Redes Sociales
Sábado 14 de Abril de 2018

Abren las puertas de sus hogares y de su corazón para recibir a los viajeros

Unidos a través de la red Couchsurfing, anfitriones paranaenses y huéspedes llegados de otros lugares comparten sus vivencias, colmadas de generosidad

Couchsurfing es una red social gratuita que se expandió a nivel mundial con la propuesta de ayudar a los viajeros y facilitarles un lugar donde pasar la noche. Quienes integran esta comunidad, afirman que es un estilo de vida.
Para formar parte, hay que registrarse en la página www.couchsurfing.org y completar un perfil que presentará a cada usuario, en el que los huéspedes y anfitriones con los que se establece un vínculo irán aportando su experiencia y haciendo sus recomendaciones. En el sitio se explica que "los couchsurfers abren las puertas de sus hogares y comparten sus vidas", e invitan: "Conecta con ellos y aprende cosas nuevas. Conoce a viajeros en otras ciudades o en tu propia ciudad. Siempre hay algo nuevo que hacer".
El término, traducido del inglés, significa "surfeando un sofá". Hay gente que elige ser solo anfitriona, otra únicamente huésped, o ambos. Y hay casos de personas que sin brindar alojamiento invitan a compartir a quien está de paso, un paseo para mostrarle su ciudad y su cultura.
Alejandra Luna tiene 39 años, es oriunda de Tierra del Fuego pero vive en Paraná desde hace casi una década, aunque trabaja en Santa Fe y su familia reside en Cerrito. Forma parte de la red desde hace 15 años, cuando se enteró por una amiga que existía esta página. Su primer huésped fue un colombiano que viajaba por Sudamérica y se hospedó en su casa. "Fue una muy buena experiencia. Al huésped podés darle la llave de tu casa o pedirle que se maneje de acuerdo a tus horarios; yo se la di, porque no desconfiás de la persona viajera, ya que en su perfil hay referencias de otros anfitriones que lo alojaron antes y no se puede mentir en esto", señaló a UNO, y contó: "Con la mayoría que he alojado sigo siendo amiga. Si vas al país de la persona que se quedó en tu casa no necesariamente tenés que alojarte en la suya, porque capaz querés ir a un hostel o a un hotel".
Asimismo, explicó: "Couchsurfing es una página amena. Ofrecés tu casa para alojar a viajeros, pero no necesariamente vos tenés que viajar. Yo sí he viajado y me he quedado en la casa de algún anfitrión de la red. No es lo mismo ir a un hotel y hacer el tour que todo el mundo conoce. La diferencia es la parte cultural y conocer a la persona".
Alejandra admitió que en la actualidad hay mucha gente que todavía no sabe qué es Couchsurfing, y aclaró: "No hace falta tener otra habitación, ni siquiera una cama extra. Sí un futón, un sofá cama o un colchón inflable. A veces te preguntan incluso si tenés un patio como para armar una carpa. Se ahorra cuando uno viaja de esta forma, porque lo caro es el pasaje y el alojamiento, pero la idea de la página es que no sea solo eso, sino compartir y no dejar sola a la persona, tratar de pasar aunque sea dos o tres horas con ella, compartir la comida, que no sea como un hotel. Esa es la diferencia".
A su vivienda ya han llegado otros colombianos, y también franceses, alemanes, un peruano, una chica sueca y gente de Buenos Aires, entre otros. Ella ya tiene un listado de lugares pintorescos a los que los lleva a visitar para que conozcan la región: "No llegan tantos viajeros a Paraná, no es como Buenos Aires y otras ciudades grandes como Córdoba o Rosario, pero cuando vienen acá trato de llevarlos a Aldea Brasilera, al parque San Martín, también a Cerrito a visitar a mi familia y compartir con ellos".
La experiencia hizo que muchos de los integrantes de la red de la región también creen lazos entre ellos y cada tanto se reúnan para compartir sus vivencias. "Organizamos reuniones cada tanto en Paraná o en Santa Fe. Nos ayudamos con los viajes, con los alojamientos", comentó Alejandra.
