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Al galope

Ana Orbes tiene 24 años y su pasión por los caballos la hizo elegir una vida junto a ellos. Acrobacias, saltos, entrenamientos son parte de su rutina en el establecimiento ecuestre El Nogal.

Domingo 28 de Abril de 2019

Nació entre caballos, sus padres le transmitieron la pasión por ellos desde muy pequeña.

Diario UNO reflejó sus logros en el año 2006 cuando apenas tenía 11 y ya se proyectaba como la gran promesa de la región. En aquella nota, la amazona recordó sus inicios y dijo: "Monto desde los 3 años y la verdad es que estoy re contenta por todo lo que conseguí a los largo de los años" y describió la sensación de lo que significa montar a diario: "Es muy lindo. Te da un poco de impresión cuando saltás pero es algo que pasa enseguida. Después te das cuenta lo que saltaste".

Hoy -13 años después- los caballos son su vida y no piensa en otra cosa que trascender junto a ellos.

En diálogo con UNO describió sus sentimientos sobre los equinos con los que trabaja en el establecimiento ecuestre El Nogal, ubicado en calle Balbín 1648 de Paraná.


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¿Desde cuándo estás en contacto con los caballos? ¿Cómo se dio y qué descubrís cada día trabajando en El Nogal?

—Nací entre caballos, mis padres me transmitieron la pasión por ellos desde muy pequeña ya que comenzaron con el establecimiento unos años antes que yo naciera. A los 4 años debuté en mi primer competencia con mi pony Piojito, y desde entonces siempre hubo un caballo. A medida que fui creciendo fui creando vínculos más fuertes, de competencia en competencia, de premio en premio. A los 12 años fui seleccionada para representar a Argentina en un campeonato Americano de Salto, con Gringa, mi gran compañera de vida. Fui medalla de bronce por equipos y eso -sumado a tres campeonatos Nacionales y varios regionales- forman hoy mi curriculum deportivo. El paso de los años y los caballos me hicieron entender que mi pasión estaba en el contacto con ellos, en la relación y la confianza mutua, me dejan hacer lo que hoy me llena el alma. Siempre me tocaron caballos difíciles, los que nadie quería montar y con poco tiempo se convirtieron en grandes compañeros para mi.

Ecuestre engloba variadas actividades con los caballos o referidos a ellos. ¿Cuál es la que preferís?

—De las disciplinas ecuestres siempre me dediqué al salto, hoy en día estoy iniciando mi escuelita de volteo, el cual consiste en hacer acrobacias sobre el caballo en movimiento. También siempre hicimos con mi viejo amanse y doma, siguiendo una ideología de no violencia, de liderazgo y de respeto por los seres más importantes para nosotros.

¿Cómo describirías la relación que se entabla con el equino?

—No hay nada humano que pueda usar para referirme a mi relación con mis caballos. No con todos podes tener un vínculo tan cercano, sino que personalmente creo que cada caballo te elige y te abre puertas para llegar a él. Gringa y Arandú fueron y serán mis compañeros de vida y mi motivación para seguir.

El año pasado en el establecimiento se realizó una experiencia de Doma India Scarpati. ¿Por qué te interesa que se conozca esa filosofía?

—En realidad viene de mucho antes, mi viejo siempre me habló de ellos, seguíamos algunos de sus métodos pero nunca tuvimos la posibilidad de conocerlos, hasta que me aventure a ir a buscarlos para entender todo lo que había vivido de chica y me encontré con una gran familia, de la cual me siento parte. El motivo por el cual los traje a mi casa fue principalmente como forma de devolución hacia mis padres, para que puedan conocerlos como yo y para acercarle a la gente del ámbito del salto y de la zona un pensamiento distinto y muy necesario acerca de la doma y el amanse.

Te describís como futura bióloga conservacionista, amante del aire, el circo y los caballos. ¿En ese orden se dan tus prioridades? ¿Cómo combinas las tres actividades?

—¡Los caballos ante todo! No conozco ni quiero una vida sin ellos. El circo llegó a mi vida a los 12 años, me sigo formando hasta el día de hoy. Tuve una beca muy importante del circo de la Arena y hoy en día doy clases de Acrobacia Aérea en Paraná y en Santa Fe. Gracias a mi pasiones conocí el Volteo, que une estas disciplinas. También soy estudiante de licenciatura en Biodiversidad, ya en el último tramo de la carrera, la conservación y el respeto por la naturaleza son bases fundamentales en mi vida.



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Se acerca la gente a realizar actividades ecuestres (saltos, equinoterapia) o hay cierto prejuicio sobre que es una actividad cara.

