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Agua potable en Paraná: los interrogantes de un vecinalista

Carlos Alberto Godoy sostiene que la llamada "obra del siglo" en Paraná ha resultado un fiasco porque se convirtió en obsoleta a los 13 años.

Sábado 30 de Enero de 2021

Pocos dirigentes han estudiado y defendido los servicios públicos de Paraná como el vecinalista Carlos Alberto Godoy. Desde el llano, actor principal en las asambleas barriales, participante activo de centros de estudio de prestigio en la provincia, Godoy es hombre de consulta en materia de transporte de pasajeros, por ejemplo, y sus críticas al sistema no muestran puntos flojos. Esta trayectoria le da un aval extra a la carta que acaba de enviar Godoy a la Defensora del Pueblo de Paraná, Marcia López, con inquietudes y preguntas centrales en torno del servicio vital para los paranaenses, el más importante por lejos. Para Godoy, los funcionarios municipales intentan explicar que el altísimo consumo de agua potable en Paraná se debe a vicios de la vecindad, pero otros funcionarios nacionales han señalado problemas de provisión que nadie aclara. ¿Derroche de las familias, deficiencias del sistema, construcción frágil de la obra inaugurada hace apenas una década y que debía durar `casi un siglo según las promesas?

Cálculos que asombran

“Las afirmaciones oficiales hablan de un consumo de 800 litros por persona: esto significaría el absurdo de que una familia compuesta por seis personas consumiría casi un tanque de 5.000 litros diariamente”, indica Godoy, le pone lógicos signos de admiración, y compara: “las poblaciones vecinas a Paraná que tienen sus servicios medidos por caudalímetros fijan una tarifa plana para consumos hasta 12 m3 mensuales. Esto significa en una familia de 4 miembros un consumo diario de 100 litros por persona. ¿Qué diferencia puede haber entre la población de Paraná y la de San Benito que explique un consumo ocho veces más grande?”, pregunta.

Carlos Alberto Godoy pide la intervención de la Defensoría, con un documento fundado que hace imposible mirar para otro lado, y se basa en una denuncia a medias realizada por el titular del Enhosa, Enrique Cresto, en una visita a Paraná el 27 de noviembre pasado. La planta nueva y el sistema de distribución tienen 13 años desde su inauguración, recuerda Godoy, y se pregunta qué quiso decir Cresto con esta afirmación: “No le hicieron el mantenimiento adecuado y hoy tiene problemas”.

Enhosa es el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento, y Godoy entiende que allí archivan información que no han hecho pública. Pero ya veremos que este vecinalista y pequeño empresario de la construcción lleva el cuchillo al hueso.

“Extrañamente los funcionarios locales han pasado por alto estas afirmaciones, a nadie se le ocurrió explicar a qué problemas se refirió Cresto, qué gravedad tienen, qué efectos en el funcionamiento de la nueva planta, qué consecuencias en la producción de agua potable. Todo lo contrario: las declaraciones de los funcionarios se centran en advertir un supuesto ‘alto consumo’. La responsabilidad de la anomalía peligrosa y grave recaería en la propia población, pero sin embargo los funcionarios locales no dan ninguna información concreta sobre la producción real de las plantas y los pozos del sistema. Información necesaria para evaluar correctamente el consumo. ¿Cuáles son los problemas de que habla Cresto: filtraciones en las piletas de la planta? ¿Pérdidas en las cañerías de distribución?”, insiste Godoy para luego señalar irregularidades.

Como conejillos

“Me dirijo a Usted a fin de expresar mi preocupación por la situación del sistema de potabilización y distribución de agua en nuestra ciudad. Me refiero a la realidad de la falta de caudal y presión en el servicio público de mayor importancia considerando la situación de crisis sanitaria que estamos viviendo. Esto sucede en diversos barrios cercanos o alejados de los centros de distribución del sistema, pero notablemente sucede en zonas del centro de la ciudad. A este respecto es muy simbólico un cartel en una oficina pública de Corrientes y Colón dónde se avisa de la suspensión de tareas por la falta de agua”.

Así comienza la carta de Godoy. Y sigue: “la gravedad del asunto no ha encontrado acciones de respuesta o planes específicos de solución urgente elaborados por el gobierno de la ciudad. La perforación y restitución de los antiguos pozos de agua salada considerada como un intento de solución válida, aun siendo una salida absurda, anacrónica, cuestionable técnica y sanitariamente, no logró compensar el déficit de producción agregando despreciables volúmenes al servicio. El envío de camiones tanques a algunos barrios ofende la razón, agrede la dignidad de los ciudadanos de la ciudad capital de la provincia de Entre Ríos. El gobierno, la propia población afectada, los medios de prensa que deberían registrar la realidad, están expresando un grave proceso de acostumbramiento y naturalización de la muy grave y preocupante situación”.

