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Adopción plena y un lazo de amor que se selló en pandemia

Claudia y Roberto son de Concordia y en plena pandemia se convirtieron en papás de Mía y Tais. El 28 de junio lograron la adopción plena y hoy dan su testimonio

Lunes 20 de Septiembre de 2021

Adoptar es sin dudas una decisión que cambia la vida. Los concordienses Claudia y Roberto bien lo saben y por eso para ellos junio es un mes de grandes festejos. No sólo porque es el mes en que cumplen años sus hijas Mía y Tais, también este 2021 celebraron la llegada de la adopción plena de ambas, un proceso que se inició cuando llegó el aislamiento obligatorio por la pandemia del coronavirus, pero que con el uso de la tecnología y la voluntad judicial pudo concretarse. Cada 15 de septiembre se celebra el día de la adopción, porque ese día en 1948 se sancionó la primera ley de adopción en el país, la ley Nº 13.252, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón. En la historia de Claudia, Roberto, Mía y Tais, un testimonio de amor y de esperanza.

En el mundo hay historias que convergen, distintas realidades, motivaciones y diferentes puntos de vista acerca de formar una familia. En unas historias los hijos nacen, pero no se les puede dar el amor ni cubrir sus necesidades más básicas. En otras, estos hijos son anhelados con todas las fuerzas del corazón, pero no llegan. Es justo en este momento cuando el camino de la adopción empieza para muchas familias.

Adoptar es un acto de valentía, de respeto y de amor hacia la vida. Lo más importante es poder garantizarle a un ser humano ser amado y respetado, a pesar de las circunstancias que hayan rodeado su nacimiento.

Una frase que suele escucharse cuando alguien duda de avanzar en un proceso de adopción dice: “la sangre hace parientes, el amor hace familias”. Los que se atreven a emprender el camino legal y afectivo para que un chico abandonado ya no esté más sólo saben lo que eso significa.

“Trascender la biología”, expresó Claudia. La frase no es suya, la escuchó en uno de los talleres a los que asisten junto a su compañero de vida como parte de las propuestas del Registro Único de Aspirante a Guarda con Fines Adoptivos (Ruaer) para apuntalarlos y acompañarlos en el proceso de adopción y ella la tomó como una bandera por lo que implica. “Son personitas que no vimos nacer pero amamos incondicionalmente y queremos que estén con nosotros por el resto de nuestras vidas”, dice con la voz quebrada.

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Adopción plena y un lazo de amor que se selló en pandemia

Adopción plena y un lazo de amor que se selló en pandemia

Se emociona al hablar del momento que hoy viven como familia y defiende los tiempos de la adopción, porque en esos plazos se protege al niño y sus derechos por sobre todas las cosas.

Claudia y Roberto fueron pareja muchos años y hace tres años oficializaron su amor con el matrimonio. Por diferentes cuestiones decidieron esperar para ser padres hasta que en un momento el deseo los abrazó y entonces pensaron en la adopción como una posibilidad.

“Nos inscribimos en el Registro de Adopción en diciembre de 2017 y recibimos la admisión en junio de 2019. A las nenas las conocimos el 8 de julio de 2020 y el 15 de octubre logramos la guarda preadoptiva. Finalmente este 28 de junio de 2021 se concretó el proceso de adopción plena”, indicó la entrevistada y explicó que la totalidad del proceso de adopción se dio en pandemia.

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Adopción plena y un lazo de amor que se selló en pandemia

Adopción plena y un lazo de amor que se selló en pandemia

Cuando les contaron sobre Mía, que hoy tiene ocho años y Tais, que cumplió los seis, hermanas entre sí, no lo dudaron y fueron a conocerlas al hogar en el que estaban. En tiempos normales la situación quizás hubiese sido más sencilla, pero en esta ocasión debieron ir de barbijo y con todas las medidas de seguridad que rigen para prevenir contagios de coronavirus.

