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Advierten por el déficit de médicos y enfermeros en las UTI

Grieve, jefe de la UTI del San Martín en Paraná, reclamó que por su rica formación, médicos y enfermeros deberían estar mejor remunerados

Sábado 19 de Junio de 2021

El virus SARS-Cov-2, causante de la enfermedad del coronavirus, está mostrando su cara más brutal y letal en la Argentina, unas de las zonas calientes de la pandemia. A un año y tres meses del comienzo de una emergencia inédita para el país, todavía seguimos aprendiendo de una patología que ahora, debido a las mutaciones genéticas, se ha vuelto más agresiva y reproduce con mayor velocidad los contagios. Posiblemente el tema haya llegado a saturar por su permanente presencia en los medios de comunicación, pero es el momento en que más empatía se debe tener con los equipos de salud y su loable tarea. No sólo por la tarea titánica y sin descanso que cumplen médicos y enfermeros en hospitales, clínicas y centros de salud, sino también por poner el cuerpo en la campaña de vacunación que abriga la esperanza de ponerle coto a una verdadera tragedia sanitaria. Si para la mayoría de los mortales la irrupción del Covid-19 cambió para siempre la vida tal como la conocíamos, en el caso de los trabajadores de salud el desafío fue aún mayor.

Se debió aprender sobre la marcha sobre un virus desconocido, en el contexto de un sistema de salud que se debió fortalecer de la noche a la mañana. Esa mayor carga laboral está dejando sus consecuencias: el jefe de servicio de Terapia Intensiva del hospital San Martín, en Paraná, advirtió por el nivel de agotamiento que están padeciendo médicos, enfermeros y profesionales de diferentes especialidades. “Dentro de la casuística que tenemos, contamos con una escala de agotamiento de 1 a 10 y esa escala está en 8. Esto significa que ocho de cada 10 personas sufre algún grado de agotamiento, de cansancio físico y psíquico, de insomnio o de alguna alteración que haga que su trabajo se altere en la calidad”, ilustró en relación a las exigencias con las que deben lidiar.

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En una extensa entrevista con UNO, el especialista habló de un tema clave en esta segunda ola del coronavirus: el déficit de médicos y enfermeros con la formación adecuada para desempeñarse en servicios críticos. Y planteó que el primer paso para poder resolverlo es cambiar la lógica de la formación profesional, y en la misma medida revisar las condiciones de trabajo. “Cada formación de un enfermero en medicina crítica lleva como mínimo dos años, y de los médicos demanda cuatro años. Y como la pandemia tiene un año, la preparación de estos recursos humanos estaba para las unidades críticas no Covid. Por lo tanto, esto nos crea todo un cambio que debemos hacer en las formaciones, en muchas variables, pero una de ellas es darle la importancia real al recurso humano, que no se le da”, resaltó.

Equiparar el aspecto salarial

Para graficar esta realidad puso como ejemplo el caso de los trabajadores del sector enfermería: “Un enfermero para poder subsistir debe trabajar en dos unidades, de 8 a 16 horas”. Grieve además puso el acento en la falta de equivalencia salarial entre esa actividad y otras de la administración pública provincial. “Los sueldos son para comparar; quizás un enfermero que lleva en su carrera cinco años y en su formación en medicina crítica dos años, se encuentra en un 50% del ingreso de algunas otras actividades, como podría ser el portero del Palacio de Justicia o los choferes de camiones, que son labores honorables y éticas, pero que no tienen una formación que lleva tantos años. Eso significa que no le damos una real importancia”, lamentó el presidente de la Sociedad Entrerriana de Terapia Intensiva (SATI).

El médico hizo la misma comparación entre la remuneración que percibe un médico por cumplir con una guardia en Terapia Intensiva y un especialista en Anestesiología: “O un médico de guardia de la terapia intensiva, que por una guardia cobra 16.000 pesos y un anestesista en dos horas, tiene el 200% de ese salario. No estoy en contra de esos honorarios y que cada especialidad tenga su defensa propia. Lo que tenemos que rever un poco es la necesidad de las especialidades que son indispensables, con la formación que corresponda, y con la remuneración que corresponda. Fijate que no hay una equivalencia”.

enfermeros

La SATI mantuvo hace algunas semanas un encuentro con autoridades del Ministerio de Salud de Entre Ríos, donde se transmitieron estas inquietudes y la posibilidad de avanzar sobre diferentes ejes que hacen a la mejora de los servicios de cuidados críticos. Grieve valoró aquella instancia diciendo: “Se presentaron 10 puntos dentro de los cuales estaban incluidos los recursos materiales y los recursos humanos. Se ha producido una respuesta, por lo menos parcial, que significa una remuneración que para el médico de terapia intensiva pasó de 16.000 pesos a 21.000 pesos, con la promesa de que un médico de guardia con 24 horas esté en 1.000 o 1.200 pesos la hora. Es lo que por ejemplo solicita el Colegio Médico de la provincia de Buenos Aires. El Ministerio lo evaluó y por lo menos se tuvo una intención de intentar normalizarlo. También lo enviamos a las clínicas privadas. Y no solamente me refiero a la parte médica, sino también de enfermería”.

Por su larga trayectoria en el sector, instó a tomar conciencia respecto de estas cuestiones, y mencionó que la tarea de enfermeros críticos está siendo remunerada de igual forma que un enfermero del consultorio externo de Dermatología. “Cobran lo mismo; los enfermeros especializados se preparan durante años para formarse y tienen un agotamiento y un esfuerzo físico que para nada representa estar en un consultorio de Dermatología”, subrayó.

Osman: “Hemos tenido que intubar gente en la guardia”

La ciudad de Gualeguay no cuenta con la suficiente cantidad de médicos para la unidad de Terapia Intensiva. Del plantel de galenos que presta servicios en el hospital San Antonio, sólo tres son de la ciudad y el resto proviene de distintas ciudades de Entre Ríos, de Rosario y de la ciudad de San Nicolás, provincia de Buenos Aires. Actualmente el nosocomio cuenta con un médico de guardia, más dos coordinadores para reforzar algunos de los turnos. En cuanto a los enfermeros, se pasó de 14 a 18 trabajadores. “Sigue siendo insuficiente para la cantidad de camas que hay”, confió a UNO el coordinador de la UTI del hospital, Marcelo Osman. Desde hace cuatro semanas el San Antonio tiene una ocupación plena de pacientes con Covid-19 en el área de cuidado intensivos: “El viernes a la noche se desocupó una cama y ayer a la mañana se ocupó nuevamente. Así se está dando en forma permanente. Hemos tenido que intubar gente en la guardia y derivar desde la guardia. También lo que conlleva otro problema es que no tenemos muchos médicos que vayan en la ambulancia”.

Osman admitió que los pacientes con cuadros graves de coronavirus requieren de una mayor demanda y esfuerzo, por lo que se genera un mayor de nivel de agotamiento del personal de salud. “Tenemos el problema de los insumos, principalmente de los fármacos. No porque el hospital no los quiera comprar, sino porque es difícil conseguirlos. Nos han estado faltando algunos tipos de psicofármacos, analgésicos de sedación, a los que hemos podido suplantar con otros. Cuesta mucho porque los conseguís y duran dos o tres días. En más de un caso el Ministerio nos ha mandado, y hemos pedido a otros hospitales para después devolverlos”, reseñó el profesional en declaraciones a UNO. El hospital gualeyo se quedó sin su director, tras la renuncia de Jorge García y hace algunos días también dejaron su cargo el jefe y la subjefa del área de Enfermería.

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