Otra integrante de la red es Reina Trupiano, de 21 años. Es de Concordia y vive en Paraná, donde estudia Licenciatura en Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de Entre Ríos. Se sumó hace menos de un año como usuaria de Couchsurfing, luego de albergar en su departamento por unos meses a una estudiante de intercambio. "Después de esa experiencia, alguien me mostró la página y al poco tiempo de armar mi perfil empezaron a llegarme las solicitudes. Fue esa situación de decir bueno, es una persona totalmente desconocida, cómo hago, cuáles son las precauciones que debo tener, cómo genero más confianza; fue todo un aprendizaje", confió a UNO.
Sus primeros huéspedes de la red fueron una pareja de franceses que viajaron por primera vez a Latinoamérica y no hablaban español. "Fue una semana intensa, de aprender el idioma, de compartir. Ellos venían con una visión de conocer los sabores de platos y vinos de cada región de Argentina y de otros países para armar un emprendimiento en Francia, ya que él era chef".
"He recibido gente de Europa, de América del Sur y de Argentina. Esto te da la posibilidad de pensarte desde distintas perspectivas según el sitio de donde es tu huésped, y relaciono mucho esta experiencia con mi carrera, con un modo antropológico de ver. Cada vez que he ido a recorrer la ciudad con gente que ha parado acá la redescubro, o descubro algo nuevo", aseguró.
Si bien Reina por ahora solo es anfitriona, aprovecha lo que le deja esta práctica para cuando emprenda algún viaje y le toque ser huésped: "Uno de los lemas de Couchsurfing es conocer el mundo a través de su gente y eso está bueno. En mi caso, no he salido de Argentina más allá de Uruguay, y compartir vivencias con las personas a las que alojás te la posibilidad de sacarte un montón de miedos y de planificar según las recomendaciones y las experiencias que han tenido otros respecto de los viajes, a la mochila, a cómo trabajar, a los voluntariados. Siempre uno va sumando información y surgen cosas nuevas para hacer y que te llenan un montón", reveló.
Esta semana les brindó un lugar donde dormir a Diego Cáceres, de 27 años y oriundo de Córdoba; a Maximiliano Tejera, de 24 años y de Montevideo; y a Sandro Dant, de 21, viajero de Minas Gerais, Brasil. Mientras preparaban unas pizzas para cenar, destacaron la posibilidad de poder alojarse en la casa de Reina y de compartir un encuentro ameno: "Estoy viajando a dedo hacia Brasil para hacer allá un emprendimiento. Con Sandro nos conocimos en el camino y arrancamos la ruta juntos. Vinimos a Paraná gracias a Reina y otra chica que encontramos y nos posibilitaron quedarnos en el departamento. La ciudad nos gustó mucho y encontramos gente muy linda, por eso decidimos quedarnos un día más", expresó Diego, exempleado de una metalúrgica, quien acotó: "No tenemos fecha de llegada porque estamos disfrutando, todo tiene su tiempo. La experiencia como mochilero es inexplicable, son aventuras que no las vivís en ningún otro lado".
Sandro contó que desde hace un mes está viajando con su mochila, y aseguró: "Tenemos idea de conocer otra cultura, tener otras vivencias. Llegamos acá y toda la gente tiene buena onda. Soy profesor de Inglés en Brasil y trabajaba además en una librería, pero decidí hacer una pausa y viajar para conocer otra gente, otros idiomas; tengo el sueño de viajar a Asia y Europa, trabajando en el sector turístico o en algún emprendimiento gastronómico", dijo, y enfatizó: "No tengo forma de agradecer todo esto, es muy increíble todo lo que se aprende con este estilo de vida".
Por su parte Maximiliano, músico y actor, quien salió hace tres semanas de Uruguay, resaltó: "Me había alojado con Couchsurfing en 2016 en Londres y fue genial. Es una experiencia muy buena y pienso seguir haciéndolo. La idea es salir, recorrer, tomar cosas de distintas culturas, aprender mucho".

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