La Provincia
Sábado 01 de Diciembre de 2018

Bordet y la movida del verano

Elecciones. Todas las incógnitas respecto al proceso de definición de candidaturas y armado de listas estará más claro cuando el gobernador dé la señal de largada.

El gobernador Bordet tiene decidido hace meses separar las elecciones provinciales de las nacionales y ahora, ante la inminencia del anuncio –dicen que será el 12 o 13 de diciembre– se desató una pulseada de declaraciones sobre la conveniencia o no de la medida, que difícilmente cambien el rumbo elegido por el mandatario.
Los argumentos suenan potentes cuando se los formula aisladamente, aunque su peso real se advierte en el contexto. Tanto los favorables como las críticas.
El 22 de agosto, con la ausencia del vicegobernador Adán Bahl y por 15 votos contra uno, la Cámara de Senadores aprobó el proyecto de reforma electoral que estableció que –en el caso de ser desdobladas– las elecciones primarias se realizarían el segundo domingo de abril, y las generales el segundo domingo de junio. El año que viene, 14 de abril y 9 de junio. Todos los senadores de Cambiemos votaron favorablemente. El retobado fue el vecinalista Pablo Canali, miembro del bloque oficialista, y no votó en disconformidad con artículos que había querido incluir en esa reforma. Ocurrió que para dar su apoyo Cambiemos puso condiciones, una de ellas era limitar el proyecto al tema de las fechas electorales y que no se hicieran otras modificaciones al régimen electoral vigente, como la que intentaba establecer en 15% el porcentaje mínimo de votos a obtener en las elecciones primarias para tener derecho a incorporar candidatos en los cargos titulares de las listas legislativas.
Cambiemos negoció su apoyo. Pudo no haber votado y dejar solo al justicialismo aprobando la norma. Pero votaron, diciendo que era el mal menor, que de lo contrario el peronismo le hubiera dado a Bordet la posibilidad de fijar cualquier fecha. Pero al oficialismo le interesaba que la ley saliera con apoyo opositor, y vaya si lo tuvo: 100%. Por eso ahora resulta raro que senadores de Cambiemos se opongan a que el gobernador haga uso de una facultad que ellos aprobaron.
En Diputados pasó algo parecido seis días después. Los 10 diputados de Cambiemos que estaban presentes en la Cámara levantaron la mano para que se aprobara la facultad que Bordet se apresta a utilizar. Solo Ayelén Acosta no votó, pero porque faltó a sesión. Fueron los peronistas Emilce Pross, Gustavo Guzmán y Pedro Baéz los que no acompañaron; los dos primeros del sector de Julio Solanas y el tercero, del urribarrismo.
Muchos de esos legisladores de Cambiemos ahora consideran un exceso que Bordet use una posibilidad que ellos le brindaron. ¿Por qué se la dieron y ahora entienden que es incorrecta? Porque es ahora cuando la va a usar. De lo contrario, se hubieran opuesto definitivamente a la norma. Al menos, eso parece lo lógico.

Argumentos
El oficialismo entrerriano sostiene: "Las elecciones provinciales son una oportunidad extraordinaria para definir qué provincia queremos, si la Entre Ríos basada en un modelo de trabajo, producción y desarrollo humano que con mucho esfuerzo estamos llevando adelante, o queremos una provincia sumida en el modelo nacional actual basado en la especulación financiera, la dolarización de las tarifas, la reducción del salario real y el ajuste sobre los más humildes".
Refiere con esto a que la elección provincial no queda subordinada a la nacional, y que el desdoblamiento permite discutir los temas provinciales. A ese argumento, los legisladores de Cambiemos oponen el del costo de separar las elecciones, ya que si se hacen de manera simultánea con las nacionales, el operativo electoral corre en su mayoría por cuenta de la Nación.
Sucede que ahora, el bordetismo entiende que tiene más chances de ganar en una elección separada que en una conjunta. Y separar las elecciones es legal, sumado a eso que varios de los que cuestionan, aprobaron la ley que permite el desdoblamiento.
El argumento que usa Cambiemos para oponerse al desdoblamiento, referido al mayor costo, parece tener validez para Entre Ríos; pero no se lo mencionó las veces que Mauricio Macri compitió en elecciones desdobladas en la Capital Federal; ni se dice nada respecto de la gobernadora María EugeniaVidal que también analiza el desdoblamiento, o para los radicales que, con Gerardo Morales como vocero, amenazan con tomar el mismo camino. Así visto, parece un argumento de circunstancia, aplicable solo en el caso que el desdoblamiento resulta inconveniente.
En el peronismo entrerriano también hay un sector que se opone: el kirchnerismo. En este caso el reproche no pasa por el costo de los comicios, sino por la funcionalidad de la decisión. Teniendo en cuenta que sus representantes legislativos no votaron la ley, de entrada su postura parece tener un poco más de consistencia.
Desde este espacio le reprochan a Bordet que el adelantamiento de las elecciones provinciales en Entre Ríos, al igual que en otras provincias, es funcional al macrismo. Se asegura que una vez que haya ganado en la provincia, si lo consigue, Bordet se desentenderá de la suerte del justicialismo en la elección nacional, y que esta actitud será la de todos los gobernadores del peronismo federal (la mayoría separa las elecciones) en el marco de un entendimiento con el macrismo. Lo había anticipado el diputado Báez en su discurso cuando se votó la ley electoral.
Desde el bordetismo le retrucan que los funcionales a Cambiemos son los kirchneristas entrerrianos, que ponen en riesgo la continuidad del peronismo en la provincia a partir de una referencia nacional (la expresidenta Cristina Fernández) pese a que la elección de junio poco tiene que ver con la de octubre. Los kirchneristas, que quieren votar todo en octubre, sostienen que a Bordet le da lo mismo ser gobernador con un presidente peronista que con Mauricio Macri; y desde el bordetismo entonces apuntan a que la oposición del sector pasa por las necesidades políticas personales de sus principales dirigentes.
El jueves el gobernador salteño Urtubey formuló una respuesta a estos comentarios, más allá de que la pregunta era si no resultaban funcionales al macrismo generando una alternativa diferente al liderazgo de la expresidenta Cristina Fernández. Urtubey dijo que funcional a Macri es el kirchnerismo, que se empecina en llevar a Cristina como candidata pese a que su mala imagen le impide ganar la elección.
Queda por verse si el kirchnerismo decide competir en las primarias del justicialismo o ir directamente a la elección general. Por ahora parece que la decisión es disputar la interna. Se sabrá seguramente el 15, cuando el sector realice el acto de lanzamiento en Villaguay, tras la convocatoria formulada por Sergio Urribarri y Julio Solanas. Para esa fecha ya se habrá formalizado la decisión de separar los comicios provinciales.

