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Revista Tuya

Andrea Attonaty siembra la semilla de la conciencia ambiental

El mensaje que deja "El semillero" es que se puede sembrar, cosechar y elaborar alimentos saludables sin conservante ni agroquímicos.

Martes 29 de Octubre de 2019

Fue distinguida en setiembre pasado con el premio de maestra ilustre de la provincia de Entre Ríos y posteriormente reconocida a nivel nacional, Andrea Attonaty nació en Gualeguaychú pero hace varios años vive en Pueblo Belgrano donde da clases en la escuela N°111 Tabaré.

—¿Por qué elegiste ser docente?

—Elegí ser docente porque desde niña me he sentido atraída e identificada por algunos referentes de la docencia que tuve en mi infancia. Siempre recuerdo con mucho cariño a las maestras que me han dejado una huella. A partir del reconocimiento, me he cruzado con algunas de ellas, me han felicitado por las menciones y les respondo que gran parte de este logro se lo debo a su ejemplo, a su compromiso y a su amor. Me han marcado muy profundamente el amor por lo que hago.

—¿Cómo contagiarías tu vocación a los jóvenes?

—Considero que más allá de la salida laboral, sin vocación, los docentes no podrían llevar a cabo su labor con satisfacción. Tienen que estar convencidos de que realmente desean ser docentes. Es un desafío diario. Un grato desafío.

—¿Qué significó ser destacada por tu labor?

—Muy importante, marcó un antes y un después, tanto en mi trayectoria como en mi vida personal. Es un impulso a seguir adelante, a luchar por lo que uno quiere y a buscar siempre la innovación en las actividades, que mis alumnos amen ir a la escuela, les gusten mis clases, es la forma que yo tengo de aprender y dejar una huella en cada uno de mis alumnos.

—¿Cómo fue viajar a Buenos Aires y escuchar a otros maestros del país?

—Fue todo muy sorpresivo, me enteré un día antes que representaba a la provincia como Maestra Ilustre. Charlando con los representantes de las demás provincia, me enteré que ellos sabían un mes antes de su mención, fueron elegidos de diferentes maneras. me conmoví escuchando experiencia realmente maravillosas. Me sentí halagada por la mención y por eso con un gran compromiso para seguir adelante.

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Un espacio lleno de belleza.
Un espacio lleno de belleza.

—¿Cuál es el mensaje que deja la iniciativa "El semillero" que llevaste adelante en tu escuela?

—El proyecto sobre soberanía alimentaria “El Semillero”, es un proyecto que se lleva a cabo hace algunos años en la escuela Tabaré. Fue una propuesta de las familias, trabajaron y trabajan mucho para llevarlo adelante. Hace apenas dos años que estoy en esa escuela. Lo que hice fue incorporarme al trabajo de ellos. El año pasado estuve como directora y lo incorporé al PEI (Proyecto Educativo Institucional) relacionándolo con los contenidos curriculares de cada área. Marisa de la Cruz, quien fuera la supervisora de nuestra zona en el año 2018; Carolina Etchazarreta, la actual supervisora, junto al director Departamental Héctor de la Fuente visualizaron el trabajo que se estaba haciendo, lo reconocieron como innovador y consideraron que fue muy importante la apertura de la escuela a los aportes de la comunidad. El mensaje que deja “El semillero”, que se puede sembrar, cosechar y elaborar alimentos saludables sin conservante ni agroquímicos.

Casi todas la familias tiene sus propias huertas y saben muchísimo del tema, cómo obtener semillas, cómo cuidar la siembra, cómo elaborar pesticidas con elementos naturales y sobre todo el amor por lo que ellos hacen que se transmite a las nuevas generaciones. La importancia del cuidado y preservación del medio donde vivimos, cómo cuidar los árboles, que especies son importantes conservar.

—¿Cómo es tu escuela?

