Descubriendo Entre Ríos

Aixa asumió el cargo que hace 48 años arrebataron a su mamá

Reconocen la cadena de obras, saberes y luchas, con una marca emotiva hasta las lágrimas, en la nueva conducción de una facultad que no olvida.

Sábado 30 de Abril de 2022

Largos y cálidos abrazos, aplausos sostenidos, ojos con brillos, palabras quebradas por la emoción, y no es para menos: a 48 años del golpe de mano que en 1974 volteó a punta de pistola a la decana de la facultad, su hija asume en el mismo cargo. Eso ocurre en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos -UNER- y se despliega ante nuestra mirada como una intensa historia, plena en rincones que no dejan de sorprender a la comunidad paranaense.

“Estamos en el auditorio que lleva el nombre del periodista argentino Rodolfo Walsh. El 25 de marzo de este año se cumplieron 45 años desde su desaparición durante la última dictadura cívico militar, cuando lo secuestró un grupo de la Escuela de Mecánica de la Armada. En nuestra facultad, como en tantos otros lugares, Rodolfo Walsh sigue presente a través de lo que su legado y compromiso ético periodístico nos convoca a pensar. En los talleres de periodismo seguimos leyendo y compartiendo parte de su nutrida producción periodística que, a pesar de los años, mantiene actualidad”.

Así comenzó Aixa Boeykens, al asumir el cargo de Decana de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER, sus referencias al periodismo ante un salón lleno de profesores, estudiantes, comunicadores, familiares, que minutos antes habían ovacionado a la decana saliente, Gabriela Bergomás, en un encuentro sin pase de facturas ni excusas por las herencias recibidas. Raro en la Argentina.

Conocida en la capital entrerriana por sus aportes periodísticos, con preferencia en el plano social, y también en la militancia sindical, además de su trayectoria en cátedras universitarias, la doctora Boeykens dedicó buen aparte de su discurso a esa profesión. “El periodista y profesor de esta facultad, Guillermo Alfieri, era una de las personas que -durante los años en que estuvo a cargo de los talleres de Redacción- convidaba la lectura de parte de las obras periodísticas de Walsh”, recordó.

Bien público

“Hablamos de periodismo y, como venimos hablando de una facultad y universidad respetuosa de los derechos, nos parece importante detenernos en lo que supone el ejercicio del derecho a la comunicación. Es decir, el derecho colectivo a producir y recibir información diversa, plural y de calidad. En una carrera de Comunicación Social creemos relevante que desde la facultad aportemos al debate público con problemáticas relacionadas con las distintas dimensiones de la comunicación como bien público, así como la vinculación con el mapa comunicacional de nuestra región. En ese contexto, los medios públicos de comunicación de la provincia y la región y el sistema de medios de la UNER nos convocan especialmente a un trabajo articulado, estrecho y creativo”.

“También es necesario acompañar las propuestas periodísticas de nuevos medios autogestivos que logran desarrollar contenidos creativos y rigurosos, así como los diferentes espacios que ocupan en nuestra región los grupos de comunicación comunitaria, que tienen un lugar reconocido en la facultad. Además de lo que ya se viene llevando adelante esperamos poder planificar trabajos conjuntos con las y los periodistas, con los medios de comunicación y otros actores sociales para contribuir a desarrollar investigaciones, propuestas de formación u otras actividades que aporten al desarrollo de una comunicación plural, democrática y de calidad”.

Al lado de Boeykens estaba el periodista y vicedecano electo Carlos Marín, de larga y provechosa tarea en El Diario de Paraná, principalmente en las páginas culturales. Para subrayarlo porque es la primera vez que esta facultad, con carreras principales de Educación y Comunicación, encuentra al frente a dos periodistas, a quienes se ha sumado, como nuevo Secretario General de la facultad, el docente y periodista Ignacio González Lowy, que edita desde hace años la revista Río Bravo.

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Dupla de periodistas. Boeykens y Marín miran el futuro sin descuidar los aportes de un siglo.

Dupla de periodistas. Boeykens y Marín miran el futuro sin descuidar los aportes de un siglo.

