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Bioingeniería: un dispositivo para frenar la calvicie oncológica

Estudiantes de Bioingeniería crearon el primer dispositivo de enfriamiento del cuero cabelludo computarizado de Latinoamerica

Miércoles 19 de Mayo de 2021

Un grupo de estudiantes de la Facultad de Bioingeniería de Oro Verde, avanzan con la elaboración de un prototito que permite garantizar la aplicación de los tratamientos oncológicos sin llegar a perder el cabello.

Este proceso que llevaban adelante avanzan las personas con cáncer, los afectaba desde todo punto de vista, que tenían un doble problema, el de enfrentar la enfermedad de la mejor manera con un tratamiento largo y complejo; y el social de tener que exponerse en la comunidad con los síntomas de la aplicación de la quimioterapia y rayos.

Tratamiento casero

En Paraná y a nivel nacional se está desarrollando entre las personas que padecen problemas oncológicos, un sistema casero que permite “construir” un casco con bolsas de gel enfriadas a temperaturas bajo cero, que permite neutralizar la calvicie en hombres y mujeres.

En especial, varias mujeres dieron rienda suelta a la imaginación y a la inteligencia para aplicar de mejor manera el tratamiento que tenía algunos contratiempos, por el exceso de frío en el cuerpo.

En ese trámite los estudiantes que cursan la última parte de la carrera de Bioingeniería, analizaron la posibilidad de crear un dispositivo de enfriamiento del cuero cabelludo para prevenir la Alopecia (caída del cabello) en pacientes oncológicos.

Una oportunidad concreta

Tomás Rodríguez, de 25 años oriundo de Necochea; Javier Ruíz de 37 años, santiagueño; y Franco Banfi de 25, de Junín, coincidieron en la necesidad de crear este “estabilizador” de temperatura para asegurar la aplicación de los tratamientos oncológicos.

Al dialogar con UNO, los estudiantes de Oro Verde, explicaron que la caída del cabello por quimioterapia es normal durante el tratamiento. Esta situación obliga a los pacientes oncológicos a enfrentar nuevos desafíos psicosociales, ya que implica una despersonalización del paciente, un recordatorio constante de la enfermedad y un impacto negativo sobre el estado anímico y emocional de la persona, su familia y su entorno cercano.

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Desde el punto de vista fisiológico, el estado de ansiedad, tristeza e incluso depresión asociado a la caída de cabello puede alterar la respuesta inmune, disminuir la adhesión y permanencia al régimen, generar una pérdida de confianza en el tratamiento y debilitar la voluntad del paciente.

Estadísticas y realidades

Según la International Agency for Research on Cancer, perteneciente a la OMS, en Argentina 1 de cada 5 personas desarrollará cáncer antes de los 75 años de edad. En el 2020 se detectaron más de 130 mil casos de cáncer, siendo los más frecuentes el de mama con una incidencia de 22 mil casos y el de próstata con 11 mil casos. Visto de otra forma, cada 25 minutos una mujer es diagnosticada con cáncer de mama, y cada 45 minutos un hombre con cáncer de próstata. Este mismo organismo estima para el 2040 un aumento del 40% en la incidencia, llegando a la cifra de 186 mil casos anuales.

Las dos opciones en la actualidad en nuestro país para conservar el pelo durante la quimioterapia son un equipo importado y cascos fríos confeccionados artesanalmente con packs de gel. Los cascos fríos se popularizaron rápidamente en 2020 mediante redes sociales y otros medios de comunicación, mostrando la demanda de un producto que impida la alopecia oncológica. Los efectos secundarios adversos del uso de cascos fríos incluyen quemaduras por frío y lesiones nerviosas. A su vez, los problemas de logística asociados a transportarlos y conservarlos congelados durante las sesiones y una efectividad inconsistente la vuelven una técnica ineficiente, ya que no son productos médicos y no se encuentran regulados por ANMAT.

El dispositivo importado de enfriamiento del cuero cabelludo produce sensaciones desagradables para el usuario, además de contar con una presencia territorial escasa, casi inexistente en el interior del país, y en centros de salud pública. El precio por sesión, de aproximadamente $17.000, le resta aún más accesibilidad dando como resultado una terapia excluyente para gran parte de la población argentina.

El dispositivo

Franco, Tomás y Javier, trabajan gran parte del día en afirmar su creación la StartUp “KrakenMED”, y actualmente se encuentran desarrollando el prototipo KRAKEN I, el primer dispositivo de enfriamiento del cuero cabelludo computarizado de Latinoamérica, capaz de prevenir la caída del pelo inducida por quimioterapia de una forma eficiente e indolora, ya que cuenta con un innovador sistema de biofeedback que logra minimizar el daño y malestar producido por la aplicación de frío en la cabeza, mejorando así el confort del paciente durante el tratamiento.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) organiza el Concurso Nacional de Innovaciones, que pondera proyectos por su novedad, su impacto social y comercial y, por el grado de desarrollo alcanzado. Cabe resaltar que estos tres estudiantes se han presentado al mismo, por la importancia de su investigación y por la potencialidad para cambiar la vida de millones de personas que padecen esta enfermedad.

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En el concurso llegaron a la final, donde fueron reconocidos por el organismo nacional. Además, la Cámara de Diputados de Entre Ríos, por iniciativa de Carina Ramos, impulsó el respaldo legislativo al proyecto de creación del dispositivo de los estudiantes de Oro Verde.

Los estudiantes durante todo este tiempo, se contactaron con personas con cáncer, familiares, especialistas e investigadores oncológicos, con el fin de conocer las experiencias, comentarios e información para apuntalar el prototipo.

