Secciones
Redes Sociales

Alertan sobre modalidades de delitos aprovechando la cuarentena obligatoria

Plataformas on line y redes sociales son hoy el escenario propicio para estafas o fraudes. Los usuarios desprevenidos suelen ser las víctimas.

Domingo 03 de Mayo de 2020

Desde que se decretó el aislamiento preventivo obligatorio para frenar el avance del coronavirus en la Argentina, los recursos tecnológicos cobraron un rol fundamental, no solo para poder comunicarse con los allegados a través de las distintas redes sociales y plataformas, sino también para poder hacer trámites y pagar deudas y compras on line sin tener que moverse del domicilio.

Pero si bien en la mayoría de los casos el mundo virtual simplifica muchas transacciones y genera comodidad, no es el 100% seguro y se deben tomar recaudos para no sufrir estafas o fraudes. Quienes perpetran estos hechos aprovechan el desconocimiento y la necesidad de la gente, que muchas veces advierte el engaño cuando ya es demasiado tarde.

El comisario principal Javier González, jefe de la división Delitos Económicos de la Policía de Entre Ríos, comentó a UNO que si bien no aumentó este tipo de ilícitos, sí fueron cambiando las formas, atento a la situación actual.

Uno de los delitos más frecuentes en el contexto actual son las ventas fraudulentas a través de redes sociales, en las que un supuesto comerciante ofrece un producto pero luego de recibir el pago a través de transferencia bancaria o con tarjeta de crédito o débito, no concreta la entrega y bloquea al comprador o borra el sitio desde el que hizo la operación. “Este tipo de delito informático sí se ha incrementado. Hoy se venden muchas cosas por Internet con el tema de la pandemia y mucha gente está en su casa”, expresó.

A su vez, sostuvo: “Mucha gente ha comprado cosas y no le han llegado. Por ahí recurren a una página trucha de Facebook con el nombre de algún negocio que sí existe y por eso confían, cuando en realidad quien se hace pasar por vendedor no tiene vínculo alguno con ese comercio y comete la estafa de esta manera”.

En este marco, observó: “Todas las redes sociales y el llamado telefónico son las herramientas que las personas inescrupulosas tratan de usar para lograr que les hagan hacer una transferencia bancaria. Y lo que más está sucediendo es que le solicitan a la gente los datos personales de las tarjetas y los utilizan para hacer compras on line a nombre del damnificado. Están muy activas las redes sociales con esta situación y eso también ayuda a que se vulnere la identidad de las personas, al estar todo el mundo conectado durante bastante tiempo del día”.

En algunos casos se promueven ventas de algún artículo costoso a través de Internet, como algún motor de lancha o un vehículo, y a quien se siente atraído por el producto y por el precio se le pide una seña para reservarlo, pero en realidad las intenciones son otras: “Los supuestos vendedores logran que el interesado les proporcione sus datos personales y los usan para alguna compra fraudulenta, o lo hacen ir a un cajero y terminan haciéndole sacar un crédito y transfiriendo ese dinero del préstamo a los delincuentes sin que se dé cuenta en el momento. Es el ardid y el engaño que está sucediendo con los llamados telefónico o las redes sociales”, afirmó el funcionario policial.

Por otra parte, sostuvo que resolver estos hechos conlleva su complejidad, sobre todo en los trámites en que hay que pedir informes a las entidades bancarias, que mediante oficio deben informar quién es el titular de la cuenta a la que fue derivado ese dinero de forma fraudulenta. De acuerdo a la experiencia, González indicó que la mayoría son de Rosario, Córdoba o Buenos Aires, y aseguró: “A veces son cuentas que son abiertas momentáneamente o tienen una apertura de seis o siete meses, y una vez cometidos los fraudes las cierran. Pero de todas maneras siempre hay una identidad de una persona, la cual va a tener que ser la responsable de explicar cómo llegó ese dinero a su cuenta”.