Reivindicar y saludar

“Queremos saludar y agradecer a la gestión que hoy termina y en especial a la decana Gabriela Bergomás. El camino que comenzamos se inscribe en el reconocimiento a la tarea realizada y a la certeza de que tenemos que continuar trabajando para consolidar el espacio público, plural y democrático de esta institución que es nuestra Facultad de Ciencias de la Educación… Tenemos un sentido de afecto, pertenencia y compromiso con nuestra facultad que se sostiene en la certeza de que la educación superior es un bien público y social y un derecho humano universal, tal como lo establece la Declaración de la III Conferencia Regional de Educación Superior”.

Boeykens supo eslabonar la prédica de Alfieri con sus propósitos, la tarea de Bergomás con su gestión, su oficio de periodistas con la inquietud por el estado del periodismo, y también la aguda historia de esa facultad con el presente. Esa fue la primera señal: el reconocer, como lo hizo Walsh, que los saberes, como las luchas, no son islas. “Han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo”, advertía Walsh, y antes que él lo decía el entrerriano Raúl Fernández en su Payada de un federal: “ ¿No es también un proletario/ el paisano de esta tierra/ que se lanza en son de guerra/ con anhelo libertario?”. Más que una pregunta, un rescate del poeta socialista uruguayense de la continuidad de las problemáticas y las luchas, entre aquellas familias que buscaban la independencia y el federalismo, y las que enarbolaban luego los derechos laborales y la unidad de la clase obrera.

Es ese el espíritu, esa la emoción que experimentamos en el auditorio lleno, y con la presencia además de docentes y estudiantes expulsados de facto o perseguidos en los años de plomo, en recuerdo también de los desaparecidos. Un clima de reconocimiento y reflexión que tuvo su momento clave explicado por la decana entrante: “Deseo rendir un homenaje a una generación que formó parte de esta universidad, de este espacio y que apostó a construir una universidad estrechamente vinculada con las necesidades de los sectores más excluidos de la población y con una mirada latinoamericana. En este acto queremos institucional y humanamente reivindicar y saludar al grupo de estudiantes y al de profesoras y profesores que fueron expulsadas y expulsados el 13 de mayo de 1974 cuando se intervino la facultad que estaba a cargo de la decana Susana Froy de Boeykens y la vicedecana Liliana Alcain ”.

El auditorio sabía el hondo significado de esas palabras en una hija que tomaba la posta 48 años después, y comprendió cuando la disertante tomó aire para continuar. “También queremos reconocer a quienes a partir del inicio de la última dictadura cívico militar del 24 de marzo de 1976 sufrieron las diversas consecuencias del terrorismo de Estado. Cuarenta y ocho años después, en otro tiempo histórico y siendo otra persona, me toca formar parte de otro grupo colectivo de gestión que reconoce el legado de quienes nos precedieron en la construcción de una facultad abierta, democrática y vinculada con la comunidad”.

Docentes y estudiantes de entonces, que estaban presentes, fueron convocados al frente y nombrados para el reconocimiento colectivo, ante varias generaciones de egresados y egresadas de las carreras de esta alta casa de estudios.

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Susana Froy, inspiradora de un homenaje a tantas víctimas del despotismo.

Susana Froy, inspiradora de un homenaje a tantas víctimas del despotismo.

Yo tenía dos años

La decana Susana Froy, derrocada por un golpe de facto en 1974, era la madre de Aixa Boeykens. El enlace de las historias resulta en este punto evidente. Y lo que parece un recuerdo sencillo tiene de complejo el señalar atropellos a la educación en plena etapa considerada democrática, y desde un sector político que es gobierno en la actualidad, lo cual genera incomodidades lógicas porque la historia reciente tiene que lidiar con el “obstáculo” de tantos protagonistas vivos, cada cual con su arsenal de argumentos.

“Cuando fue la intervención yo tenía dos años, el 10 de mayo de 1974… Mi conocimiento no es de manera directa, mi mamá fallece por un accidente eléctrico en 1984 (tenia 36 años), y yo tengo un acercamiento a eso muchos años después, cuando empiezo a estudiar Comunicación social, y también trabajando como periodista”, contó Aixa Boeykens en una entrevista de radio Uner Paraná.