“Ellas estaban en un hogar evangélico donde hay otros niños pequeños, así que tuvimos que extremar los cuidados, cambiarnos de ropa, usar tapabocas y demás. Por protocolo, en el lugar no nos podíamos quedar, ir a merendar a alguna cafetería tampoco porque estaban todas cerradas en ese momento, así que para conocernos con las niñas nos íbamos a alguna plaza. Si venía la Policía a decirnos que teníamos que circular, nos trasladábamos a otra. A las gorditas las conocimos con barbijo y el dictamen de la adopción plena se realizó por meet y la jueza estaba con barbijo. Son recuerdos que nos quedarán de nuestra adopción en pandemia”, especificó.

Las niñas están muy bien. Ya iniciaron la jornada completa de clases en la escuela y dividen su tiempo entre la escuela, deportes y juegos. Como en toda familia cada uno de los integrantes se va amoldando a las nuestras estructuras, necesidades y estilo de vida, ahora ya como una familia conformada.

Y mientras tanto se van formando los recuerdos juntos y hay instantes que cobran especial preponderancia. En el caso de Roberto, al segundo día de conocer a sus hijas, una de ellas en la plaza lo llamó papá con una naturalidad y espontaneidad que los dejó perplejos. Era la señal de que todo iba fluyendo como querían.

“Fue la más chiquita, Tais. En un momento me dijo papá y comenzó a observarme para ver la respuesta que recibía. Me miraba fijo a la cara para ver que le decía yo y fue algo muy lindo, muy emocionante. Para mí todo muy nuevo también, nunca me habían llamado papá y a pesar de que era recién el segundo día en que estábamos en vinculación, se dio y fue una gran sorpresa”, contó a UNO Roberto.

Claudia tenía que esperar tan sólo unas horitas más para escuchar ese título tan anhelado. “Ellas estaban muy preparadas para tener una familia”, aseguró Claudia.

Claudia y Roberto tenían un perfil adoptivo de dos niños desde los 8 años, de sexo indistinto al momento de la inscripción. “Esperamos un año la admisión y cuando se presentó el caso de estas niñas que hoy son nuestras hijas, hermanas biológicas, no lo dudamos. Cuando los niños están en adoptabilidad pasan antes por diferentes procesos. La última instancia es la adopción, pero siempre se prioriza la relación con su familia biológica. Ellas estaban en el hogar hacía tres años y llevaban dos en proceso de adoptabilidad. Nunca se vincularon con otras familias, fuimos los primeros y nos elegimos los cuatro”, dijo Claudia.

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Roberto habló sobre el significado de adoptar: “Para mí la adopción es una responsabilidad muy grande, luego el deseo de querer formar una familia, cuando se concreta es algo muy emocionante y muy lindo. Con Claudia estábamos acostumbrados a estar solos pero sentimos la necesidad de formar una familia propia. Por decisión propia en años anteriores no habíamos querido tener hijos y después, cuando ese deseo de tener hijos llegó pensamos en la adopción. No sabíamos que pasaría, los trámites son complicados, los equipos técnicos son muy rigurosos, decidimos arriesgarnos y salió todo muy bien. Fueron muchas las entrevistas hasta que llegó el momento en que nos vincularon con ellas dos, que en realidad es una de las mejores cosas que me pasó en la vida, porque desconocía todo, tenía muchas preguntas, dudas, pero el tiempo pasó y todo se fue habituando y después te das cuenta que ser padre biológico o por adopción no implica ninguna diferencia; el amor y el vínculo de ambas partes es algo que se va dando natural en el día a día”

Las adopciones en Argentina

Un niño, niña o adolescente se encuentra en condiciones de ser adoptado cuando así lo dispone un juez. La mayoría de las veces las razones de la separación de su familia de origen y el abandono hay que encontrarlas en problemas de adicciones, abusos o violencia. Los chicos viven en hogares o con familias de guarda hasta que aparezca alguien que quiera adoptarlos. Para eso, hay todo un proceso reglamentado: la inscripción de postulantes en un registro, el elección de los posibles adoptantes, la vinculación inicial con el menor, la guardia preadoptiva y finalmente la adopción.

