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Advierten que en esta época se incrementan las consultas por casos de bulimia y anorexia

Estas patologías afectan sobre todo a las adolescentes. El sábado se conmemora el Día Internacional de los Trastornos Alimentarios para crear conciencia

Martes 26 de Noviembre de 2019

Ante la proximidad del verano, época en que se usa una vestimenta más liviana y se dejan más partes del cuerpo al descubierto, son muchas las personas que abordan algún tipo de dieta para ponerse en forma. Pero no siempre consultan a un profesional para esto, y están a merced muchas veces de propuestas que prometen ser “milagrosas” y terminan siendo peligrosas para la salud.

Para prevenir cualquier tipo de patología alimentaria, desde la Fundación Centro –que en Paraná tiene su sede en Courreges 456– intensifican su labor, ya que es una época donde crecen las consultas de padres preocupados por algún cambio de conducta de sus hijas o hijos y quieren asesorarse sobre bulimia o anorexia, o de personas que advierten que en sus propios hábitos los alejan de una vida saludable.

“En la primavera y el verano hay más tendencia a mirarse en el espejo y es una época en que también aumentan las consultas. Todos los años, en esta semana previa al 30 de noviembre, fecha en que se conmemora el Día Internacional de los Trastornos Alimentarios, agudizamos nuestra tarea, trabajando en formación y en capacitación y en otras campañas de prevención y concientización. Las delegaciones de Paraná, Santa Fe, Concepción del Uruguay y la de Córdoba, salimos fuera de la institución con los pacientes y los responsables, padres y amigos, a hacer repartir folletos sobre el tema, y brindamos charlas de concientización”, contó a UNO la licenciada e Psicología Soledad Moreno, coordinadora general de Fundación Centro y auditora de la delegación de Entre Ríos.

En este marco, la profesional explicó que bulimia y anorexia suelen ser las patología alimentarias más difundidas, pero también aparecen otras, como la permarexia, que es el permanecer en dietas restrictivas por un excesivo miedo a engordar, incorporando conductas dañinas para el organismo; o la vigorexia, donde predomina un comportamiento que se caracteriza por la obsesión de conseguir un cuerpo musculoso. “Son desórdenes que si bien aún no están clasificado en el manual de trastornos mentales, como la anorexia y la bulimia, están presentes desde hace algunos años, cada vez nos vamos encontrando más casos, y son la antesala de otros trastornos alimentarios. Por eso hay que prestar atención cuando hay un exceso de gimnasio y la onda fitness, de dietas muy estrictas, de comer saludable, que se ha puesto de moda. La delgada línea está en cuanto esto se vuelve una obsesión en la vida de las personas”, manifestó.

Por otra parte, sostuvo que la población más vulnerable es la preadolescencia y la adolescencia y explicó: “Ahí es donde aparecen los primeros síntomas y donde más debemos estar atentos: El porcentaje más alto de consultas es por estos grupos etarios. Las mujeres siguen siendo las que más recurren a un profesional; no obstante, en la última década ha crecido mucho la consulta del varón adolescente y adulto, que sigue en aumento”.

Sobre este punto, refirió: “En general, cuando hacemos las entrevistas y diagnósticos, podemos observar que estos adultos que consultan no tuvieron sus primeros síntomas tal vez a los 30 años o a los 25, sino que han sido en la adolescencia o preadolescencia, solo que nunca han tenido la oportunidad o han tomado conciencia para poder llegar a una institución o un equipo y hacer la consulta”, dijo, y aseguró: “En el 80% de los adultos que consulta el primer síntomas se advierten en la adolescencia”.

“En niños también hay más consultas. Los papás ahora están ahora más preocupados cuando no comen, escupen la comida, hacen lío o tardan muchísimo tiempo para ingerir los alimentos, pero no hablamos en ese caso de patología alimentaria propiamente dicha, sino que es un trastorno de la infancia”, aclaró Moreno.

La profesional aseveró que “hay más consultas que antes” y también “más conciencia sobre cuidar la salud”. Al respecto, analizó: “No es malo que uno haga una dieta, pero hay que hacer la consulta con nutricionista o un médico, hacer un seguimiento. Muchas veces se hace un régimen sin saber que es lo que necesita realmente el cuerpo. Y el problema está cuando se convierte en una obsesión”.

También hizo un llamado de atención a los padres: “Recomendamos que las mamás y los papás estén con los ojos abiertos, y si notan alguna situación extraña en Fundación Centro tenemos charlas gratuitas a las que pueden recurrir. Que vayan a esas charlas no significa que su hijo esté enfermo, pero la información abre otro panorama como para estar atentos y poder guiar sobre todo al adolescente en este proceso”.

Por último, subrayó: “Deben estar atentos si los escuchan a sus hijos adolescentes hablar sobre el cuerpo, la comida, sobre alguna restricción alimentaria que quieran realizar. Con la actividad física también hay que prestar atención, que no se vuelva una obsesión, y estar acompañándolos en la mesa y observar si van largo tiempo al baño”.

“Si bien sabemos que en los adolescentes es frecuente la inestabilidad emocional, hay que atender este punto, ya que con esta enfermedad pueden sumarse estas alteraciones, como la tendencia al aislamiento, no querer salir. Les recomiendo dialogar, comunicarse, darles un tiempo y su presencia; el niño y el adolescente lo necesitan, pero hoy con tanto trabajo, los responsables tienden a ausentarse mucho”, concluyó.

Labor sostenida por 20 años

La delegación paranaense de la Fundación Centro cumplió el 4 de noviembre 20 años de labor sostenida. Su equipo transdisciplinario trabaja en atención y prevención de bulimia, anorexia, comedores compulsivos, vigorexia y otros trastornos de la alimentación.

Rodolfo Montero, uno de sus impulsores y máximos referentes, destacó algunos de los logros obtenidos y contó a UNO: “Hemos logrado que capacitar más de 6.000 docentes en estos 20 años en cursos con puntaje, hicimos convenios para capacitar a estudiantes y graduados de Nutrición y Psicología en distintas universidades y un convenio con la Universidad de Córdoba para que los estudiantes, en lugar de hacer una tesis, hacen trabajos integradores finales en nuestra fundación”.

También comentó que han capacitado sobre trastornos alimenticios a estudiantes de Europa: “Han venido de Suiza, Alemania, España; e iniciamos capacitaciones en Bolivia y también empezamos a trabajar en Colombia”, dijo a UNO, y destacó: “El trabajo institucional ha sido muy fuerte y tenemos un gran grupo de padres voluntarios que colaboran, más de 60 profesionales que trabajan en la institución, y unos 200 paciente activos que concurren a hospital de día, sede propia. Sin subsidios ni aportes del Estado, el 40% o 50%de los pacientes son becados y derivados de hospitales públicos”.

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