Lunes 12 de Diciembre de 2022
La panadería social San José, del barrio La Floresta en Paraná, es un espacio que nació hace cuatro años como un proyecto laboral impulsado por la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe para que personas que superaron sus adicciones tengan la oportunidad de ser incluidas en el mundo del trabajo, aprendiendo un oficio y desarrollandóse en él, y de este modo abrazando la esperanza de un futuro mejor.
En este mes ampliaron su oferta de productos para poder seguir sosteniendo esta obra y están elaborando pan dulces navideños, un producto que registra gran demanda en estas semanas, debido a que es un artículo tradicional de la canasta navideña.
Este año se mudaron a un local más amplio y funcional parea realizar las tareas de elaboración de sus productos y para su venta, y en la actualidad están en calle República de Siria 486, a pasos del salón adonde estaban antes.
Hoy en día son nueve las personas que están trabajando en a panadería: tres en la parte de ventas, dos en la elaboración de pan y galletas, y el resto en toda la parte dulce, haciendo facturas, bizcochos, alfajores y galletitas.
Poder vender pan dulces es muy importante para quienes forman parte de este emprendimiento social, ya que complementan una oferta que permite sostener la actividad en la época de más calor, que es cuando baja el consumo de pan, galletas y bizcochos. Al respecto, Luis Hualde, coordinador de la labor que se hace en la panadería social San José contó a UNO: “De momento estamos elaborando pan dulce tradicional en su variedades con o sin frutas, y con chips de chocolate. Los hacemos de 500 gramos y están costando 480 pesos”.
“Tratamos de hacer algo de calidad artesanal y que sea accesible su valor, porque está complicado el tema económico para muchas familias. Lo que recomendamos es encargar los que quieran, porque más cerca de la Nochebuena se van a incrementar las ventas. Esperamos que así sea, porque hemos ingresado en la época de más calor, y ya llega el verano, que es cuando la actividad de la panadería cae, porque baja el consumo tanto de pan, bizcochos, facturas, que se comen más en invierno”, indicó.
También comentó que se puede hacer alguna reserva por cantidad: “Con respecto a los encargues por cantidad, se hace un precio diferenciado en esta compra, así es más conveniente para la gente que quiera llevar para regalar, o para instituciones o escuelas”, aseguró Hualde al respecto.
Los vecinos y gente de otros barrios son clientes fijos y muchos de ellos ya compraron pan dulces están haciendo su encargo porque conocen la calidad de sus panificados. Y de paso ayudan a que este proyecto de inclusión pueda seguir en marcha.
Asimismo, aclaró: “Otra cosa que se está vendiendo mucho ahora son las palmeritas que hacemos, los porteñitos y los torciditos, todo lo que es hojaldre en general. Lo bueno que hay gente que viene y compra uno o dos kilos, porque no se hecha a perder debido a que tiene un alto porcentaje de margarina, entonces aguanta muy bien y le sirve para una semana”.
Balance positivo
Hualde sostuvo que este fue un año de grandes desafíos, luego de sufrir el robo de sus herramientas de trabajo, afortunadamente fueron recuperadas por la policía; y también lograron mudarse de local.
Hoy destaca que el emprendimiento pueda seguir en marcha con nueve personas ganándose el sustento con el trabajo en la panadería, aunque señaló que esperan incorporar más gente a partir de marzo: “Hoy trabajamos nueve personas, que es bastante. Nuestro objetivo es llegar a los 12 para marzo, que es cuando volvemos a incrementar nuestra producción porque hay más demanda”, explicó.
Por otra parte, destacó: “Hace casi cuatro años que se inauguró la panadería social San José. La idea comenzó con el fin de poder darle trabajo a chicos con problemas de adicciones o bien que estaban desocupados en la zona de la parroquia o en los barrios aledaños. Gracias a Dios, con el tiempo eso se fue desarrollando muy bien. La comunidad nos acompaña y estamos agradecidos”.
También señaló que muchos de los jóvenes que comenzaron a trabajar en la panadería fueron progresando y algunos abrieron luego su propio emprendimiento, y otros consiguieron un trabajo formal en algún supermercado o en alguna panadería más grande en la ciudad. A su vez, remarcó: “También la panadería San José ha crecido, no solo en cuanto a la calidad de sus productos, sino también en todo su equipamiento, gracias a la colaboración de mucha gente que nos apoya”.
También en Casa Lázaro
En Casa Lázaro tienen una panadería social desde hace tres años y medio y están haciendo pan dulces en esta época. La institución que nació hace seis años por iniciativa de un grupo de religiosos y laicos preocupados por el estado de vulnerabilidad de tanta gente con problemas por el consumo de sustancias, también depende de estas ventas para seguir creciendo.
Con esta iniciativa se destacan en el mercado local, y la clientela fija del barrio, que conoce la calidad de los productos, ya empezó a hacer los pedidos. “Tenemos algunos productos que son los más buscado todo el año, que son los bizcochos, las cremonas, las galletas y las facturas. Y ahora crecen los pedidos de los pan dulces”, dijo uno de los integrantes de la panadería.
Quienes quieran comprar pan dulces, deben dirigirse a Caputto 1158. El precio es de 600 pesos.