Los armadores
Con las primarias previstas para el 14 de abril, el cierre de listas será en febrero. Falta poco y nada. Hasta ahora, en elecciones anteriores, los conductores del peronismo y los referentes de los ocasionales listas opositoras desplegaban una actividad partidaria que permitía tener, un mes o dos del cierre de listas, un mapa de cada sector y un armado tentativo de las candidaturas.
Esta vez es mucho más complicado.
La única certeza en el bordetismo es quien será el candidato a gobernador. La ronda de los aspirantes a la vicegobernación tiene otra certeza: no se repetirá la fórmula ya que Adán Bhal pretende sentarse en el sillón de Urquiza, aunque para ello tenga que superar la prueba de gobernar Paraná, cosa que por otro lado no es demasiado sencillo. Ni gobernarla, ni saltar de allí a la gobernación; situaciones que requieren antes de un triunfo electoral en una ciudad donde el justicialismo viene de perder por amplia diferencia.
De allí para abajo todo está en discusión: la vicegobernación, que no tiene que ser necesariamente para una mujer, aunque una ministra es la que más suena; los candidatos a legisladores, los intendentes que supuestamente van por la reelección pero hasta ahora no dicen nada; y especialmente los candidatos en los municipios donde gobierna Cambiemos, con presidentes municipales que han tenido excelente relación con el gobierno provincial y van por un segundo mandato. En este último caso se escuchan reproches al gobernador y se sostiene que será difícil hacer campaña contra intendentes/candidatos que coparticipan de la buena imagen de Bordet.
En Cambiemos las mayores inquietudes están en la candidatura a gobernador. Pasan los días y el ministro del Interior Rogelio Frigerio no da señales en ningún sentido. Los macristas enterrianos siguen diciendo que es el mejor candidato, como lógicamente tienen que decir, pero sin transmitir expectativas. Y los radicales están cada vez más molestos y se preguntan si con su indefinición Frigerio no está favoreciendo a Bordet. La respuesta es casi siempre que sí, y con este ánimo ya incluso se animan a criticarlo. Le van perdiendo el respeto que antes exageraban. La semana pasada un funcionario de la Municipalidad de Chajarí lo cruzó duramente por el reconocimiento que le hizo a la Municipalidad de Concordia durante el Encuentro Nacional de Intendentes, que incluyó fotos y abrazos con Enriquito Cresto, uno de sus mimados en el peronismo.
El frigerismo sostiene que si el ministro del Interior no es candidato, tampoco lo será el radical Atilio Benedetti, con quien están de punta; y prometen armar una fórmula bicolor, con un intendente radical y el del PRO (Gustavo Hein, de Basavilbaso) para derrotarlo en la interna. Pero nada sucede hasta ahora.
En el sector del kirchnerismo los candidateables conocidos no son tantos. La renovación tiene cara de necesidad en este sector. Se habla sí del exintendente de Paraná Julio Solanas como candidato a gobernador y de Urribarri encabezando la lista de candidatos a diputados. El exgobernador patrulla la provincia y, según trascendidos, sostiene que en cada pueblo de Entre Ríos habrá un candidato del sector.
Todas estas incógnitas comenzarán a convertirse en realidad apenas el gobernador Bordet de la señal de largada, con la oficialización de la fecha electoral. En política, será un verano muy movido.

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