“También se ha generado una ‘grieta social del agua’ producida por la construcción de cisternas en propiedades que resuelven individualmente el problema (y complican la provisión a sus vecinos que no están en condiciones de realizar el gasto de la instalación anexa)”, denuncia el vecinalista.

Como puede apreciarse, la carta contiene una mirada integral de la problemática, diríamos que a Godoy no se le escapa nada. “El sistema de potabilización y distribución de agua es considerado normalmente uno de los servicios públicos de esencial importancia -señala-. En una circunstancia histórica como la que sufre hoy la humanidad con la pandemia del COVID19, la indolencia, impericia y despreocupación con que las autoridades de la ciudad tratan el asunto manifiestan una gravedad indignante”.

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Godoy señala extrañas anomalías en el servicio de agua potable en Paraná.

Godoy señala extrañas anomalías en el servicio de agua potable en Paraná.

“Aun tomando como cierto el consumo declarado por los funcionarios, en una población de más de 250.000 habitantes la demanda del sistema sería cercana a los 200.000 m3 diarios. La información de las páginas oficiales dice que la planta Echeverría puede producir 140.000 m3 diarios, la planta Ramírez ha sido regulada para producir 60.000 m3. Es decir que, sin contar los pozos restituidos y los nuevos, la demanda máxima estaría cubierta por la capacidad de producción proyectada para el sistema. Las anormalidades, ¿estarían entonces en las cañerías de distribución o en el sistema de captación? Sobre la primera cuestión recordamos que durante la construcción era ‘vox populi’ que los caños que se estaban usando no estaban aprobados y que tenían una calidad y manufactura de baja calidad. Las roturas en las pruebas fueron continuas y conocidas públicamente. La explicación que la empresa daba como causa era que se trabajaba con un material nuevo y el personal no estaba suficientemente entrenado; dicho con otras palabras, este sector de la obra fue un gran ensayo (visto con indulgencia; visto con estricto criterio técnico y legal esto puede haber sido un fraude). La historia de roturas en estos trece años es evidencia palmaria de una notable anomalía. En el proyecto de ampliación de la Planta Echeverría anunciado por el actual gobierno nacional, obra que prevé duplicar la producción de agua de esta planta, también está previsto un nuevo muelle en la toma y llamativamente el reemplazo de la cañería de distribución colocada hace trece años. En el análisis de las anormalidades del sistema y dadas las evidencias que confirmarían la situación de probable irregularidad, ¿no ha llegado la hora de investigar y castigar de alguna forma las responsabilidades en la situación descripta?”

Gran desilusión

Para Carlos Alberto Godoy, la construcción “anunciada como ‘la Obra del siglo’ ha devenido en una gran desilusión, un gran fiasco. La obra que se describía como la solución de la provisión de agua por décadas termina siendo obsoleta a los 13 años”, y por eso solicita a la Defensoría del Pueblo de Paraná que recomiende al Departamento Ejecutivo Municipal las siguientes acciones: El estudio de la factibilidad técnica de la rehabilitación plena de la Planta Ramírez en su producción de diseño original. El estudio de un muelle provisorio construido con una estructura de pilotes de madera u hormigón que aseguren la captación en la emergencia evitando la incertidumbre de vincular la producción de agua al comportamiento del nivel del río. Como variante también es solución factible un muelle flotante. La antigua planta frigorífica de Santa Elena tiene desde hace muchos años un muelle flotante para su toma de agua”.

Veracidad y ahorro

El reclamo continúa: “La provisión de generadores que aseguren el funcionamiento de las bombas de la toma de agua evitando la incidencia de falencias (como la reciente, el día de la tormenta) en la provisión de energía eléctrica. El registro e información pública periódica sobre producción de cada planta y el sistema de pozos. En consecuencia de esta información, realizar los cálculos veraces sobre consumo. Realizar una campaña de ahorro de agua basado en información fiable. El abandono del uso de las perforaciones para proveer agua salada con todos los inconvenientes en la salud y en las instalaciones y artefactos domiciliarios. Esta situación debiera darse en el caso de que la rehabilitación de la planta Ramírez fuera factible. Extremar las precauciones en el análisis de la calidad de estas aguas antes de incorporarlas al sistema”.

El vecinalista, conocido por su militancia en el Partido Socialista Auténtico y sus aportes periodísticos en torno de problemas hondos de la Argentina como el uso y la tenencia de la tierra, pide además “la conformación de un ente con participación de los concejales representativos de las distintas bancadas que reúna y procese información sobre el proyecto, la construcción, los materiales, invertidos en la obra Nuevo Sistema de Producción y Distribución de Agua Potable de Paraná realizada entre los años 2006 y 2008. Todo esto con el objeto necesario -agrega- de aclarar el porqué de la obsolescencia temprana de una obra con una vida útil informada en su momento que iba a ser de décadas. Visto del punto de vista legal la prescripción de eventuales ilícitos no debe ser obstáculo de que se conozcan las responsabilidades técnicas y políticas de los grandes perjuicios infligidos a la ciudad. Es necesario enfocar el diseño técnico del sistema, su concepción general y concluir en recomendaciones que salven las eventuales falencias”.