—La Escuela N° 111 Tabaré es una escuela que conserva los rasgos de una escuela rural, asisten 52 alumnos, tiene un amplio terreno para que los chicos puedan jugar, las aulas son pequeñas dos de ellas con grados compartidos. Actualmente le doy clases a 2° y 3° grado, son 14 alumnos, un grupo hermoso, es muy gratificante dar clases donde los alumnos comprenden y conocen sobre cualquier tema que vaya a desarrollar. Conversan mucho y eso es muy bueno. Son muy cariñosos. De buenas familias. En la Tabaré hace dos años que estoy, hace 15 años que soy docente. He estado en muchísimas escuelas primarias y secundarias. Anhelaba mucho conseguir una escuela cerca de mi casa, ya que vivo en Pueblo Belgrano. Actualmente también doy taller de Ciencias Naturales y Matemática en la Escuela Matheu.

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Enfocado.
Enfocado.

—¿Tenés mucha comunicación con las familias de los chicos?

—Sí, siempre es importante que haya una buena comunicación con las familias. En todos estos años he aprendido que no solo debemos llamar a los padres por reclamos o cosas negativas, es muy importante escucharlos, ellos tiene muchas cosas que decirnos, si tiene un problema, la escuela no es ajena, porque el niño se manifiesta en el aula. Los he citado para alguna actividad previa a un acto, donde han realizado juegos con sus hijos. Los niños se sienten muy bien cuando ven a sus familia participar, se ríen y la pasan muy bien. Además de todas las actividades de huerta que compartimos.

—¿Qué pasa con las TIC’s? ¿Se utilizan celulares, compu?

—La escuela cuenta con recursos tecnologícos, los usamos. Hace poco escribieron entrevistas que van a realizar en las instituciones del pueblo, es una tarea que les fascina y es un gran recurso para la alfabetización. También contamos con cañón, nos es muy útil para los audiovisuales con los que queremos desarrollar un tema. Equipos de música que también enriquecen las tareas diarias.

—¿Hacen viajes con los niños?

—Sí, realizamos viajes. Hace poco visitamos Colón para brindarle apoyo a Nivel Inicial que presentaba su proyecto de Ciencias.

—¿Qué es lo mejor de ser docente y qué es lo más difícil?

—En lo personal me retribuye la sonrisa, el abrazo como respuesta, más allá de enseñar contenidos, la docente enseña con sus gestos, con sus palabras con su modo de ser. Quisiera que mis alumnos me recuerden que pueda dejar una huella como la que dejaron mis maestras en mi niñez. Lo más difícil es cuando te encontrás con niños que sufren, ellos cuentan todo en la escuela, los docente debemos visualizar esas cuestiones y trabajarlas. Muchas veces uno tiene planificada una clase y se encuentra con un problema. No podemos dejarlo pasar, es importante hablarlo, mover todo lo que se pueda mover para que se pueda resolver, cada niño debe ser feliz.

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Desde los brotes.
Desde los brotes.

#AndreaxAndrea

Andrea tiene 39 años y es la tercera de 8 hermanos. “Tengo una madre luchadora que siempre me apoya, un papá que seguramente está orgulloso, me cuida y me protege desde el cielo. Unos hermanos con lo que tengo una buena relación y tres hermanas maravillosas que son grandes compañeras”, describió. Junto a su esposo Cristian tiene dos hijos, Jeremías de 15 años y Ángeles de 21 años.

“Ellos están muy felices con mis logros, nuestros logros. Los he dejado de mimar muchas veces por mi labor docente, con amor ellos comprenden que es mi vocación”, explicó.

Si bien trabaja de mañana y también de tarde en algunas oportunidades, se hace un tiempo para participar de reuniones de autoayuda, hacer gimnasia y también zumba.

“Me gustaría seguir perfeccionándome como docente, buscar estrategias para que mis clases sean atractivas, divertidas y sobre todo que mis alumnos aprendan”, señaló al hablar de objetivos.

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"Me gustaría seguir perfeccionándome como docente, buscar estrategias para que mis clases sean atractivas, divertidas y sobre todo que mis alumnos aprendan".

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