Panorama
Domingo 21 de Octubre de 2018

Algunas variables electorales


Carlos Matteoda cmatteoda@uno.com.ar


Muy lejos está el Cambiemos entrerriano de conocer las condiciones en que afrontará las elecciones de junio próximo. Aunque aún el desdoblamiento no está decidido –y el gobernador puede demorar la decisión casi tres meses– es de las pocas certezas que tiene el macrismo panzaverde para la disputa provincial. El eje sigue siendo la definición de la candidatura a gobernador, y la posibilidad de la postulación de Rogelio Frigerio.


Un sector importante de la dirigencia macrista entiende que el ministro del Interior ya no tiene tan atada su suerte a la reelección de Mauricio Macri como presidente en 2019. El regreso a la mesa chica del macrismo del dirigente domiciliado en el Departamento Islas del Ibicuy no fue tal, pese a lo que se habló al respecto durante la última crisis de gabinete. Al final no se fue casi nadie, comenzando por el ministro de Economía Nicolás Dujovne, y el presidente tampoco estaba tan preocupado por el tema, al menos no como para dejar de jugar al padel o de ver el fútbol. De ese intríngulis el hijo mimado de Macri, Marcos Peña, salió fortalecido. Que tenga un poco menos de visibilidad es parte del blindaje que recibió, pero mantiene intacta su incidencia en todo el Gobierno. Y se sabe que Frigerio está enfrentado hace tiempo con Peña. Y sufre por eso incluso el boicot de algunos de sus acuerdos a manos del Jefe de Gabinete. Claro que ni Peña ni Frigerio exteriorizan esas situaciones. Tampoco lo hacen mucho otros miembros del gabinete nacional que están enfrentados, como la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley con su par de Seguridad, Patricia Bullrich. O el titular de Trabajo, Jorge Triaca, con el ministro de Producción Dante Sica.

Bastante histrionismo tiene el gobierno ya con Elisa Carrió. Así las cosas hay algunos allegados a Frigerio que incluso se atreven a comparar su situación con la del presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, otros de los que supuestamente habían vuelto a la mesa chica, pero en realidad no. De Monzó se dice que a fin de año dejaría el cargo para ir a trabajar políticamente con el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey. Cuando Luis Barrionuevo ejercía temporalmente la presidencia del PJ, por una decisión judicial, se entusiasmaba con llevar a Frigerio y a Monzó al justicialismo. "Conozco a los dos. Son elementos de mucho valor. Han trabajado como una pata peronista para Cambiemos, pero no encajan en el PRO.


Son valiosísimos. No creo que se vayan como embajadores. Creo que van a venir al peronismo. Seguramente los vamos a albergar para que trabajen. Vienen a aggiornar. Son rubios y pintones", enfatizaba. Claro, para Frigerio no es tan sencillo, por la importancia del rol que sigue desempeñando en el gobierno nacional, donde es el interlocutor principal con los gobernadores. Pero a la vez sabe que está a tiro de la incidencia de Marcos Peña, que alguna vez ya quiso despojarlo de su poltrona ministerial. Y que incluso eso podría ocurrir pidiéndole que, “como es el que mejor mide”, dispute la gobernación entrerriana. Macristas y radicales sostienen que el ministro del Interior es el único que puede ganarle a Gustavo Bordet, quien otea el panorama desde arriba de su buena imagen de gestión. “Imagen no siempre son votos”, dicen los entusiastas de la candidatura del ministro del Interior. Y agregan que por el funcionario nacional es por el único que Macri movería un poco el aparato electoral. Por Benedetti dicen que no lo haría y que incluso el perfil del larroquense es visto como un poco contestatario (entiéndase dentro de un contexto, obviamente) mientras que el fastidio que siente Macri con el caso de Sergio Varisco lo saca no solo de la carrera por la gobernación sino también de la aspiración de gobernar Paraná, e incluso de tener alguna incidencia en la definición de los postulantes en la capital provincial. Según parece, el ministro del Interior también está harto de la situación del presidente municipal paranaense, y la puja que Varisco sostuvo por la presidencia de la UCR, en contra de los planes de Frigerio, irritó aún más la situación.


En pocas palabras, no es extraño encontrar frigeristas que sostienen que si su jefe no es el candidato, al macrismo le da más tranquilidad que siga Bordet, a quien definen como un opositor razonable. Por ahora no tiene mucho volumen la idea de una fórmula frigerista sin Frigerio, integrada por caso por el intendente radical de Chajarí, Pedro Galimberti; y su par macrista de Basavilbaso Gustavo Hein. Hay que decir de paso que una fórmula de esta naturaleza debería arrancar casi de cero porque son dirigentes con escaso conocimiento provincial. “Esa es la diferencia con Benedetti, que aunque tenga el escudo radical pegado en la frente, tiene un buen nivel de conocimiento”, diferencian algunos. Hay un sector del frigerismo que sostiene que en un escenario donde el peronismo no kirchnerista logre ingresar al balotaje, tendría fuertes chances de derrotar a Macri en la segunda vuelta, incluso con el voto kirchnerista.


