Alerta por el gusano gigante del riñón: hay casos en Bajada Grande

Tras constatar casos del parásito en Paraná, veterinario advierte sobre los riesgos de alimentar perros con pescado crudo.

10:19 hs - Jueves 14 de Mayo de 2026

En Paraná, específicamente en la zona de Bajada Grande, se registró la presencia del parásito Dioctophyme renale, conocido como el gusano gigante del riñón. Este parásito, que afecta principalmente a los perros pero que también representa un riesgo de zoonosis para los humanos, se aloja habitualmente en el riñón izquierdo del animal debido a su proximidad con el estómago. La infección se produce cuando los perros ingieren pescado crudo o desechos de pesca que se encuentran en la costa.

La situación es crítica ya que el parásito consume la estructura del riñón (parénquima renal), y en muchos casos la única solución es la amputación del órgano afectado.

Al respecto, el médico veterinario Rubén Rodríguez indicó a UNO: “El Dioctophyme renale es un parásito del que ya hemos detectado varios casos en la zona de Bajada Grande de Paraná. No se veía tanto en la ciudad anteriormente, pero ahora se están observando bastantes casos y es muy probable que existan muchísimos otros que actualmente no están siendo diagnosticados. Justo hoy, por ejemplo, estamos realizando una tomografía de un perrito que ya no tiene un riñón, el cual proviene de la zona de Colastiné. En su historial clínico figura que anteriormente ya le habían tenido que extirpar el riñón izquierdo justamente por este problema de la Dioctophyme”, contó.

Además, explicó que los síntomas, como la orina con sangre, suelen aparecer de forma tardía, cuando el daño ya es severo, debido a que el otro riñón puede compensar la función renal hasta que la enfermedad está muy avanzada. Para prevenir esta patología, sostuvo, se recomienda no alimentar a las mascotas con pescado crudo y evitar que los pescadores dejen desechos en las orillas.

“Es una patología bastante agresiva para el perro porque el parásito termina alojándose en un riñón, generalmente el izquierdo debido a su cercanía anatómica con el estómago”, indicó el entrevistado y añadió: “El ciclo de infección es sencillo: el animal ingiere pescado crudo o restos que los pescadores dejan tirados en la costa. Una vez dentro, la larva madura, perfora el estómago y migra hasta el riñón, que es su ‘lugar soñado’, aunque a veces pueden encontrarse ejemplares ectópicos en la cavidad abdominal, cerca de la vejiga”.

Según lo indicado por el especialista: “Una vez que el gusano se instala, comienza a consumir la estructura del riñón (el parénquima renal). Es una situación grave porque, en el mejor de los escenarios donde logramos un diagnóstico, la única solución suele ser la amputación del órgano afectado y la extracción de cualquier otro parásito que ande suelto por el abdomen. Los síntomas principales incluyen la presencia de sangre en la orina. Sin embargo, es muy difícil detectar la insuficiencia renal a tiempo porque, mientras un riñón esté sano o el otro funcione apenas al 30%, el perro no mostrará signos evidentes de malestar, lo que hace que los dueños se den cuenta cuando el daño ya está muy avanzado”.

Rodríguez también mencionó que es “fundamental que quienes tienen mascotas no les den pescado crudo, ya que al cocinarlo se corta el ciclo del parásito. Es alarmante ver casos de cachorros que terminan con un solo riñón y con su vida en riesgo por algo tan evitable como ingerir restos de pesca en la costa”.

Perro parasito

Alerta por el gusano gigante del riñón: hay casos en Bajada Grande

La mascota preferida

Existe una tendencia mundial, impulsada principalmente por los millennials, hacia la elección del gato como mascota por encima del perro. Este cambio en la tenencia responsable se debe a que los felinos requieren menos cuidados sanitarios y de alimentación en comparación con los canes, además de ser más económicos.

