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Restauración de la Catedral de Paraná

Advierten por uso de materiales no apropiados para restaurar la Catedral

Los trabajos se ejecutan con material cementicio y pintura látex, que no son compatibles con la estructura original del edificio.

Martes 12 de Noviembre de 2019

Luego de muchos años sin tareas de mantenimiento, y con visible deterioro, comenzaron a desarrollarse trabajos de restauración de la fachada de la Catedral Metropolitana de Paraná.

Con donaciones de particulares, se inició “una pequeñísima parte de la recuperación” del templo declarado Monumento Histórico Nacional en 1942, según había adelantado el arzobispo Juan Alberto Puiggari, en octubre.

La tarea es llevada adelante por una comisión técnica interna.

Por estos días, entre los andamios colocados en su frente ya se advierte otra postal, a partir de las primeras aplicaciones de pintura.

Sin embargo, las tareas que se ejecutan en la actualidad no se realizan con los materiales adecuados y recomendados técnicamente, para respetar la originalidad y autenticidad, y también la durabilidad, de lo que es el cuarto templo de la capital provincial.

Ante la consulta de UNO, la arquitecta Mariana Melhem, delegada de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, indicó que se venía trabajando con la Iglesia tanto con un proyecto de restauración general, como en obras menores, atendiendo los parámetros técnicos que prevé el organismo nacional, y las acciones administrativas pertinentes.

En ese marco, contó que previo al inicio de los trabajos en la fachada, hubo contactos y recomendaciones, pero que finalmente, sin el aval de la comisión nacional, se iniciaron las tareas en los últimos días.

Con la obra ya en marcha, se detectó que se trabaja con materiales que no son los apropiados: por ejemplo, se está usando material cementicio y pintura al látex, que no respeta los criterios técnicos correctos.

“Son una serie de materiales que no son compatibles con el edificio original, que fue construido con ladrillo, cal y acero. Cuando se interviene sin mantener respeto a los materiales originales, se producen inconvenientes como el desprendimiento de azulejos en las tres bandas de las cúpulas”, detalló. Es que en esos sectores, en los años 70, se hizo una estabilización con hormigón armado, cuya composición provoca otro comportamiento y afectación en la estructura edilicia.

“Hasta hace tres meses atrás, se consensuaron hasta trabajos menores. Hubo un levantamiento de pisos, en el centro del templo, a la altura del altar. Se extrajeron las baldosas, se verificó y estudió el estado del suelo, y se recolocaron las mismas baldosas, con los mismos materiales originales”, explicó la delegada nacional.

Similar tarea coordinada se hizo con el proyecto de restauración completa del edificio, e incluso apuntó que hasta julio, estuvieron en conversaciones por los trabajos de pintura y de la malla contra aves.

Desde el Arzobispado se informó que con aportes de fieles, se iniciaron los trabajos, e incluso se abrieron canales de comunicación para sumar aportes, a los trabajos de pintura y colocación de una malla de protección contra aves.

El actual templo –hubo otros tres antes– se comenzó a construir en 1883, y se inauguró en 1886.

“Nosotros recomendamos que se haga una limpieza profunda previamente; la restauración debe seguir con reparaciones de grietas sin la base cementicia, y la pintura debería ser a la cal, como la original. No hay una diferencia de durabilidad con el látex, si a la pintura a la cal se le hace una buena preservación”, aclaró Melhem,

Esta situación además, teniendo en cuenta que no ha sido hecha con el aval de Monumentos Históricos, y no quedará registrada. “Al ser aleatoria, no quedará documentada como cada intervención que se ejecuta en un monumento histórico” y acotó que el correcto proceder comprende la elaboración de un proyecto, la evaluación y recomendación de la comisión nacional, el llamado a licitación posteriormente, y la supervisión durante la ejecución de los trabajos.

“Hay que desarrollar un proyecto, no de embellecimiento, sino de restauración, para que las futuras generaciones puedan disfrutar del patrimonio histórico. Este tipo de bienes trascienden nuestro tiempo; nadie es propietario exclusivo de estos bienes. Por lo tanto tenemos una responsabilidad de cómo los recibimos y de prolongar su vida útil”, razonó.

Situación

Hasta los años 90, la comisión de Monumentos Históricos contaba con fondos de la Dirección General de Arquitectura de la Nación, pero desde entonces se redujo la capacidad operativa y presupuestaria de esa área, que afectó la tarea de mantenimiento de los edificios.

Es por eso que en los últimos años se viene trabajando en coordinación con otros estados, para velar por ese patrimonio.

Melhem contó la tarea compartida entre la comisión nacional y el gobierno provincial, en la tarea de restauración del oratorio San Miguel, recientemente habilitado; lo mismo sucedió con las obras en el Teatro 3 de Febrero, con la Municipalidad de Paraná. Próximamente se encarará una tercera etapa de restauración de la Biblioteca Popular de Paraná –que es propiedad de una Sociedad de Fomento–, con fondos nacionales pero gestiones desde la Provincia.

También se trabajó en coordinación con el gobierno entrerriano, para la tarea de restauración de la fachada de la Casa Gris

Y mencionó que se está trabajando en un proyecto de restauración del exedificio del Senado de la Nación, para evaluar el desprendimiento de cornisas.

“Para que la obra dure más debe respetarse lo auténtico”, insistió la delegada nacional, que ante la consulta de UNO manifestó la importancia de concientizar a la población sobre el resguardo del patrimonio histórico urbano.

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