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Deslizamiento de barrancas

Avanza el proyecto para estabilizar las barrancas en Santa Elena y Diamante

Por la lluvia del fin de semana hubo nuevos deslizamientos en ambas ciudades. El equipo de profesionales a cargo del plan presentará informes.

Jueves 12 de Septiembre de 2019

Debido a las intensas lluvias del fin de semana, en el Departamento La Paz se registraron nuevos deslizamientos en la barranca de la costanera alta de Santa Elena, donde el agua satura el perfil de la misma y por un profundo socavón se inhabilitó un sector de calle Rocamora, en el barrio Fátima; además de haberse descalzado un tinglado de un club de calle Belgrano y quedar en riesgo una vivienda de la zona. También en la misma fecha en Diamante se registraron desbarrancamientos que afectaron a dos familias, las que fueron asistidas por los Bomberos Voluntarios de la ciudad, aunque no debieron ser evacuadas.

Frente al riesgo que generan los constantes movimientos de los suelos en el sector ribereño de ambas localidades, en abril se anunció la elaboración de un proyecto para estabilizar las zonas afectadas bajo la órbita de la Dirección de Hidráulica de Entre Ríos. Eduardo Díaz, ingeniero en Recursos Hídricos y doctor en Geología, es el coordinador del equipo de profesionales de distintas disciplinas que está a cargo de la confección de este plan, llevado a cabo con financiación del Consejo Federal de Inversiones (CFI), y contó a UNO que el lunes o martes de la semana próxima entregarán el anteproyecto de las obras que se podrán llevar adelante en Diamante al ministro de Planeamiento, Infraestructura de la Provincia, Luis Benedetto. Y en unas tres semanas culminarán el que corresponde a Santa Elena.

“Ya hemos presentado el primer informe, que tiene que ver con los estudios básicos de Diamante y la próxima etapa es el proyecto básico que va a estar disponible el lunes en Hidráulica y lo va a tener el ministro Benedetto. La semana siguiente va a estar el informe de estudios básicos de Santa Elena y en dos semanas más estará listo el informe, o la prefactibilidad, del proyecto básico de Santa Elena. Ambos proyectos, con varias alternativas de obras, tienen que ser puestos a consideración de la sociedad en presentaciones públicas que vamos a hacer en Diamante en su momento, y luego en Santa Elena, donde toda la comunidad va a interiorizarse de cuáles son las ideas de los mismos y en función de las opiniones nosotros seguimos a la etapa definitiva, que es el proyecto ejecutivo para ser llamado a licitación”, señaló a UNO.

El ingeniero recordó que en la década del 2000 la Unidad Ejecutora Provincial (UEP) financió las obras de estabilización de las barrancas de las dos ciudades, y observó: “En Diamante no financió el total del proyecto que en su momento se elaboró, solamente se hizo la obra en coincidencia donde está el puerto propiamente dicho. Donde se concretaron los trabajos no hubo inconvenientes. Nosotros ahora estamos trabajando en un frente de barranca de 500 metros. En Santa Elena se realizaron los trabajos desde la zona del hospital y a lo largo de la calle Rocamora, pero la obra que se construyó fue incompleta con respecto al proyecto ejecutivo que se había presentado. En cuatro sitios los drenes superficiales funcionaron sin inconvenientes, pero al modificar el proyecto, los drenes subterráneos que deberían haber conducido el agua en profundidad drenaban hacia la barrancas y se activaron deslizamientos que no deberían haber ocurrido. Cuando eso pasó, no solamente se cayó parte de la barranca sino que se llevó los canales”, dijo, y refirió: “Ya antes de ser inaugurada la obra hubo un desbarrancamiento”.

“Geológicamente, las barrancas de Diamante y Santa Elena responden a dos fenómenos distintos, pero desde el punto de vista de activación de los deslizamientos responden a una única causa, que tiene que ver con la infiltración de las aguas de lluvia, de pozos negros y del 50% del agua de la red de agua potable, que tiene una pérdida muy importante porque las cañerías son viejas. Entonces saturan el perfil del suelo y en el caso de Diamante hay lo que nosotros llamamos una unidad geológica o geotécnica 4, que se comporta como unas arcillas que cuando están saturadas pierden capacidad portante y el material que está por encima se desliza”, explicó, y subrayó: “El proyecto consiste básicamente en hacer estructuras de drenaje para evitar que el agua infiltre y llegue a ese nivel”.

A su vez, contó que las opciones en La Ciudad Blanca consisten en hacer sistemas de drenajes horizontales que decantarían el agua y lo llevarían al frente de la barranca: “En el frente de barranca hay tres alternativas: en el perfilado es la colocación de los que se llama una manta con gaviones y todo un parquizado para aprovechar eso como un nuevo espacio público que pueda utilizar la comunidad y sirva como una alternativa turística adicional. Será una costanera peatonal con un sistema de construcción y de implementación de espacios verdes para uso recreativo y no para el traslado y movimiento de vehículos pesados”. sostuvo.

Respecto de los costos de este trabajo, rondarán los 320 millones aproximadamente –considerando el valor actual del dólar–, dependiendo de la alternativa que se decida llevar a cabo: “Hay una alternativa de ingeniería civil, tenemos otra arquitectónica paisajística y otra de drenaje para evitar los problemas de concentrar el flujo”, adelantó, y refirió que la inversión que deberá disponerse para Santa Elena aún está en estudio.

En cuanto a los plazos de ejecución, indicó que la entrega de los proyectos estará finalizada a mediados o fines de octubre: “A ese proyecto lo tiene que tomar la Provincia, conseguir fondos para financiarlo y llamar a licitación para la construcción. No es una obra barata ni se va a resolver a corto plazo, lo que sí se puede actuar es evitando que el agua ingrese al perfil y sature el área donde esos suelos secos tienen capacidad portante”, aclaró.

Asimismo, manifestó: “Dependiendo de que todas las cosas salgan bien, que entreguemos el proyecto en el tiempo planificado, que la Provincia consiga fondos del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Financiero para el Desarrollo de los Países de la Cuenca del Plata (Fonplata), o de la Corporación Andina de Fomento, que son organismos que pueden financiar esta obra, o que el Estado nacional se haga cargo del proyecto, se llama a licitación y cuando estén los pliegos licitatorios preparados hay un período de presentación de análisis que puede demorar unos cuatro meses más. Y ahí empieza la obra, que puede demandar entre un año o dos años, comenzando en las zonas más críticas”.

Por último, el especialista recalcó: “Es importante aclarar que no solamente hay que construir la obra, sino que tenemos previstas asignaciones de fondos dentro de los números para que el municipio y la Provincia se encarguen del monitoreo y control de las obras, ya que luego pasa que no se dispone de dinero para controlar los niveles de agua, los drenes, la protección en algunas partes, y surgen inconvenientes”. Y concluyó: “La Municipalidad de Diamante puede hacer un convenio con un organismo del Conicet, que está en la ciudad misma, y trabajar en conjunto con la Dirección de Hidráulica de la Provincia”.

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