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Adriana arma su huerta y estudia para cumplir su sueño de ser viverista

Es de Santa Elena e inicio sus estudios en Viverismo durante los primeros meses de este año, pero las clases se vieron afectadas por la pandemia.

Domingo 28 de Junio de 2020

Adriana Marlene Capdevila es una joven de Santa Elena que inició sus estudios de Viverismo en los primeros meses del año. A raíz de la pandemia, las clases se vieron afectadas siguiéndose a través de redes sociales, e incluso su capacitador se dirige personalmente al domicilio para seguir fomentando su entusiasmo. Adriana, con síndrome de Down, incursiona con pasión esta actividad que conecta directamente a la tierra con las fibras más sensibles del ser humano. Sueña con ser viverista.

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Adriana arma su huerta y estudia para cumplir su sueño de ser viverista

Adriana arma su huerta y estudia para cumplir su sueño de ser viverista

El capacitador de Vivero y Huertero Cristian Ivo Vega comentó que actualmente se está trabajando con 25 alumnos de distintos niveles, estudiantes, profesores, chicos/as con discapacidades diferentes. En esta cuarentena las clases continúan vía WhatsApp, mandándoles videos, o material en PDF, o fotocopias y subiendo los diferentes actividades que realizan desde su hogar.

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“En el caso de Adri se le hizo un video que está en la página de la escuela sobre cómo armar macetas con botellas plásticas y sembrar alimentos importantes para fortalecer las defensas contra el Covid-19”, agregó su capacitador, quien desarrolla esta carrera en las instalaciones de la escuela privada Nº 122 Juan Pablo I ubicada por Eva Perón y Tratado del Pilar de Santa Elena.

“Le llevo fotocopias con introducciones para hacer almácigo en su casa, cultivos, propagación de especies ornamentales a través de gajos y semillas, flores pensamiento, abono humus de lombriz. Adri es una excelente alumna, activa y espontánea”, cerró Vega, concluyendo que las plantas son terapia, instrumento educativo y socializador con entidad propia.

Quizás muchos no saben, pero cuidar de las plantas tiene varios aspectos positivos. Sembrar, regar, cuidar y ver nuestras plantas crecer es un buen ejercicio para aprender a relajarse, evadir de los pensamientos negativos y una forma de meditación. Puede ser una buena actividad también para realizar en familia.

Al hacer actividades al aire libre la luz solar aumenta nuestros niveles de endorfinas, por esto la terapia hortícola ya está presente en muchos programas de cura dirigidos a personas con problemas de depresión.

También comer frutas y verduras producidas en tu propio jardín urbano es una gran satisfacción y además contribuye a una dieta saludable por ausencias de pesticidas y contaminantes.

Adriana sigue formándose desde su casa, su madre Maria Cristina Wolert acompañada sin dudar este sueño que de a poco se está haciendo realidad, y será la primera persona con síndrome de Down en recibir el título de Viverista y Huertera en Santa Elena.

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