Blanca Osuna sobre la Ley de Glaciares: "El agua no es una mercancía"

Blanca Osuna consideró que la modificación de la Ley de Glaciares y el dragado del río Paraná a 44 pies van en el mismo sentido: la entrega de soberanía

14:39 hs - Miércoles 08 de Abril de 2026

La diputada nacional Blanca Osuna (Unión por la Patria) dejó claro una vez más su oposición al proyecto de reforma de la Ley de Glaciares que se debate en el Congreso e impulsada por el Ejecutivo en 2026, defendiéndola como una reserva estratégica de agua dulce.

Se trata del único proyecto de La Libertad Avanza que quedó pendiente de las sesiones extraordinarias. La iniciativa, que cuenta con media sanción desde febrero, fue sometida a dos audiencias públicas solicitadas por la oposición y se llevaron adelante el 25 y 26 de marzo pasado. Desde la Coalición Cívica, Unión por la Patria y el Frente de Izquierda cuestionaron los métodos de selección de participantes y pidieron la nulidad de las mismas.

Mediante un comunicado la legisladora anticipó que rechazará la iniciativa presentada por el Ejecutivo:

Blanca Osuna Educación

Blanca Osuna sobre la Ley de Glaciares: "El agua no es una mercancía"

NO ES UN HECHO AISLADO

"El agua de los glaciares y el agua de nuestros ríos Paraná y Uruguay están siendo tratados por el Presidente de la Nación como bienes comercializables. Los recursos naturales se encuentran en el centro de disputas económicas donde el impacto ambiental y social no parece importarle ni a Frigerio, ni a la Cancillería, ni a la CARU, ni al propio Presidente.

La iniciativa del Poder Ejecutivo Nacional de modificar la Ley de Glaciares a favor de empresas mineras que buscan rédito sin medir consecuencias pone en riesgo reservas estratégicas de agua dulce. No se trata de un hecho aislado: forma parte de una misma política que concibe al agua como un bien transable, al servicio de intereses económicos, en su gran mayoría extranjeros.

El problema no empieza ni termina en la cordillera. En Entre Ríos lo vemos con claridad: la privatización de la red navegable troncal del río Paraná, con el dragado a 44 pies, pensado para la circulación de buques cada vez más grandes, no responde a las necesidades locales ni de nuestras comunidades, sino a la rentabilidad de grandes exportadoras del corredor Paraguay–Paraná, asentadas en los puertos privados de Rosario y con la complicidad de actores locales.

Lo mismo ocurre en el río Uruguay, donde el proyecto de producción de combustiblesintético a instalarse en Paysandú afectará la región de Palmares, incluyendo a Colón, San José, Villa Elisa, Colonia Liebig y Ubajay.

Las consecuencias son claras: transformaciones irreversibles del ecosistema, afectación de afluentes, riesgo en la provisión de agua potable, pérdida del equilibrio ambiental y de la vida, y frustración de los desarrollos económicos y sociales de las regiones perjudicadas.

Existen antecedentes concretos: dragados profundos han generado graves problemas en la pesca artesanal y en el acceso al agua para servicios domiciliarios en la ciudad de Victoria y otras localidades.

Estamos frente a una misma lógica de entrega, que prioriza ganancias para unos pocos por sobre el derecho de nuestras comunidades a vivir en un ambiente sano.

Nuestra postura es firme: no vamos a permitir que el agua sea tratada como una mercancía.

Nos oponemos a cualquier intento de modificar la Ley de Glaciares y a toda política que ponga en riesgo nuestras reservas de agua.

Defender el agua es defender la vida y la soberanía argentina"