El barbero, un oficio de miles y miles de años

Barberías: el arte de cuidar la barba y el cabello

Las barberías han ganado terreno en el país y Paraná no es la excepción. Son muchos los hombres que elijen estos espacios para sus looks diarios.

Miércoles 22 de Junio de 2022

Cada vez más hombres recurren a las barberías para mantener un look apropiado, prolijo y elegante, de acuerdo a lo que uno busque o lo haga sentir más cómodo. Y en Paraná este tipo de espacios crecen cada día, cada uno de ellos con su sello propio y forma de trabajo.

Pero, ¿qué dice la historia respecto de este apasionante oficio?. Que un barbero es la persona cuya ocupación es afeitar, cortar y acondicionar el pelo o cabello. Su lugar de trabajo se le conoce como barbería o casa del barbero.

Las barberías eran también lugares de interacción social y discurso público. En algunos casos, las barberías eran también foros públicos. Eran lugares de debates abiertos, servían para expresar la preocupación pública y la participación de los ciudadanos en los debates sobre temas de actualidad. También influyeron en ayudar a formar la identidad masculina.

Otras funciones accesorias que desempeñan los barberos son las de mantener el lugar de trabajo limpio barriendo los cabellos del anterior cliente, mantener en buen uso las herramientas y, eventualmente, vender champús, tintes, pomadas y otros productos destinados al mantenimiento y embellecimiento del cabello.

Según algunos datos las barberías se remontan a los antiguos egipcios. El oficio de Barbero se presenta como uno de los primeros en la historia. Tanto en la cultura egipcia como en la Romana y en la antigua Grecia, el barbero era un hombre de una gran importancia en la sociedad. Hombre distinguido y respetado. Seguimos nuestra línea del tiempo en Roma para el año 269 a.C, donde Ticinius Mena era el precursor de la barbería y el representante del oficio en ese momento. Los barberos eran conocidos como tonsores y las barberías eran llamadas tonstrinae.

UNO recorrió dos barberías paranaenses. Habló con sus propietarios con la idea de conocer un poco más el oficio.

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Estilo de vida

Álvaro Aquino, de Mr. Clippers, comentó cómo fueron sus inicios en esta profesión: “Arranqué en el 2014 cuando comencé a estudiar y abrí en el 2015 mi barbería propia. Siempre lo digo y lo menciono a un loco francés que estuvo en el Mundial de rugby. Se llama Chaval y a él le debo como a Messi que se dejó la barba (risas). Chaval fue quién empezó a usar el estilo de barba a la que nosotros le lamamos leñadora que es un barba no tan marcada, pero muy abultada. Se puso de moda y nos hizo crecer. Me gustó y arrancamos”.

Para Alvarito la barbería es un estilo de vida, una familia, más allá de su trabajo. “Honestamente depende mucho de la persona, en este caso el barbero, de cómo lo tome y como se desarrolle. Nunca voy a negar que es una salida laboral relativamente rápida que cualquiera que, más o menos, tenga una habilidad y una idea lo pueda hacer bien, pero yo lo tomó como un estilo de vida porque yo decidí vivir de una manera que además me generaba lo suficiente para vivir. No lo hice por plata nunca y creo que no lo voy a hacer. Yo lo hice para vivir bien y la verdad que lo conseguí”.

Cada barbería es un espacio único con el toque que su barbero le da y este caso no es la excepción. “Es como te gusta vivir y que detalles te gustan dar. Yo creo que la excelencia va en los detalles y dependiendo de los detalles que uno da es la gente que viene a consultar. Es una manera de segmentar con la gente que uno quiere trabajar y es la gran diferencia de con quién podes trabajar y con quien querés trabajar. Es darle tu impronta para los que te elijan sepan que van a eso”.

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Aquino, de acuerdo a su línea de trabajo, tiene su clientela bien marcada y con su estilo. “En mi clientela tengo mucha gente de carrera que ya tiene un estilo definido, pero también tenemos muchos que están a la vanguardia y como a mi me gusta estar en los detalles y se lo que se viene , funciona”, dijo y agregó: “Yo me perfecciono, no hay otra manera. No te podes quedar porque esto es moda o tendencia. Nunca te podes quedar”.

