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Advierten sobre peligros de las pastillas para adelgazar

Cuando se elevan las temperaturas mucha gente comienza una alocada carrera por bajar de peso. Especialistas desaconsejan automedicarse con cápsulas que prometen soluciones mágicas.

Miércoles 09 de Octubre de 2013

Cuando llegan las altas temperaturas, mucha gente comienza una alocada carrera por bajar de peso. Se inscriben en un gimnasio, comienzan dietas que prometen hacer adelgazar varios kilogramos en poco tiempo, o recurren a la ingesta de cápsulas diuréticas, inhibidoras del apetito o quemadores de grasa.
 

En este último caso, las pastillas que prometen soluciones mágicas pueden ser de origen natural o con componentes químicos y, según sea su composición, se pueden conseguir en dietéticas, en farmacias, en negocios especializados en suplementos deportivos, o cada vez más en los mismos gimnasios.
 

“Por lo general son las mujeres las que las consumen”, contó a UNO Ariel, empleado de una farmacia, y señaló: “La mayoría son de venta libre y se pueden conseguir cápsulas, pero también tés adelgazantes o gotas”.
 

En un sondeo realizado por UNO, muchas mujeres admiten haber probado pastillas para adelgazar sin esfuerzo y haber bajado rápidamente de peso, pero a la vez reconocen que sufrieron otros efectos.

“Tomé y bajé de peso, pero al tiempo de haberlas dejado subí lo mismo que había bajado, así que al tiempo fui a una nutricionista; es lo mejor que uno puede hacer”, comentó Cecilia. Por su parte, Evangelina, afirmó: “Tomé pastillas para adelgazar en algún momento de mi vida y adelgacé lo que quería , pero tuve efectos secundarios: tenía hiperactividad, no me cansaba nunca, no necesitaba dormir casi y cuando lo hacía nunca me dormía profundo y vaya saber qué otra cosa que no me di cuenta”.
 

“No funcionan, producen taquicardia y alteraciones en el sueño, lengua seca, ansiedad, y solo tenés resultados momentáneos, ya que a los siete meses engordé el doble”, aseveró Lina. Los testimonios se reiteran dando cuenta de que los resultados son temporales y se sufren consecuencias a nivel físico y también emocional.
 

La doctora Silvina Gorostiaga, especialista en Clínica Médica y en Nutrición orientada a la obesidad, contó a UNO que “existen muchas opciones para movilizar la grasa corporal, pero se utiliza en casos específicos y deben ingerirse bajo control médico. El problema es que la muchas veces la gente se automedica y hay productos que se desaconsejan porque pueden provocar un desequilibrio electrolítico, perder potasio y generar arritmias, pueden causar deshidratación o bajar la presión”.
 

“Existen además productos que pueden contrarrestar la ansiedad que muchas veces lleva a comer de más, pero la mayoría también llegan a generar otros síntomas; dan algún resultado, pero pueden causar desequilibrios por otro lado. Se pueden tomar, pero siempre es conveniente consultar a un médico y tomarlas con precaución. Hay medicación que está avalada científicamente, hay muy poco, pero es medicación a nivel intestinal que ayuda a eliminar la grasa que se elimina por materia fecal e incluso la reconocen las obras sociales. Lo mejor y lo más natural para adelgazar es a través de los cambios de hábitos y evitar en lo posible ayudarlo con ese tipo de medicación.

Comercio garantizado
 

Hay todo un negocio montado en torno a los suplementos dietarios, que aflora sobre todo en esta época. En Internet se pueden encontrar avisos ofreciendo “pastillas para adelgazar, con resultado garantizado”, y si existe la oferta seguro es porque también hay una demanda, que no repara en si lo que adquiere es un placebo o alguna droga que puede ser nociva para su salud.
 

Quienes recurren a lugares un poco más seguros van a los negocios donde venden este tipo de artículos. Entrar a uno de ellos puede resultar algo extraño para quien no conoce del tema.
 