Muchos hogares optan por los gatos debido a que demandan menos tiempo y obligaciones diarias, adaptándose mejor a un estilo de vida con menos requisitos de espacio y mantenimiento. Asimismo, los gatos tienen una capacidad natural mayor para encontrar refugio por sí mismos, aunque los especialistas subrayan que siempre es mejor brindarles las condiciones óptimas de resguardo dentro del hogar.

Tal lo explicó el profesional: “A nivel mundial se está viendo un cambio en la tendencia de elección de mascotas. Esta nueva generación de millennials busca, quizás, menos compromiso y menos obligaciones, y el gato se adapta bien a ese estilo de vida porque tiene menos requisitos y se arregla con menos cosas”.

“Mucha gente, inclusive parejas que optan por no tener hijos, terminan adoptando un gato porque requiere mucho menos cuidado que un perro. Tienen menos exigencias en el aspecto sanitario y también en lo que respecta a la alimentación en general”.

“Los gatos comen mucho menos que los perros, lo que los hace mucho más económicos en ese sentido para sus dueños. Es una realidad que la gente ha empezado a optar más por ellos debido a que demandan menos cuidados y obligaciones diarias”.

Consideró además que a su criterio se está humanizando demasiado a los animales. “Y no es bueno, porque estamos llegando a un punto donde no dejamos que el perro sea perro. Esto representa un problema serio porque el animal no logra entender cuál es su lugar dentro de la familia, que para él funciona como una manada, lo que termina derivando en problemas de agresión y accidentes que son, en realidad, culpa de esta humanización. Esta tendencia también va en detrimento de la salud física, ya que hoy observamos patologías con una frecuencia que antes no se veía, como las alergias y las atopías. Esto se debe en parte a la selección genética por cuestiones puramente estéticas, como buscar colores blancos o claros, lo que ha traído aparejados serios problemas de piel en razas como el Bulldog Francés. Incluso los cuidados que creemos que son buenos, como llevarlos a la peluquería cada semana o bañarlos muy seguido, terminan siendo perjudiciales. Al bañar al animal en exceso, barremos literalmente la barrera dérmica natural compuesta por bacterias y hongos que mantienen la piel sana, permitiendo que otras enfermedades aprovechen para atacar el organismo. Los extremos nunca son buenos y hay que buscar un término medio”.

Protección de mascotas ante el descenso de las temperaturas

Ante el descenso de las temperaturas, la salud respiratoria de las mascotas corre riesgos significativos. El frío extremo puede provocar que el moco de los senos paranasales se cristalice, perdiendo su función de atrapar virus y bacterias, lo que deriva en patologías graves como la neumonía. Para mitigar estos riesgos, se aconseja el uso de “ponchitos” o abrigos, que evitan la pérdida de calor por convección y contacto con el viento frío.

“El uso de ponchitos es fundamental para evitar la pérdida de temperatura por convección y por el contacto directo con el viento frío. Al colocarles un abrigo, evitamos que el viento termine enfriando el cuerpo del animal, lo cual es un pilar importante de la tenencia consciente”, dijo Rodriguez.

Además del abrigo físico, es fundamental proporcionar un refugio seco y protegido del viento.

“Para proteger a un perro del invierno, nada es exagerado: si el dueño quiere tenerlo en una habitación cerrada con calefacción, es lo mejor que puede hacer. Es vital resguardarlos de la helada con un refugio, una casita o al menos un techo, y protegerlos especialmente del viento, que es tan peligroso como el frío mismo” dijo el especialista y añadió: “En cuanto a la alimentación, lo que más necesita el animal en invierno es un aumento de las calorías diarias. Ayuda muchísimo ofrecerles la comida tibia, a una temperatura de entre 60 y 70 grados (dejándola entibiar un poco para que no se quemen), ya que ese aporte de calor interno les permite combatir mejor las bajas temperaturas”.

“Aunque el gato siempre encuentra la forma de refugiarse por su cuenta, en el caso de los perros debemos estar más atentos. Es un error pensar que porque antes vivían en el monte pueden resistir todo; la alimentación y la expectativa de vida eran distintas, y hoy debemos asegurarles condiciones que no fuercen sus defensas fisiológicas”.