Pero en todo ese cúmulo de pasos que fija el Código Civil y Comercial, hay un lema no escrito que rige como ley: es el chico el que está buscando una familia y no una familia buscando un chico. Son dos caminos que se unen pero en el que siempre la prioridad es de los menores.

Cada provincia del país tiene un registro de aspirantes a adopción que están nucleados en la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (DNRUA), que depende del Ministerio de Justicia de la Nación.

Priorizar el deseo del niño de formar una familia

Cada 15 de septiembre se evoca el aniversario de la Ley 13.252, que fue la primera ley de adopción dictada hace 70 años en la República Argentina.

La Ley 13.252 se modificó en 1971 por la ley 19.134. Pero el 9 de abril de 1997 entró en vigencia la ley N° 24.779, cambiando los requisitos y la forma de adoptar. Posteriormente la Ley 25854, año 2004, crea el Registro Único de Aspirantes a Guardas con fines de Adopción (R.U.A.G.A.) en cada provincia, luego en el año 2010 la ley 26.618 (Matrimonio igualitario), permite a las personas del mismo sexo que estuvieran casadas, adoptar. Finalmente, el nuevo Código Civil, promulgado en 2014 y que entra en vigencia el 1°/08/2015, incluye entre sus modificaciones, en el Titulo VI, al sistema de adopción. El cambio más importante es la nueva perspectiva que pone al niño, niña o adolescente, en el centro de la escena.

La adopción permite que niñas, niños y adolescentes puedan vivir y desarrollarse en una familia que les proporcione cuidados tendientes a satisfacer sus necesidades, después de que el Estado haya considerado que esa es la mejor manera de protegerlos, cuando su familia biológica no puede hacerlo, garantizando así su derecho de crecer y permanecer en una familia.

“Desde el 2015, con la reforma del Código Civil y Comercial, en lo que se pone especial énfasis es en el interés del niño, niña o adolescente y protege sobre todas las cosas su derecho a desarrollarse dentro de una familia que pueda satisfacer las necesidades materiales y afectivas que no pueden sustentar su familia biológica”, dijo a UNO Silvana Zufiaurre, abogada especializada en Derecho de Familia.

“Si bien hay una parte de la sociedad que todavía expresa su descontento por la manera en que se llevan a cabo las adopciones, ya por los requisitos, tiempos y demás; lo que viene a hacer la norma es establecer ciertos parámetros relacionados con los plazos de la adopción”, indicó.

Zufiaurre recalcó que existe el Registro Único de Aspirantes a Guarda y si bien cada jurisdicción tiene su propio registro, la inscripción es a nivel nacional.

“Los aspirantes deben completar el proceso de inscripción, en el cual se presenta la documentación, se realizan entrevistas y visitas con el objeto de conocer al postulante. Luego viene el paso de declararlos ´idóneos´ e ingresan a la base nacional del registro. A partir de ese momento pueden ser convocados por el juzgado de cualquier jurisdicción del país”, explicó.

Particularmente esa etapa de duración no está delimitada y depende de la necesidad de cada niño que aguarde una familia. Para el caso en que no sean llamados a lo largo de un año, los inscriptos para adoptar deberán renovar la documentación.

El resto de los plazos se acortaron. “Una vez convocado por el juez se establecen seis meses de guarda, que es una etapa en la cual la pareja, la familia o la persona, ya que sabemos que la adopción hoy no sólo se limita al matrimonio, ya tiene al cuidado el niño. Previo a eso se abre una etapa de vinculación, en donde los adultos se encuentran con los niños, que a su vez están siempre acompañados de un profesional y la duración de esta etapa de vinculación dependerá del deseo y la voluntad del niño. Culminado ese período se determinan 90 días que se determinan para que se dicte la sentencia y se declare que el niño se encuentra en situación de adoptabilidad”, detalló la profesional. Sufiaurre especificó que para este paso se contempla el interés superior del niño o adolescente por sobre el interés de cualquier adulto, su derecho a la identidad y también el agotamiento de todas las posibilidades de permanencia en las familias de origen, además se trata de conservar los vínculos fraternos con sus hermanos, por eso siempre se intenta que sean adoptados juntos