A quienes estén interesados en la provisión de agua potable pero distantes quizá de los entretelones políticos, vale señalar que esta carta de Godoy será leída con mucha atención por dirigentes políticos de los más altos cargos municipales, provinciales y nacionales, ya que el vecinalista se animó a decir lo que muchas agrupaciones callan. Aunque el paso de más de una década facilite la prescripción, como dice, de los ilícitos que puedan haber ocurrido.

“Recomendación principal y prioritaria debe ser el estudio e información pública sobre la significación de los dichos del titular del Enhosa, Enrique Cresto, acerca de la falta de mantenimiento de la Planta Echeverría, sus causas, fallas producidas y efectos sobre la producción”.

¿Estará dispuesto el ex intendente de Concordia y postulado a suceder a Gustavo Bordet en la gobernación a molestar a aliados partidarios con información que es importante para la comunidad pero podría poner en cuestión ciertas gestiones de gobierno adversarias pero también aliadas? Esta no es una pregunta explícita de Godoy sino que se desprende fácil del texto.

Maniobras de válvulas

“¿No sería conveniente que los funcionarios del Ente responsable sinceren la real situación a fin de tener una información fidedigna sobre el consumo: producción real en una serie mensual, semanal, diaria; emitida públicamente para conocimiento de la población? De esta forma si la anomalía está en la producción y distribución, no en el exceso de consumo, el Ente responsable deberá abocarse a resolverlo urgentemente haciendo lo que haya que hacer. Y el ejecutivo obteniendo los recursos necesarios a superar la emergencia”.

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Interrogantes de un vecinalista sobre el agua potable de Paraná

Interrogantes de un vecinalista sobre el agua potable de Paraná

El vecino ofrece más datos: “Las nuevas obras proyectadas por el actual gobierno nacional incluyen nuevo muelle, nuevas cañerías, duplicación de la capacidad de producción, estarían en funcionamiento en unos 6/7 años según declaran insistentemente los funcionarios. Pero, se trata de resolver hoy, urgentemente, las anormalidades y falencias del sistema. Se necesita asegurar hoy la provisión eficiente de agua a la población dada la importancia sanitaria en la grave circunstancia actual. Los funcionarios deben concentrarse en resolver hoy el asunto y abandonar la perversa actitud de culpar a la población e ilusionar perversamente con una obra futura, para la solución del terrible déficit de agua en la ciudad capital de la provincia. En otra actitud irresponsable -añade Godoy-, los funcionarios comentan que el personal trabaja en ‘maniobras de válvulas’, dando a entender claramente que están buscando sacar presión y caudal en determinados sectores y agregándolo a otros. El sistema debe funcionar permanentemente con regulaciones estables estudiadas y resueltas, planificadas racionalmente con la capacidad técnica correspondiente. La improvisación no puede gestionar el servicio público más delicado y sensible de la ciudad”-

Las rendijas ocultas

Cada 22 de marzo, Día Mundial del Agua, los países del mundo sensibilizan a la población en torno de la escasez de agua, un problema que se agrava precisamente por el cambio climático, la contaminación, el derroche. Todos problemas que, en nuestra zona, están a la orden del día y hay decenas de asambleas ambientales y centros de estudio independientes que lo señalan y denuncian, con escaso eco.

Carlos Alberto Godoy, miembro activo de la Asamblea Ciudadana Vecinal de Paraná, y miembro fundador de la Junta Abya yala por los Pueblos Libres, eligió una fecha clave para entregar su carta de alerta que hoy hacemos pública: el 28 de enero se celebra el Día Mundial de la Acción frente al Calentamiento Terrestre, o Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de dióxido de carbono (CO2). La Organización de las Naciones Unidas (ONU) eligió ese día para crear conciencia sobre los impactos ambientales del sistema económico, es decir, el calentamiento global.

Por el río Paraná pasan miles de tanques de agua por segundo. Millones por día. Pero el caro proceso de potabilización exige un aprovechamiento razonable del agua.

En estas décadas no estamos cuidando nuestros ríos, que arrastran sustancias contaminantes con efectos nocivos detectados ya en los peces; no estamos cuidando nuestros arroyos, convertidos en basurales; y el agua que con mucho esfuerzo logramos potabilizar se cuela por rendijas que algunos conocen, al parecer. Y bien: el pueblo quiere saber de qué se trata.

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