Semana Santa
Lunes 22 de Abril de 2019

Ante pocos fieles, el arzobispo Puiggari presidió la misa Pascual

Criticó que Semana Santa sea turística, y habló del pesimismo social. El Papa pidió por los países que sufren guerras o situaciones difíciles

Sea porque la Iglesia de Paraná está envuelta hace varios años en denuncias por abusos cometidos por sacerdotes, o porque el templo elegido para la Misa Pascual no es de los que más convoca a feligreses, lo cierto es que la celebración litúrgica más importante de la grey católica se vivió en un templo ciertamente despoblado. Si bien un obispo debe recorrer y visitar las distintas parroquias o capillas de su Diócesis, que la fiesta mayor del catolicismo se haya realizada ante un escaso marco de creyentes no resulta ser un dato irrelevante.
La celebración central en Paraná se ofició desde las 9.30 en el futuro santuario de Jesús Misericordioso, a pocas cuadras del centro de la ciudad y a metros del cementerio municipal de la Santísima Trinidad. En ese ámbito, el arzobispo Juan Alberto Puiggari encabezó la Santa Misa, en la única actividad oficial realizada ayer, según lo informado por el Arzobispado.
El prelado optó en su homilía por un discurso netamente religioso, sin referencias concretas sobre algún quehacer de la realidad social. A diferencia de la Misa Crismal donde dio cuenta del "largo y doloroso" proceso marcado por "graves pecados y delitos" de algunos de los miembros de la Iglesia local, ayer transmitió un mensaje de esperanza y renovación espiritual. Como al plantear que "la tristeza y preocupación del corazón que muchos sufren hoy, tiene que ser superada por la buena nueva de la resurrección de Jesús".
Volvió a hacer referencia implícita a la desazón y malestar social por la crisis, cuando dijo: "Hoy caemos en el pesimismo, que todo está mal, parece que el mal arrasa, que triunfa el mal. Nosotros tenemos la certeza hoy de que el bien triunfa sobre el mal, que la muerte no tiene la última palabra, sino la vida".
Y replicó también una crítica que ha sostenido en los últimos años, por el uso de Semana Santa. "Hoy la cultura, nuestro mundo, hace que Dios esté oculto; hemos cambiado Semana Santa por la semana de turismo. Las noticias importantes son otras y no que Cristo vive y resucitó", referenció.

En la plaza San Pedro
Por su parte, en el tradicional mensaje Pascual previo a la Bendición Urbi et Orbi en la plaza San Pedro, el papa Francisco mencionó que el tiempo de Pascua se trata de un momento de "renovar el compromiso a favor de una solución política que responda a las justas aspiraciones de libertad, de paz y de justicia, aborde la crisis humanitaria y favorezca el regreso seguro de las personas desplazadas, así como de los que se han refugiado en países vecinos", haciendo referencia especial al Líbano, Jordania y Yemen.
"La Pascua nos lleva a dirigir la mirada a Oriente Medio, desgarrado por continuas divisiones y tensiones", dijo ante unas 70.000 personas que asistieron a la celebración, y recordó al continente africano: "Que Cristo vivo dé su paz a todo el amado continente africano, lleno todavía de tensiones sociales, conflictos y, a veces, extremismos violentos que dejan inseguridad, destrucción y muerte, especialmente en Burkina Faso, Mali, Níger, Nigeria y Camerún. Pienso también en Sudán, que está atravesando un momento de incertidumbre política y en donde espero que todas las reclamaciones sean escuchadas y todos se esfuercen en hacer que el país consiga la libertad, el desarrollo y el bienestar al que aspira desde hace mucho tiempo".
Habló de los conflictos en Ucrania, para que "el Señor aliente las iniciativas humanitarias y las que buscan conseguir una paz duradera", y sobre Venezuela destacó: "Pienso en particular en el pueblo venezolano: en tantas personas carentes de las condiciones mínimas para llevar una vida digna y segura, debido a una crisis que continúa y se agrava".
Además, desde el balcón de la basílica de San Pedro condenó ante la multitud, "la cruel violencia que ha llevado luto y dolor" por los atentados terroristas en iglesias y otros lugares de culto en Sri Lanka.

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