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Advierten sobre el uso prolongado de pantallas en los chicos

Especialistas dicen que puede desencadenar en edades tempranas trastornos vinculares, miopía, estrabismos, depresión y ansiedad

Lunes 21 de Octubre de 2019

La exposición de los chicos a las pantallas puede generar problemas en el desarrollo y crecimiento si no se los controla adecuadamente, advirtieron ayer desde el hospital Materno Infantil San Roque de Paraná y la Dirección de Salud Materno Infanto Juvenil (DSMIJ) del Ministerio de Salud de Entre Ríos. Las consecuencias y el impacto negativo pueden alcanzar el correcto desarrollo postural, de la visión y de los vínculos emocionales.

El jefe del Servicio de Salud Mental del hospital San Roque, Emanuel Nessa, se refirió a las consecuencias que desencadena el contacto con pantallas en edades muy tempranas, como por ejemplo trastornos vinculares (aislamiento), depresión y ansiedad. Además, puede afectar tanto el desarrollo cognitivo como emocional y social. Por esto, es fundamental la atención y vigilancia de los familiares durante los momentos en que el chico está frente a una pantalla.

“Los padres son los que ofrecen un celular o tablet a sus hijos con el propósito de entretenerlos, pero es necesario que estén alertas de los contenidos a los que ingresan para asegurarse de que sean de alta calidad didáctica, apropiados para la edad y que contribuya al desarrollo”, aseveró Nessa.

Si el uso se extiende durante muchas horas, el chico se aísla progresivamente y deja de buscar actividades con otros privilegiando la utilización de los dispositivos, lo que a su vez genera alteraciones y ansiedad porque necesita permanentemente el estímulo de la pantalla. Ante estas situaciones, Nessa sostuvo: “Cuando se manifiestan este tipo de conductas, se profundiza una problemática familiar o vincular de base que ya existía previamente”.

A veces son los adultos quienes usan en exceso aparatos electrónicos, disminuyendo notablemente el tiempo y la calidad de los momentos de encuentro compartidos con sus hijos. Por ello, desde el Servicio de Salud Mental el abordaje de estos casos es interdisciplinario, es decir, intervienen psicólogos, psicopedagogos, terapistas ocupacionales y psiquiatras ya que las tecnologías son una problemática compleja y debe ser tratada desde diferentes perspectivas para propiciar instancias de diálogo entre el equipo, padres e hijos.

El desarrollo del cerebro del chico depende en parte de las experiencias que vive, por lo que la pérdida de momentos lúdicos tiene un fuerte impacto en su fortalecimiento. Por esto, es necesario que los adultos acompañen responsablemente el proceso de crecimiento y favorecer espacios de actividad física, juegos creativos, lectura, y estudio.

Problemas

La jefa del Servicio de Oftalmología del nosocomio, Virginia Reca, enfatizó que los menores de 3 años no deberían tener acceso a las pantallas, mientras que entre los 3 y 5 años se sugiere que el máximo de tiempo sea una hora. En el caso de los chicos entre los 6 y 12 años se puede extender hasta dos horas.

Respecto de los efectos nocivos que pueden traer aparejados la exposición a los dispositivos en materia de salud visual, Reca indicó que miopía (dificultad para ver correctamente objetos lejanos) y estrabismo (alteración en la alineación de los ojos) son las principales patologías por dicha causa.

En esta línea, mencionó que en los primeros años de vida los niños sólo tienen desarrollada la visión cercana y, conforme a su crecimiento, es preciso que se estimule la lejana. “Si un bebé comienza a tener contacto con un celular a pocos centímetros de los ojos, es posible que se obstruya la evolución normal de la vista” agregó Reca.

En los casos en que se identifiquen signos de miopía o estrabismo es necesario consultar al oftalmólogo lo más pronto posible para tratar la patología y corregirla. Asimismo, se recomienda que el chico se haga controles del desarrollo visual a partir del año de edad y hasta los 8 años.

A su vez, la profesional destacó que si bien las patologías se pueden tratar, es fundamental la prevención y que los adultos supervisen el uso de los dispositivos.

Por último, la pediatra del Área Infancia de la DSMIJ, Valeria Rodríguez Alcántara, agregó que la conexión a los dispositivos de forma prolongada genera problemas posturales como alteraciones de columna cervicodorsal y tendinitis en las manos. “También nos preocupa que este tipo de conductas deriven en sedentarismo y en consecuencia pueden provocar obesidad, ya que durante el uso de los aparatos se ingieren comidas o snacks no saludables” concluyó.

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