Secciones
Paraná

Aplican rigor a los que venden alcohol a menores de edad

Tras el caso de Gesell, la comuna se puso firme en un ámbito donde faltan medidas y controles desde hace tiempo. Tras el caso de Gesell y las reiteradas quejas de los vecinos se dispuso una medida preventiva en un boliche de la zona sudeste.

Viernes 24 de Enero de 2020

Como consecuencia del impacto que ocasionó en todo el país el asesinato de Fernando Báez Sosa, en manos de una patota de 10 rugbiers en Villa Gesell, se visibilizó el descontrol de la juventud en las salidas nocturnas.

Ninguna ciudad escapa a esa realidad, en mayor o menor medida. En la capital provincial, las denuncias y quejas de vecinos, la presencia de menores en los boliches, jóvenes deambulando ebrios por la vía pública, peleas callejeras, se repiten permanentemente.

En las primeras horas del día de ayer, personal de la Dirección de Habilitaciones de la Municipalidad, conjuntamente con funcionarios policiales, clausuró el boliche Carmela, ubicado en Borges y Francia. Según afirmó el funcionario a cargo del operativo, el director Lázaro Ramírez, se constató la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad. En ese sentido, el funcionario indicó que el municipio ya había advertido al dueño del local sobre la prohibición de vender bebidas a los menores de edad, y se le instruyó para que dispusiera de bebidas sin alcohol para la venta.

Ayer, al parecer, en el local de calle Francia se verificó ese incumplimiento de la Ordenanza N° 7594 que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas a menores.

De todos modos, no se aclaró oficialmente si se constató realmente esa anomalía, y quedó establecida en el acta correspondiente: ello quiere decir que debe estar reflejado nombre, apellido, domicilio y fecha de nacimiento de la persona que estaba comprando alcohol. Así, si se cumple esa condición, el Juzgado de Faltas puede mantener la sanción; caso contrario no mantendrá la clausura preventiva.

Según se indicó a UNO, las normas vigentes permiten que se clausura un local sin ese requisito a la vista, pero para ello debe existir un oficio del Juzgado de Faltas.

Otro argumento esgrimido ayer fue que en el lugar funcionaban dos boliches, pero se aclaró a UNO que “no es un delito que se llame de distintas maneras” un local, ya que en todo caso, el emprendimiento es habilitado y tributa bajo el rubro confitería bailable, pero puede funcionario con distintos nombres de fantasía.

De todos modos, en el caso de este boliche ubicada en el este de la ciudad, se habían planteado una serie de reclamos de los vecinos de la zona. A tal punto que hace dos semanas atrás, hubo una reunión entre representantes de las comisiones vecinales Las Rosas y El Trébol y el propietario de la confitería. A su término, se labró un acta donde no se llegó a un acuerdo: los vecinos pedían por la tranquilidad del lugar, y el empresario defendió la vigencia de la habilitación. Ayer, finalmente se intervino.

Según se informó, los inspectores, por consejo policial, esperaron hasta el amanecer para desalojar el lugar y así evitar disturbios con los menores de edad.

La situación abre un interrogante acerca de lo que ocurre en el resto de los lugares habilitados en la capital provincial. Si bien la cifra oscila porque es un rubro con permanentes altas y bajas, funcionan como bares o confiterías bailables, alrededor de 20 locales.

En la mayoría se observan anomalías, que pueden ir desde la capacidad para albergar determinada cantidad de personas, como la misma venta de bebidas alcohólicas a menores, y hasta las medidas de seguridad.

Funcionamiento

El funcionamiento de los boliches bailables, y fundamentalmente los controles, aparecen cuando se produce un hecho de trascendencia mediática. Ocurrió en 2004, frente al caso de Cromañón, en Buenos Aires; volvió a darse también cuando fallecieron jóvenes durante una fiesta electrónica en Costa Salguero (Buenos Aires), en 2016. En Paraná, la viralización de un video de una menor mostrando sus partes íntimas para ganar una bebida (en 2018) prendió alarmas y convocó a distintos estamentos y organismos de control y protección de menores.

Por entonces, se planteó la necesidad de impedir la presencia de menores, junto con mayores. Ocurre en otras localidades del país: menores de 18 años no pueden ingresar a boliches bailables. No es el caso de Paraná, donde los menores de más de 14 años pueden permanecer en el boliche, sin consumir alcohol.

A los pocos días hubo consenso para que quienes no cumplieron aún 18 años puedan quedarse solo hasta las 2 o 3 de la mañana. Recién cuando se retiren, podrían ingresar los mayores. Ese cambio tampoco se instrumentó, en un ambiente donde hay mucho por hacer, y por velar para la seguridad.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario