Educación
Sábado 28 de Octubre de 2017

A la industria del futuro le faltan cada vez más recursos humanos

Software. El Plan 111 Mil forma programadores para acompañar el proceso de desarrollo productivo y tecnológico. Se trata de un nicho profesional con pleno empleo y demanda insatisfecha, que requiere de la más alta especialización

Se necesitan cada vez más programadores, más analistas de sistemas, más profesionales de los sistemas de información, y cada vez hay menos. La industria de base tecnológica no solo vive una innovación y evolución permanente, sino que marca el rumbo futuro en todas las actividades de economía y de la vida cotidiana de las personas.
El rubro goza de desocupación cero, el mercado laboral tiene una demanda insatisfecha en la región y en el país, y los estudiantes de carreras afines a los desarrollos de software son incorporados en empresas al promediar sus trayectorias educativas.
En ese marco, el gobierno nacional puso en marcha el Programa 111 Mil, con el que se propone capacitar y obtener recursos en los próximos años: 100.000 programadores, 10.000 profesionales, y 1.000 emprendedores. El fin es cubrir la demanda laboral de las industrias basadas en el conocimiento, el sector insignia en todo el mundo, en cuanto a crecimiento y nivel de exportación.
Una de las sedes del plan educativo se lleva adelante en la Facultad de Ciencia y Técnica de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), ubicada en Oro Verde. El curso se inició en setiembre, con cupos completos y muchas personas que quedaron en listas de espera.
"Son tres cursos con un cupo de 20 alumnos cada uno, y quedó más del 50% anotada en lista de espera, interesados en acceder a esta propuesta de formación. Se viene desarrollando muy bien, y tiene un nivel muy elevado. Si bien el requisito es tener el nivel Secundario, es muy exigente e intensivo porque en ocho meses los estudiantes tienen que salir programando, deben manejar las técnicas de programación", explicó a UNO Liliana Vilches, directora de la carrera de Licenciatura en Sistemas de Información que dicta la Uader, e integrante de los equipos de coordinación para el desarrollo del programa 111 Mil en Oro Verde.
La primera etapa del curso se desarrolla hasta el 18 de diciembre, y abarca el aprendizaje de las técnicas para analizar problemas, advertir en los procesos los aspectos variables, constantes, tipos de estructuras a utilizar, y en el reinicio del curso, en febrero, los alumnos ingresarán en el tratamiento del lenguaje específico. Cada grupo asiste a clases entre ocho y nueve horas por semana, distribuidas en dos o tres días, en el turno matutino o vespertino.
Hay un perfil variado de asistentes, que va desde chicos que terminaron la Secundaria y no decidieron el estudio de una carrera; otros recibieron en el nivel Medio algunas técnicas de programación básica; y personas entre 30 y 40 años que están insertas en el mercado laboral y apuntan a mejorar su lugar en empresas o instituciones que poseen áreas para este tipo de trabajos.
"Comparado con la universidad, una materia hoy tiene entre cuatro o cinco horas semanales, y este curso tiene una carga importante. Por eso, el hecho de tener que viajar hasta Oro Verde, y que los alumnos sigan yendo, es una pauta de que están enganchados, que la pauta interesa y que tienen todas las ganas de terminar el curso", sostuvo.
A la par del desarrollo en La Ciudad Universitaria, la Uader lleva adelante el Plan 111 Mil en su sede de la ciudad de Gualeguay, mientras que en Concepción del Uruguay, el curso está a cargo de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
"No solo se necesitan conocimientos, sino muchas ganas y empeño, porque los alumnos tienen que trabajar mucho en sus casas, con las guías prácticas que se les dan. Tiene un carácter muy intensivo", indicó Vilches.
En relación a la demanda de estos profesionales, la directiva indicó que está previsto para el próximo mes, una reunión con empresarios de la zona vinculados a la industria del software, para evaluar cómo se irán insertando estos jóvenes, a medida que vayan egresando, y qué necesidades posee hoy el mercado laboral regional.
"Tenemos que ver qué tasa de graduados tendremos, y qué cupos habrá en las empresas. En la reunión podremos analizar qué expectativas tienen ellos, y qué podemos aportar nosotros, para fomentar algún contenido específico. De todos modos, lo importante es que las empresas están interesadas, y esa fue una de las razones de este curso", indicó.
Los graduados del 111 Mil son desarrolladores de programas, y podrán ir insertándose en firmas de desarrollo de software, para trabajar en equipos dirigidos por analistas o licenciados en Sistemas.
Precisamente, la FCyT de la Uader tiene dos carreras afines: Análisis de Sistemas, de pregrado y tres años de cursado; y la Licenciatura en Sistemas de Información, de nivel de grado, y cinco años de cursado.
Pese al crecimiento que experimenta el sector de industrias basadas en el conocimiento –la mayor generadora de puestos de trabajo en los últimos años– en todo el país, la matrícula de carreras que permitan proveer de recursos humanos especializados está por debajo de las expectativas y requerimientos.
Así, ha habido una gran caída de inscriptos en propuestas académicas de este tipo. Esa es una de las razones que fundamentaron la creación del Plan 111 Mil.
"En todas las universidades y carreras estamos padeciendo esa situación, que comenzó a darse hace 10 años. En el caso de la Uader, en los últimos tres años logramos frenar la caída y mantenernos, pero seguimos todas las casas de altos estudios, muy atrás de hace 10 años", explicó. Concretamente, a las carreras de Análisis de Sistemas o la Licenciatura en Sistemas de Información se anotaban, hasta hace una década, 400 estudiantes cada año para ingresar; hoy la cifra cayó y se estabilizó en 200.
Para revertir esa tendencia negativa, la Uader encaró distintas estrategias de extensión para interesar y mostrar a los jóvenes la realidad y el futuro que ofrecen estas carreras: "Hace un par de semanas trajimos a chicos de distintas escuelas secundarias, para que vivan, más allá de una feria de carreras, la vida de la facultad. Que pasen por las aulas, que vean lo que se hace, para incorporarlos de a poco a ese mundo y decirles que tienen la oportunidad de acceder a una educación superior, en una universidad pública y gratuita, que eso es valiosísimo. Y que sigan estudiando. Pero los que estamos en docencia hace tiempo, vemos que hay un problema general, que los chicos cada vez quieren las cosas más fáciles, más rápido. Entonces es una lucha contra ese preconcepto que tienen".
Y remarcó: "Les contamos a los chicos que no es para venderles humo, sino que estamos viviendo una realidad: todo lo que tiene que ver con la informática tiene salida laboral ya, ya. Los chicos de ambas carreras, a partir de 3º año comienzan a trabajar. No hay lugar hoy en el mundo donde la información no tenga un rol importante; protegerla, procesar y cuidar la información es fundamental. Entonces siempre se va a necesitar un informático".


Realidad local
"A nivel nacional hay una demanda insatisfecha, con 80.000 puestos de trabajo no cubiertos. Salen pocos profesionales de las distintas Ingenierías (Electrónica, Sistemas), y de las ciencias duras, y egresan cada vez menos. Se necesita promover más estos recursos especializados. En el caso de nuestra región, el objetivo es retener esos recursos humanos, y no formarlos y que vean sus horizontes fuera de la provincia y del país", marcó ante la consulta de UNO el integrante de la Cámara de Industrias de Software de Paraná, Pablo Menna.
En el ámbito local y regional, hay unas 25 empresas vinculadas a la industria del conocimiento, de capitales de la ciudad. Pero sumando firmas grandes de nivel nacional, se contabilizan cerca de 80; en general, estas empresas foráneas se encargan de reclutar recursos humanos, que utilizan para otros centros de desarrollo del país y del mundo.
"El mercado del software es muy diverso, con firmas con varios trabajadores, profesionales con consultoras que operan part-time, monotributistas, free lance, factories, entre otros. Nosotros apuntamos a gestar un desarrollo provincial que permita transformar la matriz productiva, mediante el impulso y consolidación de rubros que van marcando un rumbo en nuestra región: por ejemplo, en el rubro farmacéutico, la provincia es la segunda productora de medicamentos del país", indicó Menna.
Es por eso que el directivo marcó el interés para que los recursos humanos formados en carreras como Bioingeniería, Bioinformática, Sistemas, entre otras, puedan apuntalar desarrollos de sistemas para salud. "Lo importante es evitar el desarraigo; hay muchos chicos que no quieren estudiar estas carreras porque no se quieren ir de la ciudad o la región, y por eso siguen carreras como Administración de Empresas, Abogacía, Contaduría. Entonces debemos generar las condiciones para que las empresas puedan contener esa demanda; hoy, hay ingenieros, bioingenieros –es decir, recursos humanos altamente capacitados y especializados– que no tienen dónde trabajar acá, y por eso obtienen importantes puestos en otros lugares del país, y fundamentalmente del mundo".
Y añadió: "A partir del plan 111 Mil, nos comprometimos a tomar esos recursos humanos. Y vamos hacia un proceso donde todas las áreas de producción y desarrollo requieren la incorporación de tecnología en sus procesos, para ser más eficientes; todas deberán agregar tecnología para mejorar y crecer. Tenemos que pasar de ser exportadores de recursos humanos, a retenerlos para nuestro desarrollo".

En el medio de la polémica
La creación de un parque tecnológico quedó envuelta en las últimas semanas en la polémica en torno a la cesión de terrenos del Parque Humberto Varisco, resistida por ambientalistas y sectores políticos opositores al Ejecutivo municipal.
El Polo Tecnológico es un organismo compuesto por empresarios y entidades gremiales del sector privado; el sector académico (UNER, Uader y UTN), instituciones intermedias y áreas de los estados nacionales (INTI, INTA), entre otros.
Menna se encargó de remarcar que el proyecto cuenta con un inusual trabajo conjunto con los estados provincial y municipal, de signos políticos distintos. "Hay una predisposición y voluntad para tomar el proyecto, que es importante, y sin la participación del Estado es imposible", indicó. E insistió en que la creación del Polo en nueve hectáreas del Parque Varisco permitirá hacer crecer las industrias del conocimiento en la ciudad, con un proyecto de protección ambiental, que se basa en un parque tecnológico que funcione con energías renovables, recuperación de agua, uso de luz natural. Es decir, 100% sustentable".
Al mismo tiempo, remarcó la necesidad de que se retome la inversión en infraestructura tecnológica en telecomunicaciones, para la transformación digital de la provincia, a través del proyectado anillado de fibra óptica que alcance a todos los pueblos, que había dado sus primeros pasos hace un par de años atrás. "La fibra óptica ya está, y el proyecto sigue en pie. Queremos que el Estado provincial tome este proyecto a través de sus áreas técnicas".

Generadora de empleos
La Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI) resaltó esta semana que el sector creó 4.000 puestos de trabajo en el primer semestre del año, lo que lo convierte en el principal generador de empleo entre los Servicios Basados en el Conocimiento.
Según la entidad, la expectativa para 2017 es de un crecimiento en el empleo de 13,8%, lo que implicaría la creación de más de 12.800 nuevos puestos de trabajo.
Para ello, sostienen, es fundamental contar con el talento capacitado, ya que debido a la escasez de profesionales, en 2016 quedaron 5.000 puestos que no pudieron cubrirse, que hubieran permitido alcanzar los 7.800 puestos que el sector había proyectado en el país.

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