenta fomentar es la adopción para que cada perro tenga su dueño que lo pueda pasear, cuidar y cumplir con las medidas de seguridad que son necesarias para evitar enfermedades.
 

La historia de Sanoba y sus colegas

Vanesa y Martín adoptaron a Sanoba y tuvieron que lucharla porque la situación no fue para nada fácil. Lo habían encontrado en la calle luego de que sufriera un accidente y le brindaron, junto a los profesionales que lo atendieron, todo lo que necesitaba para que se recuperara. Llegué a saber que se hicieron fiestas para reunir el dinero necesario para pagar sus costosos tratamientos. Sanoba se curó y el que lo conoce sabe que es un animal por demás agradecido. Es bueno, compañero, cariñoso y ubicado.
 

Los otros días conocí un colega de Sanoba que también fue recuperado de las calles de la ciudad. Se comportaba como un verdadero compañero esperando a que sus dueñas terminaran de hacer malabares con fuego en la plaza Saénz Peña. Cuando lo vi atado, tranquilo, mirando el espectáculo pregunté cómo se llamaba y me contestaron: Río de Janeiro. Tenía una pelotita de colores con la que se divertía. Antes conocí al Blanco que también había sido recuperado. En realidad lo rescataron de algunos vecinos del barrio Belgrano que lo corrían con agua caliente. Tuvo hambre durante muchos días hasta que lo salvaron. Lo vacunaron y lo entregaron a unos dueños que viven en el centro pero que no tenían lugar en la casa para el espíritu salvaje que desarrolló el Blanco. El animal tuvo suerte y encontró otra familia que a su vez lo ubicó con otra gente que vive en el campo y que necesitaba un perro para arriar las vacas. Ahora trabaja y se gana sus buenos pedazos de carne.

Qué hacer si se encuentra un perro o gato en la calle
A la par de las mejoras en la legislación sobre los derechos de los animales, afortunadamente cada vez más personas se preocupan cuando encuentran un animal presuntamente abandonado o perdido en la vía pública. A veces tienen collar, correa o abrigos que facilitan su identificación. Lo ideal es llevarlo a un lugar seguro, tomarle cuanto antes una foto, preguntar si alguien lo conoce en el barrio, y hacer carteles para pegar en comercios concurridos y subir los datos a las redes sociales, que funcionan rápidamente desparramando la información sobre el animal encontrado. También es muy efectivo enviar los datos al blog de UNO animaladauno.blogspot.com.ar, ya que se publican on line y también en las páginas de sociales de UNO. Otra vía es llevar foto y datos a Canal 11, ya que sus clasificados sobre mascotas son muy efectivos.
 

Los mismos medios sirven para encontrarle hogar a animales encontrados en la calle, aunque muchas personas que recogen algún callejero luego deciden que pase a formar parte de su familia, ya que cuando se encariñan no lo pueden dejar ir, como le pasó a Sanoba, Río de Janeiro y otros miles. Quienes gozamos del amor y fidelidad de un excallejero, sabemos que se convierten en compañeros inigualables.

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