Y en ese contexto, una gestión provincial de Frigerio tendría buenas perspectivas para desarrollarse, acercándose al peronismo, como vaticinaba Barrionuevo. Con Macri reelecto se daría el mejor escenario para una gestión del actual ministro. Una alternativa de salida de Frigerio del gabinete nacional, de la que se viene hablando hace dos meses aproximadamente, es que asuma la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo, en reemplazo del colombiano Luis Alberto Moreno. Aseguran que por la buena relación de Donald Trump con el presidente Mauricio Macri, ya está definido que el próximo presidente del BID sea un argentino. Claro que para eso, Macri debe ser reelecto porque el mandato de Moreno concluye después del actual mandato presidencial. Depende cómo se lo mire El estado de ánimo en el justicialismo entrerriano es cambiante.


Del mismo modo que se puede encontrar a los analistas que sostienen que en las elecciones primarias las principales localidades tendrán varios postulantes a intendente, e incluso que es posible pensar en alguna postulación que aparezca frente a la candidatura de Bordet; también es sencillo encontrar al que advierte que el partido del gobierno provincial no tiene siquiera los candidatos a intendente de todas las cabeceras departamentales. ¿Enrique Cresto quiere ir nuevamente por la intendencia de Concordia? ¿Quiere arriesgar su proyección provincial en un distrito donde el peronismo ve como le vienen achicando la diferencia hace tiempo? ¿José Lauritto puede garantizar la diferencia que marcan las encuestas en Concepción del Uruguay si no va él como postulante? Esteban Paiggio parece el más decidido en Gualeguaychú, pero está a tiempo de cambiar de opinión. ¿Adán Bahl será finalmente el candidato de Bordet a intendente de Paraná, en un escenario enrarecido, sobretodo por la causa judicial de Sergio Varisco, que aspira a ser reelecto? Son preguntas que dejan bastante abierto el abanico de respuestas.


La situación es más llamativa si se considera que en poco más de dos meses deberían convocarse a las elecciones provinciales y municipales, siempre y cuando se mantenga la decisión de realizar los comicios en una fecha diferente a la de las elecciones nacionales. Esa fecha es el 9 de junio y la posibilidad de convocatoria expira el 10 de enero. Sin embargo, siendo o no esa la decisión final del gobernador; la elección nacional de octubre todavía puede deparar algunas sorpresas. Posibilidad de cambios Los intendentes bonaerenses de Cambiemos llegaron a un acuerdo el viernes para impulsar la idea de Jorge Macri de abrir el debate sobre la “inutilidad” de las PASO y pedirle al Gobierno nacional que las elimine. De ese tema se habló n el Foro de Cambiemos en Vicente López, donde el primo del Presidente ofició como anfitrión y aprovechó para reflotar esta propuesta en la que viene trabajando desde hace meses, cuando fue a planteársela a Mauricio Macri y a la mesa chica de la Casa Rosada. Algunos intendentes confiaron en que tras la votación del presupuesto, el presidente impulse el tratamiento legislativo del tema.


En la provincia de Buenos Aires, donde vota medio país, se entiende que las PASO sólo colaborarán en la unificación de la oposición. Esa es la mirada que tiene incluso la gobernadora María Eugenia Vidal En la cumbre estuvieron varios legisladores de Cambiemos, que dijeron estar a favor de la medida cuyo argumento oficial para poner el tema en discusión es que la elección intermedia cuesta –según los números que repiten en Cambiemos– casi 6.000 millones de pesos. Un monto desmesurado para un año en el que se busca llegar al déficit cero. Incluso en el gobierno imaginan aliados circunstanciales de importancia. “A las expresiones de izquierda les conviene eliminar las PASO y probablemente al massismo también, porque así no perderían votos por migración del voto útil. También les conviene a los medios de comunicación que se liberan de los espacios cedidos a los partidos políticos que no les reditúan y les espanta a los anunciantes habituales que no quieren quedar atrapados en medio de la campaña electoral”, analizó una nota de La Política On Line de este fin de semana. En el massismo y en el PJ no hay consenso para que voten a favor de la iniciativa. Por eso, otro sector de Cambiemos explora incluso la posibilidad de hacerlo por decreto. En caso de avanzar esa modificación, se mantendrían las primarias para las elecciones provinciales y municipales y se eliminarían para las nacionales.

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