—El Nogal, nuestro establecimiento, es una gran familia. Mis padres le abren las puertas de nuestra casa y de su corazón a muchos. Actualmente tenemos más de 70 alumnos, desde iniciales, hasta de alta competencia, también hacemos equinoterapia o -como nos gusta llamarlo a nosotros- equitación adaptada. Todo gracias a la magia de los caballos. La equitación es un deporte que lo puede hacer cualquiera que merezca el respeto de un caballo.

¿Cómo es un día tuyo?

—Mis días son entre gimnasios, caballos, aulas de la facultad (de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral en el barrio El Pozo de Santa Fe) y más caballos.

¿Cuáles son tus objetivos?

—Mi deseo es ingresar a una compañía en Canadá que se llama Cavalia. Se trata de un circo de caballos que trabajan con alrededor de 80 en escena. Junto a la acrobacia, el salto, el volteo y todo lo que me puedo imaginar en mi vida. Sin divagar tanto, quiero lograr hacer destrezas con caballos en libertad, tanto montada como pie a tierra, es en lo que vengo trabajando ya hace un tiempo y hoy me llena más que las competencias.

¿Cuál fue la mejor y cuál la peor experiencia que viviste hasta el momento tanto en el aire, el circo o con los caballos? (por ejemplo, si te caíste de un caballo)

—Caídas y golpes tengo miles, pero ninguno me dejó sin hacer lo que amo. Mi peor experiencia, sin dudas, fue la muerte de mi yegua Gringa. Ella nació en el patio de casa dos meses después de que nací yo, nos criamos juntas y además de eso fue gracias a quien alcancé todos mis logros deportivos. El día que me enteré que murió de manera trágica decidí no volver a tener ningún vínculo con un caballo, y pensaba cerrar esa etapa en mi vida. Pero por suerte y con el apoyo de mis padres llegaron más caballos que se merecían una oportunidad. Así nació -también en casa- Quidam, mi potro indomable. Al poco tiempo llego Arandú, mi gran amor. Un caballo muy feo y muy flaco que corría carreras y no se dejaba tocar. Hoy en día tengo un vínculo muy fuerte con él. Le enseñé a confiar en la gente (que no fue nada fácil), a saltar, a hacer volteo y a jugar conmigo. Con él entreno en libertad y le deposito mi vida y mi integridad física para que él también pueda hacerlo.


Ana por Ana


Su familia son papá Peto y mamá Nora. "Y todos los nogaleros que comparten el día a día con nosotros. Todos compartimos por suerte la misma pasión, y eso es lo que más nos une", aseguró.

Sobre su lugar de trabajo contó: "El establecimiento lo formaron mis viejos. Mamá siempre fue la encargada de los iniciales y los equinos, llena de amor y de paciencia. Y papá es el instructor de equitación, a cargo de la parte deportiva y competitiva. Hoy lo manejamos los tres. Yo sumé aparte de mis alumnos de salto, a mis chicos de volteo.

¿Como describirías a Ana Orbes?

—Como una loca de los caballos, adrenalínica e inquieta. Siempre tratando de obtener un poquito más de cada cosa que se propone. No creo que existan límites y creo que el aprendizaje es constante, siempre hay que buscar cosas nuevas.



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Frases


"La equitación es un deporte que lo puede hacer cualquiera que merezca el respeto de un caballo".


"Quiero lograr hacer destrezas con caballos en libertad, tanto montada como pie a tierra".


"No creo que existan límites y creo que el aprendizaje es constante".


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Consideraciones


Volteo: es una disciplina de equipo con un valioso sentido socializador. Es una especialidad ecuestre de alto rendimiento o recreativa. Es único y especial para niños, adolescentes y jóvenes. Es mixto. Ideal para disfrutar durante el tiempo libre. Es una mezcla entre gimnasia y ejercicios artísticos sobre un caballo galopando en círculo, de esta manera es la forma de iniciarse en el deporte hípico ya que le da a los niños los elementos necesarios para desarrollar un excelente deportista y futuro jinete.

Doma India Scarpati: es un método de amanse y doma de caballos que es a su vez una filosofía de vida. Su creador Oscar Scarpati Schmid le dio el nombre Doma India a su método homenajeando la cultura Ranquel de donde proviene en gran medida el origen de esta linea filosófica y esta metodología sobre como abordar a los caballos. Amor y comprensión son los distintivos de esta escuela que incluye a personas de todas las culturas, géneros y condiciones como así también a todos los caballos sin distinción de razas.

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