Asimismo, expresó que los bancos deben estar atentos al momento de abrir una cuenta a una persona, verificando que realmente tenga actividad económica o alguna solvencia para tenerla activada. “Hemos detectado cuentas de personas que son indigentes, y al abrirlas ya le pueden extender una chequera, por ejemplo, y con esa chequera los estafadores, los que están en el tema de los fraudes, empiezan a hacer compras. En general al cheque tratan de ubicarlo cerca del fin de semana, cuando no se puede hacer una consulta bancaria, y el vendedor se encuentra con que no tiene fondo una vez que ya se llevaron la mercadería. Resulta que esa cuenta es de un hachero que está en el campo, que no lo ubican y ahí empiezan los grandes problemas”, explicó.

Por otra parte, recordó un caso reciente de suplantación de identidad en Paraná que fue judicializado. Se trata de dos señoras que son madre e hija y hace años le venían robando la identidad a una persona para sacar préstamos y demás, las cuales ya fueron condenadas por distintas estafas con tarjetas de crédito y cuentas bancarias, pero cumplían la pena en su domicilio. La damnificada ya había sido víctima de estas mujeres y en la desesperación le pidió a sus hijos estar incluida en el Veraz para que no puedan sacar más créditos a su nombre, según contó el comisario a cargo de Delitos Económicos, quien relató: “Hace dos fines de semana atrás se hizo un allanamiento en el domicilio y se secuestraron pruebas. Habían sacado un préstamo de 50.000 pesos e incluso abrieron un plazo fijo. En el banco se hicieron pasar por ella y aludiendo a un cambio de domicilio pidieron que les envíen la tarjeta de débito a su casa”.

Cuando ocurren hechos de este tipo, González hizo hincapié en que primero hay que judicializar la causa: “Es importante hacerlo cuando hay un fraude o una estafa, y de ahí en más la tarea investigativa es tratar de establecer los medios de prueba que necesita el fiscal para que sea juzgada la persona imputada”.

Otro tema al que hizo alusión fue a las ya conocidas estafas telefónicas, donde a la víctima se le hace creer que ganó un premio importante y debe acercarse a un cajero a cobrarlo, pero también lo engañan y siguiendo las indicaciones del interlocutor, sin advertirlo, termina sacando un préstamo y transfiriéndole el dinero al delincuente. Sobre este punto, confió en que hubo muchos casos en que se detectó que las llamadas provenían de celulares de unidades penales de Córdoba u otras provincias, y aconsejó estar alertas en la actualidad, cuando a numerosos presos se les otorgó un permiso de usar celular al restringir las visitas para prevenir el coronavirus. “Hay que tener en cuenta que nadie regala nada y hay que estar atentos si a uno le ofrecen una gran cantidad de dinero de este modo, porque seguramente se trata de un fraude. Muchas veces las víctimas de estos engaños son los adultos mayores y las familias tienen que informarles de este ardid para que no los estafen”, recomendó.

Por último, concluyó: “La mejor manera en que la gente puede prevenir es estando informado. Y hay que recalcar que por teléfono o redes sociales no se brinden datos personales ni de las tarjetas de débito o crédito. Cualquier consulta o duda pueden llamar al 911, que activa un protocolo y nos avisan a nosotros, o al (0343) 4209997”.

Efecto cuarentena

El comisario González señaló que a principios de este mes las propuestas de nuevos beneficios sociales, como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) destinado a los sectores más vulnerables y a una franja de la población que se vio afectada por no poder trabajar en el contexto de la cuarentena generó la aparición de falsos gestores de la Anses que intentaron quedarse con dinero de quienes solicitaron este recurso. En este marco, destacó que al alertar sobre esta situación la cantidad de casos a través de esta modalidad delictiva se redujo.

Asimismo, contó: “Un hecho que ha mermado mucho ahora que rige el aislamiento es el cuento del tío, en el que llamaban a algún adulto mayor, haciéndose pasar por un familiar, y le decían que le iban a cambiar los billetes que tenía ahorrado porque iban a salir de circulación, por ejemplo, y pasaba alguien por la casa a llevarse el dinero con este artilugio”.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario