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Abigeato

Alarma el aumento exponencial de los casos de abigeato en Entre Ríos

Si bien se intensifican los controles, la ausencia de condenas alienta un delito con graves consecuencias para los productores rurales.

Viernes 22 de Noviembre de 2019

El abigeato crece exponencialmente en Entre Ríos y hay departamentos donde la situación es alarmante. La Paz, Paraná y Gualeguaychú son los que en los últimos meses registraron más casos de esta modalidad delictiva, que afecta severamente a los productores.

Desde la Dirección de Prevención de Delitos Rurales de la Policía de Entre Ríos trabajan intensamente para controlar este flagelo. Sin embargo, la mayoría de los delincuentes que son aprehendidos, incluso en flagrancia, queda en libertad por decisión de fiscales o jueces, y la mayoría de estos delitos quedan impunes.

El comisario general Nelson Vega, director de Prevención de Delitos Rurales, contó a UNO que la mayoría de quienes de dedican a esta actividad y son identificados, reinciden. “La mayoría de los que delinquen en abigeato son los mismos. Son pocos los nuevos que incurren en esta modalidad delictiva. Generalmente son personas que conocen el campo, son del ámbito de la caza, saben de manejo de animales y son hábiles para matar el animal y para carnear”, afirmó, y agregó: “En cada Departamento hay grupos que se dedican a esto y decimos que son siempre los mismos porque es el mismo modo de matar al animal, de cortar, de despostar, de cuerear”.

Según comentó, generalmente operan en horario nocturno en los ejidos de alguna localidad, en campos grandes alejados de cualquier vivienda, donde hay animales sin cuidador: “Evidentemente hacen inteligencia antes del robo”, dijo, y señaló: “Nosotros tenemos operatividad sobre todos los departamentos de la provincia, con una o más brigadas, incluso las islas del río Paraná que corresponden a Entre Ríos, y desde antes de fines del año pasado el abigeato viene creciendo en escala. Este año es notable el aumento de carneadas, por ejemplo en el Departamento La Paz, en zonas de ejidos, en campos que están a unos siete kilómetros de los pueblos, como pasa en Santa Elena, o en Bovril. Estos últimos meses también se incrementó el abigeato y carneadas de terneros en la zona de Paraná Campaña, en lugares como María Grande, Cerrito, Viale, Tabossi, Sosa”.

El comisario refrió que muchas veces los productores no denuncian cuando se trata de una carneada chica, de ovejas, o terneros. “Lo hacen cuando ya le carnearon dos o tres veces anteriores”, indicó.

“Otro Departamento que también es una zona complicada por esta situación es Gualeguaychú, donde se carnean de a dos o tres vacas, o terneros, o vaquillas en Gualeguaychú”, explicó, y manifestó que hace unos cuatro años era un lugar donde había una alta tasa de abigeato, luego se controló con la presencia de cuatro brigadas en vez de una, pero este año se incrementó nuevamente.

“En zonas como Santa Elena, Bovril, zonas de Paraná Campaña, Gualeguaychú, Concordia –que hoy está bastante tranquilo– cazan con armas, con fusil, son armas de calibre pesado, de riesgo incluso que una bala perdida ponga en riesgo a cualquier habitante rural”, advirtió el funcionario policial.

A su vez, analizó: “No roban por hambre. Son bandas delictivas que se dedican a carnear y revender, sobre todo en barrios más carenciados, donde aprovechan la necesidad de la gente y ofrecen la carne de boca en boca, o a través de WhatsApp o de Facebook”. No obstante, la Dirección de Prevención de Delitos Rurales también se encarga de controlar las carnicerías de distintas localidades, donde también encuentran a menudo carnes que proceden del abigeato y de faenas clandestinas, y al respecto, comentó: “Controlamos que tengan factura, remito y que las carnes estén selladas, entre otras cuestiones. Lo robado es totalmente clandestino, no tiene ningún control sanitario y en la carne puede haber algún tipo de contaminación, con el pasto, con la tierra, donde estuvo oculta o la tenían depositada. Si no está bien cocinada es probable que puedan trastornar la salud del consumidor, sobre todo de los menores. Muchas veces pasa que las ovejas son desparasitadas y por un mes no se puede consumir esa carne por el efecto residual del remedio, y los delincuentes las carnean sin considerar esto”.

Por otra parte, indicó que en esta época, cerca de las Fiestas, se incrementa el abigeato de ovinos: “Esta es la época del robo y la carneada de oveja. Los productores casi no lo denuncian. Hasta se ha achicado el stock de ovejas de los departamentos de la provincia por este motivo en los ultimos años, ya que no hay sanciones ni condenas en el delito de abigeato y para los delincuentes no hay escarmiento. No quedan presos, ni siquiera en flagrancia, salvo una excepción que hubo en Victoria donde hace poco agarramos a tres en vehículos con seis ovejas y a los autores del hecho le dieron una preventiva de 20 días y una condena en un juicio abreviado de tres años en libertad condicional”, destacó, pero a la vez lamentó: “Hemos tenido otro caso esa semana en el ejido de La Paz, con 12 ovejas carneadas, se encontró en un vehículo a dos mujeres que fueron a buscar a los cuatro carneadores, manchada la ropa con sangre, con cuchillos, con todos los elementos, porque el mencho de la estancia los ve y avisa, y ni siquiera estuvieron presos, solo nos dieron órdenes de identificarlos y dejarlos en libertad. Esto es lo que desanima al productor, y también al policía que pierde horas en el campo recorriendo los caminos. Las autoridades judiciales tienen que aplicar el sentido común también en la aplicación de la norma”.

“Para el productor es una pérdida muy importante, y para el Policía es un riesgo y un desaliento también, porque el incentivo del policía es: nos sacrificamos, lo perseguimos, lo agarramos y valió la pena porque quedó preso”, añadió.

Por otra parte, Vega subrayó: “Para prevenir les sugerimos hacer reuniones permanentes, que estén comunicados entre ellos. Si tienen campos en entradas por caminos vecinales mantenerse en contacto por si escuchan pasar algún vehículo desconocido y que en ese caso den aviso enseguida al vecino de más adelante y también a la Policía, entonces se planta en algún lugar, en un cruce de camino y lo identifica. Muchas veces nos encontramos con cazadores furtivos que cazan en la vía pública, que está prohibido, y otras veces con sospechosos de ir a buscar terneros o corderos. De esa forma prevenimos, porque eso frena el ingreso de cuatreros a la zona”.

Por último, resaltó: “En Tatutí me comentaban que hicieron una comisión, y en un recorrido importante por ripio en la zona de Chajarí y San Jaime ya colocaron cinco cámaras. Hay una comunicación permanente de día y de noche, se están consultando entre vecinos y avisan a la Policía, que está mirando la cámara, si hay alguien que no es de ahí. Si el policía no lo conoce sale al cruce, lo identifica, pregunta hacia dónde se dirige, a qué se dedica, y lo registra en planilla. Eso al que va con malas intenciones ya lo desalienta, porque quedó identificado. Hay gran conformidad por esta nueva modalidad de trabajo que tienen desde el año pasado y está dando resultados”.

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