Respecto de lo que más le gusta de su espacio, dijo: “La verdad que creo que esto soy yo en todo mi esplendor y después está mi trabajo con la herramienta. Por suerte veo que a mucha gente le gusta y me deja vivir”.

Cuando el cliente va a la barbería regresa. Es un viaje de ida, sin dudas. “Es complicado no volver porque sobre todo en esta época donde trabajamos todo el tiempo y a dos mil por hora llegar a un lugar y bajar a 10 o 20m, que te traten bien y te hagan unos mimos es impagable. Es media hora que invertís en vos y después te vas renovado y eso intento hacer”.

Finalmente habló de metas, no de sueños. “Lo llamo objetivos porque son más realizables y pronto llegará. Uno de esos es que vuelvo a trabajar con mi primer compañero que es Pablo. Eso será más adelante, mientras tanto quiero mantener esto que haya gente que tenga ganas de venir y que respete lo que uno hace”.

La dama

Es la propietaria de Buenos Muchachos y se llama Débora Colliaud. Tiene 37 años y no le tembló el pulso a la hora de meterse en un espacio donde prevalecen los hombres. “Arranqué en el 2017. Abrí la primera sucursal y lo hice porque las barberías estaban en auge y me gustó la idea de ofrecer un espacio para los hombres que no lo tenían. Estaba de moda la barba y los cortes de cabello entonces me gustó la idea de apuntar más al público masculino que al femenino que ya estaba copado”, sostuvo y continuó con la historia: “Desde que me capacité y cuando estudiaba no me costó, pero después, en el día a día, siempre tenés que estar aprendiendo porque hay diferente público y estilos. Hay que estar atenta a lo que quiere cada cliente”.

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Un espacio de caballeros donde Débora fue bien recibida por su pares y clientes. “Me sorprendió que llamaba la atención, que siendo mujer le iba a cortar el pelo a un hombre. Me llamó la atención lo que a ellos le sorprendía, pero creo que estuvo bien y sin querer queriendo fue como una publicidad que tuve porque eso de que había una mujer cortando el pelo y baraca se corrió de boca en boca. Igual he visto otras mujeres hacerlo en otras ciudades y por eso para mi fue normal. Y si hubo algún prejuicio no me di cuenta porque no estaba en eso. Tal vez hubo, pero yo arranque sola con mi hermana y luego fueron trabajando chicos. Había hombre y mujer, peor para mi la recepción fue buena”.

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¿Qué encuentra el hombre cuando va a una barbería?. Lo responde Colliaud. “Acá primero lo que se hace es transmitir calidez y no hacerlo sentir una persona más. Sabemos cómo se llama, que es lo que quiere y que es lo que va a hacer. La idea es que vengan a pasar un momento, que no sea de paso. Que sea un buen rato con el servicio en sí. Y los que se hacen afeitado hasta se relajan con la toalla caliente. La idea es hacerlos sentir parte de lugar. Yo trabajo con Lucas acá y Nicolás en la otra sucursal y eso buscamos”.

Camino de ida. Eso es ir a una barbería. “Es un viaje de ida y pasa porque se sienten bien. Al hombre le importa mucho la imagen y cuando se ven bien se involucran más en el corte de la barba, en el producto que puede usar. Es un estilo y no hay marcha atrás, es ir a lugar y pasarla bien con un buen look”.

Finalmente Débora sí habló de sueños: “Acá tengo niños y adultos y mis sueño es poder expandirme hacia otra ciudad. Ir a más lugares, eso me gustaría. Ir más allá que Paraná”.

La diferencia

La principal diferencia es que los barberos tienen licencia para afeitar con una navaja, además a todas las otras habilidades de peinado del cabello. Del mismo modo, la mayoría de personas no está segura de las diferencias entre barberos y peluqueros. Porque, a veces, las líneas pueden parecer borrosas.

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