Hay cuestiones que limitan la adopción y a pesar de las críticas, no tienen que ver con los tiempos legales. Según las estadísticas, hasta el 2020 la mayor parte de los inscriptos en los registros pedían niños menores a dos años de edad, otro porcentaje ponía como requerimiento que no padezca problemas de salud y sólo una minoría estaba decidida a adoptar hasta tres hermanos. Con condiciones impuestas por los adoptantes las posibilidades de adopción bajan mucho.

“En la actualidad se tiene mayor seguridad jurídica y se determinaron los plazos, pero por sobre todo, lo más importante es que se respeta el interés del niño en formar una familia más allá del deseo del adulto. Hay ocasiones en que el interés del adulto no responde al deseo de ser padre y responde más bien a un mandato cultural y por eso pone condiciones en cuanto a la salud del niño a adoptar, edad o cantidad de hermanos, esas cuestiones son evaluadas por los equipos al momento de dar la guarda”, concluyó.

Las adopciones en tiempos de cuarentena

El gobierno nacional de Alberto Fernández anunció para el 20 de marzo el inicio del aislamiento obligatorio y la Justicia no fue ajena al parate que se sufrió. Hubo una feria extraordinaria en la que la Corte Suprema prohibió la circulación de gente en los tribunales, fijó una presencia mínima de personal y que se traten las causas urgentes. Las de familia entraban en los casos urgentes porque estaba en juego derechos de menores de edad. ¿Una pandemia puede suspender el vínculo entre un chico y la familia que está conociendo o frenar una sentencia de adopción con la ansiedad y las ganas de superar esa última etapa? No puede pero sí podía demorarla un poco.

Adopción plena

La adopción plena confiere al adoptado la condición de hijo y extingue los vínculos jurídicos con la familia de origen, con la excepción de que subsisten los impedimentos matrimoniales. El adoptado tiene en la familia adoptiva los mismos derechos y obligaciones de todo hijo.

Ruaer

El Registro Único de Aspirantes a Guarda con fines de Adopción en Entre Ríos (Ruaer) es el organismo que garantiza el tratamiento homogéneo e igualitario en Entre Ríos de las gestiones requeridas para quienes pretenden adoptar niños/as y/o adolescentes, siempre que reúnan los requisitos dispuestos en el Código Civil y Comercial de la Nación, la Ley Nº 9.985 de la Provincia de Entre Ríos y normas complementarias.

Las vías de contacto son (0343) 4209575/576, correo electrónico a ruaer@jusentrerios.gov.ar o a través de mensajes por Whatsapp al 549 343 5329475. También están disponibles las redes sociales del RUAER, en Instagram @ruaer_mpd y en Facebook como Registro de Adoptantes de Entre Ríos- RUAER.

Tiempo juntos

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“Todo se fue dando de manera espontánea. Ellas son unas niñas muy alegres, positivas, nunca lloraron, ni una sola noche. Hoy día cursan primer y tercer grado y tratamos de acompañarlas en ese proceso de aprendizaje también. Somos creyentes así que recibirán el sacramento del Bautismo y después la Comunión y Confirmación. Creo en Dios y en que las cosas suceden por algo. No las conocimos cuando nacieron, pero respetamos su historia y vemos hacia adelante, tratando de ofrecerles lo mejor que tenemos. Nos encontramos, nos queremos y nos tenemos, con el amor y el respeto como bandera. Las siento mis hijas desde el primer momento, incluso me parece que las conozco desde siempre y que estaban destinadas a ser parte de nuestra familia”, concluyó Claudia

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