Bordet
Sábado 28 de Octubre de 2017

Austeridad y consenso, claves del relanzamiento de Bordet

Los cambios anunciados en el gabinete provincial esta semana, y los que van a conocerse en los próximos días, buscan producir una reducción del funcionariado político provincial y plantear una suerte de relanzamiento para la segunda mitad de la gestión de Gustavo Bordet. Por eso es importante la visión en conjunto de esos cambios, además del nombre de tal o cual nuevo funcionario, de los que además restan todavía conocerse varios.
La gestión de Bordet tendrá cinco ministerios frente a las 10 carteras y una jefatura de Gabinete que hubo en la provincia hasta 2015. Ya en ese momento el actual mandatario dejó sin designar a los ministros de Trabajo, de Educación y de Comunicación y Cultura. En el caso de Educación la conducción del área corresponde en la Provincia al Consejo General de Educación. Ahora dos ministerios más, los de Turismo y de Producción, pasarán a ser secretarías en el marco de una reducción o achique de dependencias estatales que se entiende sobredimensionadas. A ello se suma que las secretarías de Estado serán solo secretarías ministeriales; y varias de estas secretarías se convertirán en subsecretarías, y otras subsecretarías tendrán un rango menor, para terminar configurando una esquema de funcionarios más ágil y menos enmarañado.
La totalidad de los cambios, que deben implementarse por decreto y seguramente se conocerán de manera completa la próxima semana, dejan un dibujo del gabinete más pequeño y equilibrado, con algunas transferencias de áreas entre los ministerios y también algunas fusiones.
A partir de mañana el gobernador aceptará otras renuncias de funcionarios provinciales con el criterio de hacer más ágil la estructura burocrática y reducir el "costo político". No todos los funcionarios que dejen de serlo, o cuyo rango disminuya, merecen una consideración negativa de su desempeño.
Existe también una apertura mayor hacia la integración de mujeres al gabinete. La actual diputada Rosario Romero será la primera mujer que encabece la cartera política provincial, y sumada a las titulares de Desarrollo Social y de Salud (Laura Stratta y Sonia Velázquez) constituyen una mayoría en cuanto a género dentro de la primera línea gubernamental, donde los ministerios encabezados por varones son Economía y Planeamiento. Es evidente el importante rol del secretario general de la Gobernación, Edgardo Kueider, que ejerce la función con amplias facultades que emparentan al área con el rol que tenía antes de la reforma de constitucional de 2008, cuando los ministerios estaban legalmente restringidos a un máximo de tres.
Es razonable pensar que cualquier medida apuntada a achicar el "gasto político" y alivianar la estructura de un gobierno, para hacerlo más eficiente, será bien visto por la ciudadanía en general. Pero la búsqueda del mandatario va un poco más allá, y está apuntada también a una suerte de relanzamiento para la segunda mitad del mandato que apunta a establecer las prioridades de la gestión. En ese sentido debe entenderse el anuncio de una convocatoria a los bloques legislativos, con los cuales la agenda a abordar excederá claramente la posibilidad de llevar adelante una reforma política, sobre la cual se hizo especialmente hincapié mediático en los últimos días, pero cuyo desarrollo aparece también condicionado por la iniciativa que en el mismo sentido lleve adelante el gobierno nacional.
El objetivo de esos encuentros con legisladores de las diferentes fuerzas políticas será organizar la agenda institucional y buscar consensos en temas claves para la Provincia.
Respecto de la oportunidad de tomar estas medidas, entiende Bordet que tras las elecciones se inicia una nueva etapa que resulta propicia para ciertas reformulaciones, tanto en lo político como en lo administrativo. Aunque no se diga, se sobreentiende que tomar estas decisiones antes del proceso electoral hubiese podido resultar traumático hacia adentro del gobierno y a la vez una señal confusa hacia la sociedad, más aún si se considera que existe una evaluación favorable de la gestión provincial.