Por lo general, lo atiende un vendedor musculoso, que se exhibe para dar testimonio de la eficacia de los productos. Al consultarle sobre quemadores de grasa, muestra potes de distintos tamaños. “Este cuesta 90 pesos y el frasco te dura un mes. Trae 60 cápsulas y hay que tomar dos por día. Hay otro mejor a 210 pesos. Pero aquel, que es importado, te da resultados seguro y cuesta 240”, dice.

Los compuestos y sus efectos nocivos en el organismo
 

Diuréticos y laxantes
 

Pastillas o infusiones a base de plantas conocidas por sus propiedades diuréticas, como té verde y ciruela. Son eficaces en caso de problemas digestivos y de retención de líquidos o problemas de estreñimiento, pero no eliminan la grasa del cuerpo y en exceso pueden favorecer la deshidratación del organismo, lo que puede provocar fatiga y vértigos.

Inhibidores de absorción de grasa
 

Los inhibidores actúan reduciendo la cantidad de lípidos absorbidos en el intestino y se utilizan en casos de obesidad y bajo prescripción médica, en personas que padecen al menos un 30% de sobrepeso. Pero entre sus riesgos, pueden provocar aceleración del ritmo cardíaco, aumento de la presión arterial, problemas digestivos, boca seca, fatiga. Están contraindicados en caso de hipertensión, enfermedades cardiovasculares, glaucoma y pueden interactuar con otros medicamentos.

Inhibidores de apetito
 

Son productos a base de fibras que se hinchan en el estómago y dan sensación de saciedad. Los preparados más habituales son los derivados de la pectina, del glucomanano y de gomas naturales. Suelen tomarse entre 10 y 30 minutos antes de las comidas produciendo sensación de distensión y de saciedad. Se utilizan en el tratamiento de la obesidad. Pero puede provocar molestias en personas con el intestino delicado.

Drogas inhibidoras del apetito
 

Son los que contienen por ejemplo cafeínas o efedrinas, un alcaloide que se encuentra en las anfetaminas. No deben consumirse sin prescripción médica. Actúan a nivel central sobre la recaptación de neurotransmisores, aumentando su biodisponibilidad y produciendo una disminución o supresión del apetito. Pueden tener peligrosos efectos secundarios y alto riesgo de adicción. Tomados de forma indiscriminada, suelen llegar a provocar disfunciones intestinales, cánceres de colon, daños endocrinos y adicción, entre otras muchas dolencias.

La salud también puede resentirse con productos naturales
 

Aunque todavía resuena en el imaginario popular el caso de Giselle Rímolo, la falsa médica condenada a nueve años de prisión por tráfico de sustancias peligrosas para la salud que produjo una muerte, decenas de estafas y por ejercicio ilegal de la Medicina, es preocupante la cantidad de personas que recurre a algún tipo de sustancias sin verificar su procedencia con tal de bajar de peso.
 

“En mi caso particular hace muchos años fui a una supuesta doctora, recomendada por unas conocidas que habían bajado notoriamente de peso, admirablemente. Esa profesional me mandó unas pastillas de fabricación propia. Nunca las compré porque le consulté a mi médico ginecólogo y me aconsejó que no las compre ni las ingiera, porque tenía pacientes que las consumieron y les ocasionaron problemas urinarios. Además, son del tipo que tenés el resultado deseado, pero una vez que las dejás de tomar aumentás el doble de lo que bajaste, eso les pasó a mis conocidos”, contó a UNO Rosana, una empleada administrativa que aportó su testimonio.
 

La doctora Silvina Gorostiaga sostuvo que “son muy pocos los productos que son efectivos. Muchos prometen soluciones mágicas pero no dan los resultados esperados”.

Mito
 

En torno al mito que determina que los productos naturales no provocan daños al organismo, explicó: “Hay productos como nuez de la india, el fucus, la centella asiática que pueden ayudar en algo, ya que son desintoxicantes y evitar que se acumule un poco más de grasa, pero nada es milagroso. Y si no se toleran los componentes, por más naturales que sean, pueden provocar complicaciones”, y recalcó: “Solo algunos pocos productos de los que se venden en el mercado son efectivos, pero hay que utilizarlos con precaución y deben estar supervisados por un profesional de la salud que debe establecer durante cuánto tiempo lo puede ingerir”.

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