Durante una investigación que incluyó el diálogo con los protagonistas, profesores o estudiantes de la época, pudo ahondar en lo que, de niña, sólo escuchó en anécdotas.

En ese mismo programa nos llegó el relato de Carmen Aguiar tomado por la Agencia Radiofónica de Comunicación, referido a las horas de la destitución de Froy a punta de pistola. “Recuerdo también un acontecimiento antes del golpe (del 76) cuando estaba la decana Susana Froy de Boeykens… ya se sabía de la inestabilidad política que había en el país y por supuesto en la universidad. En defensa de la institucionalidad de la facultad hacíamos asambleas y habíamos tomado la facultad. Teníamos turnos, estábamos todo el tiempo acá en la facultad. Recuerdo que a la noche terminé mi turno, me fui, y entró otro grupo de compañeros a la facultad. En esa noche se apareció el Comando Paraná, un grupo de derecha del peronismo que participaba de actividades represivas de los grupos políticos de izquierda de Paraná. Por supuesto que llegaron armados, sustentados por la policía, a los compañeros los hicieron tirar al suelo, y después vino la Policía Federal, los llevaron a la Federal, los pusieron presos ”. Así fue como un golpe de mano truncó el mandato de Froy en la facultad. Un hecho que se repetiría dos años después, cuando el golpe del 76.

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Hay equipo. Las nuevas autoridades realizan su primera reunión.

Hay equipo. Las nuevas autoridades realizan su primera reunión.

Mirada atenta

La misma mirada eslabona momentos históricos y metas para el área de educación. “Desde nuestra facultad tenemos el desafío de defender la función social que estamos llamados a cumplir a través de la enseñanza, de la producción de conocimientos, de la formación de profesionales, de la extensión y de la investigación. Más aún en una casa de estudios que tiene como carrera pionera y central la de, justamente, Ciencias de la Educación. Como plantea la educadora argentina María Saleme de Burnichón, producir conocimiento requiere tener una mirada atenta sobre la realidad que nos rodea, ser capaces de ‘sostener la mirada en la continuidad de la realidad’ para tratar de que esos conocimientos inviten a abrir otros mundos. El pedagogo brasilero Paulo Freire señala que el conocimiento exige una presencia curiosa del sujeto frente al mundo y una búsqueda constante. El acto mismo de conocer reclama una reflexión crítica que implica invención y reinvención”, dijo Aixa Boeykens.

“En el marco de una sociedad con graves problemas sociales, económicos y ambientales, consideramos que nuestra casa de estudios, con sus carreras de grado y las de pre grado junto con otras propuestas de formación… puede y debe cumplir un rol activo en el necesario cambio social, aportando a la búsqueda de soluciones a los diferentes problemas y en la construcción de otros mundos que prioricen la solidaridad”, agregó la decana.

Tras deleitarnos con presentaciones artísticas, con letras de Juan José Manauta y composiciones del Cuchi Leguizamón, los asistentes se dieron a compartir el momento, en un verdadero encuentro, para felicidad del educador y periodista Carlos Marín, que se ha propuesto promover la “pedagogía del encuentro” (Freire) y cultivar los lazos de la comunicación y la educación (¿romper compartimentos?). Ah, porque en esto de eslabonar conocimientos y experiencias la dupla Boeykens - Marín promete, junto a otros miembros de la actual conducción que están en conocimiento de la situación de la comunicación, el periodismo, la cultura, por sus mismos trabajos. Asumieron un 22 de abril, Día de la Madre Tierra, en el auditorio Rodolfo Walsh de la centenaria Facultad de Ciencias de la Educación, y haciendo eje en las luchas de las y los mayores… Muy simbólico. Si las universidades argentinas (como los medios masivos y las aulas) están en debate por reproducir eurocentrismo y servir a la colonialidad y esquivar los desafíos, aquí hallamos desde la primera hora atisbos decoloniales.

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