Cómo fue la idea

Los estudiantes notificaron que en 2020 fundaron KrakenMED, una start up de medtech que está diseñando y desarrollando el primer dispositivo médico de latinoamerica para evitar la caída de pelo por quimioterapia.

“Podría decirse que nacimos en pandemia, pero esto no fue un impedimento porque cuando estás emprendiendo no tenes excusas, todo lo que vos podes hacer es fruto de tu trabajo, de cómo organizaste tu equipo y de la constancia que tengas para seguir aún en la adversidad. Y el mismo año recibimos un crédito del programa Jóvenes Emprendedores de la Secretaría de Desarrollo Económico y Emprendedor de Entre Ríos por 300 mil pesos que nos ayudó a iniciar el desarrollo de nuestro primer prototipo Kraken I”, se recalcó.

Recibieron asistencia desde la Secretaría de Vinculación Tecnológica de la FIUNER para integrarnos en el ecosistema emprendedor de la región.

En abril fueron seleccionados entre 93 proyectos y empresas de base tecnológica orientadas a la salud como finalistas del concurso del MinCyT Innova Salud 2021 donde presentamos nuestro proyecto frente a un jurado compuesto por científicos del CONICET y MinCyT.

A su vez, también formamos parte del club de emprendedores de Paraná

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Puntos de interés

Los estudiantes buscan lograr que la quimioterapia deje de ser sinónimo de perder el pelo. Conservando el pelo se protege la identidad, imagen y autoestima del paciente, mejorando la adhesión y respuesta al tratamiento.

También quieren contribuir al esfuerzo colectivo de organizaciones que promocionan la concientización y detección del cáncer en toda Latinoamérica.

Utilizar los conocimientos y la formación de la universidad pública para desarrollar dispositivos médicos que mejoren la calidad de vida de las personas.

Aportar al sistema de salud público y a la industria nacional con un desarrollo íntegramente realizado en Argentina.

Lograr que esta terapia se encuentre presente en todos los centros oncológicos del país y sea accesible a todas las personas que deseen usarlo.

En primera persona

Carolina de Sousa Matías, es una joven mujer de Paraná, que enfrenta el cáncer. Se contactó con los estudiantes de Bioingeniería, para contar su experiencia del uso de casco para quimio con pelo.

Ella habló con UNO, y explicó: “En septiembre del 2017 me diagnosticaron cáncer de mama, con 36 años de edad y dos hijos muy pequeños: un niño de 1 un año y una nena de 4 años. En un instante mi vida se paralizó, fue un gran impacto, los médicos me explicaron que su clasificación/receptores (triple negativo) era muy agresivo, avanzaba muy rápido y que cuanto antes debía comenzar con el tratamiento”.

“Tenía que realizar 16 sesiones de quimioterapia, luego programar la cirugía, y culminar con radioterapia. El diagnóstico debe haber sido la situación más difícil que afronté en mi vida, pero gracias al apoyo incondicional de mi esposo y familia, sentía que podía salir adelante, y que pondría lo mejor de mí”, referenció para añadir: “En una interconsulta que realizamos en Buenos Aires, una médica me contó que existía un grupo de chicas identificadas bajo el nombre de “Quimio con Pelo” (entre ellas pacientes suyas), que utilizaban cascos fríos, confeccionados con geles, que evitaba la alopecia (caída del pelo como efecto secundario de la medicación utilizada en la quimioterapia). Fue así, como gracias a la ayuda de mi esposo, quién al llegar a Paraná buscó en las redes sociales toda la información y me contactó con Paula Estrada, creadora de este método casero”.

Sobre la iniciativa, Carolina, hizo saber: “Este grupo tiene fines solidarios, replicados en varias provincias del país, y es admirable el trabajo que desarrollan, cada integrante se compromete al terminar sus sesiones a donar los cascos, brindar ayuda, apoyo y contención a quién lo necesite. Tuve mi madrina “Josefina” quién desde Buenos Aires me acompañó respondiendo mis dudas y dándome consejos/tips durante todo el tratamiento, a la cual estaré eternamente agradecida”.

Sobre el tratamiento, alertó: No fue nada fácil, requiere de preparación, de alguien que te acompañe para los cambios de cascos, el traslado de ellos en conservadoras, hacerlo en lugares pequeños, y sobre todas las cosas estar dispuesta a pasar mucho frío. Mi gran motivación fueron mis hijos, deseaba que ellos vieran la imagen de su mamá lo más sana posible, y así fue. No solo eso, sino también me ayudó mucho emocionalmente, permitiéndome desenvolverme en mis actividades diarias y relaciones sociales con normalidad”.

“A comienzos del año pasado, se contactó un estudiante de la carrera de Bioingeniería de la UADER (Tomás) quién quería saber de mi experiencia, con miras de llevar adelante un proyecto junto a dos compañeros quienes diseñaron un prototipo de un equipo médico para evitar la alopecia en pacientes oncológicos”, enunció Carolina para indicar: “Me pareció espectacular el proyecto, les traté de trasmitir mi experiencia y lo que ellos necesitaran, cuáles fueron los obstáculos que tuve que sortear para realizarlo, cuál fue el procedimiento, cuántas horas utilizaba los cascos, cómo fui perdiendo volumen mi cabello, cuáles fueron mis sentimientos, entre muchas otras cosa, ya que no fue sencillo”.

La joven madre destacó: “Este proyecto que están llevando adelante no solo es para aprobar una tesis de la carrera, lo más importante es que quieren llevarlo a cabo con fines solidarios, crear el prototipo pensando en ayudar a muchas personas que tristemente deben pasar por largos tratamiento de quimioterapia para enfrentar difíciles diagnósticos. Estoy muy contenta y agradecida a ellos, por esta iniciativa, y estoy convencida que será de gran impacto y ayuda a muchos pacientes”.

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