Aseguran en cercanías del gobernador que estas medidas se iban a tomar más allá de cuál fuera el resultado electoral del 22 de octubre, y que el mandatario ya tenía la decisión del relanzamiento tomada antes de las primarias.
Si bien está claro que el gobierno no buscó un rédito electoral de estas medidas, puesto que en ese caso debió obviamente llevarlas adelante antes de las elecciones; alguien podría pensar que se trata de una movida política tendiente a sacarse parte del peso de la derrota electoral del domingo, si esta hubiese sido una sorpresa para la administración de Bordet.
Lo cierto es que no lo fue. No hubo sorpresa el 22, como tampoco la hubo frente a la derrota de las primarias, aunque eso ya es historia conocida. Queda claro que si a las 19.30 el gobernador se subió a un auto junto a un par de candidatos para ir a la sede del PJ en Paraná a reconocer la derrota ante los medios, Bordet no estaba sorprendido por el resultado de las urnas.
Entre el 9 y el 10 de octubre la empresa de encuestas liderada por Julio Aurelio informó al oficialismo provincial de los resultados de un trabajo de sondeo de opinión electoral que venía realizando desde tiempo atrás que le permitieron -tanto al oficialismo como a la oposición, que también contó con ese material- tener la certeza estadística de que el resultado era irreversible. Semejante consideración resulta incomprensible desde la política y eso es lo que permite que los gobernantes se elijan en elecciones y no mediante sondeos electorales. Por eso el justicialismo insistió en las últimas dos semanas en los métodos de campaña conocidos, novedosos y convencionales; con más entusiasmo en algunas localidades y menos en otras.
Ese sondeo, más otras encuestas que manejaban, explican la conducta en campaña de los dirigentes de Cambiemos, apegados a todos los parámetros nacionales; y el esfuerzo vano del justicialismo por provincializar el tema.
Uno de los puntos interesantes del trabajo de consulta de opinión electoral fue que se realizaba en varias provincias, y el contexto electoral era el mismo. La existencia de una ola macrista no lo explica todo, pero es la base de lo sucedido. Una ola nacional se sustenta con argumentos "nacionales" y eso también ocurrió en Entre Ríos.
El trabajo marcaba por un lado la proyección de Cambiemos con la posibilidad de llegar hasta el 53% de los votos, pero a la vez le otorgaba al gobierno provincial y a las intendencias justicialistas una buena imagen. Si bien todas las fuerzas electorales tuvieron el 22 más votos que en las primarias, el macrismo capitalizó la amplia mayoría de los nuevos sufragios.
La misma encuesta le otorgaba a la gestión de Gustavo Bordet una imagen positiva superior al 62%. La situación parece ser entonces que hubo algunos votantes que evalúan positivamente la gestión provincial o municipal (en caso de gobiernos locales peronistas) y votaron a favor del gobierno de Mauricio Macri, en el marco de una elección nacionalizada.
Eso explica que se interprete en el oficialismo que la derrota no significa una directa evaluación de las gestiones provincial y municipal, basado además en la lectura del trabajo hecho por el propio encuestador. Lo que también implica reconocer el fracaso del intento de provincializar la campaña.
En el plano político Bordet quiere cumplir con el compromiso de llevar adelante los temas de la campaña electoral, siendo el caso más conocido el reclamo por la provincialización de Salto Grande; y cuestiones anteriores, como la sanción de una nueva ley de narcomenudeo.
Ante un escenario de ajuste nacional y menores recursos para las provincias que ya anticipan funcionarios del gobierno de Macri la discusión del escenario electoral de 2019 está vedada para el funcionariado y el supuesto adelantamiento de las elecciones provinciales no es tema para la agenda pública de ningún integrante del gabinete provincial, más allá de que como hipótesis pueda estar presente en discusiones de sectores políticos o en el contenido de los medios de comunicación, como de hecho ya lo estaba antes de las elecciones legislativas que marcaron el calendario electoral.

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