Historia y Relatos urbanos
Domingo 07 de Octubre de 2018

Bajante del río: cuando se caminaba o jugaba al fútbol entre el islote y la Isla Puente

La marca más baja frente al Puerto fue de -1,40 metros en 1944 Hasta los 70 eran comunes los registros bajo 0. Represas alteraron el ritmo de la naturaleza, cuya dinámica llevó a formar áreas insulares

El río no solo le da el nombre a la ciudad, sino también su identidad urbana, pese a que históricamente, la capital provincial se ha desarrollado a sus espaldas. Para la pesca, para el disfrute a bordo de una embarcación, para bañarse y calmar el calor, para mirar desde la costa, para encontrar un bálsamo en sus sonidos y colores, ante tanto ritmo frenético que impone la sociedad del siglo XXI. Quieto o bravo, en bajante o crecida, está presente en las charlas diarias de amigos o familias que coordinan paseos; es responsable de preocupación y alegrías de los habitantes costeros; es también fuente de recursos para platos opulentos o de supervivencia.


Disfrutar el Paraná de todas las maneras posibles es una de las experiencias preferidas de quienes habitan por esta zona. Desde hace semanas se habla de bajante histórica, porque el caudal cayó a 1,60 metros hace unos días atrás; ahora inició un leve repunte. Junto al movimiento del río surgen y se vuelven a contar recuerdos y historias que van pasando de boca en boca, que permiten mantener vivo parte de ese pasado urbano. Emergen relatos que conforme pasan las generaciones, se han ido perdiendo peligrosamente. Uno de ellos rescata de la memoria colectiva el cruce a pie que en los años 70 podían hacer los paranaenses, entre la isla Puente y el islote municipal.

Y que allí se jugaba al fútbol y se realizaban peñas, contó a UNO Luis Cosita Romero, pescador y baqueano del río. También el histórico dirigente ambientalista local Daniel Verzeñassi lo recordó, y narró su experiencia personal en esa época, cuando siendo joven entrenaba nado sobre el río, a contra corriente. "Las bajantes conformaban históricamente bancos de arena en los extremos del islote y la isla Puente, que permitían el paso, con algunos cuidados", dijo.

Por entonces, y desde mucho antes también, esas zonas insulares eran utilizadas como sectores de playa Esos cruces a pie entre el islote municipal y la isla Puente, en los 70 y aún antes, era posible por el registro de marcas bajo 0, que se repitieron en el siglo XX hasta 1973. No es casualidad que desde entonces, nunca volvieron a darse esos registros: la construcción de represas a partir de la década del 70, en distintos tramos de la cuenca del Paraná y de sus afluentes, en Argentina y países limítrofes, alteró definitivamente la libre marcha del Paraná.

"El río no tiene dueños, pero tiene administradores. Por los diques y represas no habrá más esas bajantes históricas. Cuando ahora se habla de bajantes históricas, no se recuerdan aquellas de medio siglo para atrás", remarcó Cosita Romero, uno de los protagonistas de la histórica lucha entrerriana en los años '90, contra la represa del Paraná Medio. En la charla con UNO citó que sobre la cuenca del Paraná hay unas 50 represas y diques: solo uno en Argentina (Yacyretá), y el resto en Brasil.

"Algunas represas en Brasil no funcionan porque se modificaron los regímenes de lluvias, entonces hubo almacenamientos y poco tiempo después se quedaron sin agua", acotó y aclaró: "Hablo con conocimiento de causa, porque recorrí la cuenca y observé las represas, que no imaginaba en esa cantidad. Un de las últimas se realizó sobre la cuenca del Iguazú, y se pidió que no almacenen tanta agua porque Iguazú se quedaba sin su atractivo que son las Cataratas", agregó. Detalles En varias oportunidades del siglo XX se produjeron pronunciadas bajantes del río color león.

En los años 1933, 1935, 1941, 1942, 1943, 1944, 1971 y 1973, entre otros, nuestro afluente marítimo mantuvo durante varios meses mediciones bajo cero. El registro histórico más bajo que posee la Dirección de Vías Navegables, a los que accedió UNO es de -1,40 metros, el 3 de noviembre de 1944. Las marcas bajo 0 no equivalen a no tener agua. En realidad, el 0 corresponde a la medición de la altura sobre el nivel del mar. En su edición del 1 de noviembre de 1944 de El Diario, se da cuenta de la altura del Paraná y de algunos de sus afluentes, en distintos tramos de su cauce por el país. Cita que el río Paraguay, en Formosa, tuvo una altura de -0,66 metros; Posadas, -0,41 metros; Corrientes -0,68 metros; La Paz -1,08 metros; Pueblo Brugo, -0,93 metros; Diamante, -1,29 metros; Rosario, -0,95 metros; Así, pese a la pronunciada bajante, el registro del movimiento portuario durante el día 31 de octubre de 1944, precisa entrada y salida desde el Puerto Nuevo, de los buques "Nancy y Rubén", de Rosario, con carga; "Alicia", de Islas, con carga; "Dos hermanos C y M", de igual punto, con carga; "Guarumba" de Corrientes, con carga; "Don Gerónimo" de Curtiembre, con carga; "Antonio Ocampo I" de Santa Fe, con carga; y "Filomena M." de Rosario, con carga.

Estos barcos eran de escaso calado, para que permitiese navegar en aguas poco profundas, pero suficientes para permitir su navegabilidad, ya que frente a la costa el canal es profundo. Era imprescindible, por entonces, que ante tales circunstancias las autoridades portuarias locales señalizaran la ruta de navegación del río. Fue precisamente en ese período cuando toma forma definitiva el islote municipal. Hasta entonces, hasta la década del '40 del siglo pasado, ese territorio era un banco de arena formado a partir de las constantes retracciones de caudal del Paraná.

Se sindica a 1943 como el año de la formación de la actual área natural protegida de 15 hectáreas, cuando un gran período de aguas bajas le permitió desarrollar su flora y emerger definitivamente, dado que hasta el momento sólo lo hacía en los períodos de bajante. Cosita Romero recordó lo que escuchó de mayores, sobre esa conformación. Relató que en realidad, el islote se conformó para solucionar un problema en el Puerto. "Cuando se hizo el Puerto Nuevo –en 1904 se habilitó– empezaron a encontrar problemas de acumulación de sedimentos, de barro, por el movimiento del río. Entonces había que hacer mantenimiento constante, sino el Puerto se colmaba de sedimentos. Ingenieros hidráulicos estudiaron esa problemática y resolvieron hacer una especie de Ensenada, para lograr que la corriente pegue sobre el Puerto.

Otro problema que tenía el nuevo lugar de muelles de la ciudad –antes estaba en el Puerto Viejo– era que cuando había tormentas del norte, los barcos golpeaban contra los muelles y se deterioraban ambos. Entonces se planificó resolver los dos problemas a la vez: que los barcos no se golpeen y que no se colmara de sedimentos el Puerto. Ello se logró cuando en la punta del lado este empezaron a amontonar y hundir chatarras, y ese proceso natural de acumulación de arena, permitió luego aflorar el área. Eso se lo llamó Mar del Palta en Paraná, una gran extensión de arena, y así nació el islote; son relatos que escuché de personas grandes", rememoró. Mencionó también que esa área insular sirvió para arrojar sedimentos durante la construcción del túnel subfluvial, y evitar así que algunos caños se escapen y pierdan por el río. "Y pasó que a muchos los encontraron allí", dijo. El restante territorio insular frente a la costa de la capital entrerriana, la Isla Puente, de 60 hectáreas, aseveran que data de fines de siglo IX.

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